Una mujer y un perro.

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Mascotario

Los veterinarios coinciden: el ocio durante la primavera dispara la ansiedad por separación en las mascotas

Expertos de referencia como Jaume Fatjó o Marta Amat señalan las señales clave para detectar el "pánico al abandono".

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La llegada del buen tiempo, las agendas se llenan. Cenas al aire libre, planes improvisados y escapadas de fin de semana marcan el ritmo de la primavera.

Sin embargo, lo que para los humanos es sinónimo de disfrute, para quienes se quedan en casa puede ser una fuente de estrés extremo.

La comunidad científica alerta de un fenómeno al alza: el impacto directo de nuestra vida social en el bienestar emocional de los animales de compañía.

En un país donde un tercio de los hogares convive con un animal, la tendencia es clara. El pasado año se registraron más de 7,5 millones de búsquedas de alojamientos pet friendly, pero la realidad es que no siempre pueden acompañarnos.

Es en ese vacío donde surge la ansiedad por separación, un trastorno que, según expertos como el Dr. Jaume Fatjó, director de la Cátedra Fundación Affinity Animales y Salud de la UAB, no es una falta de disciplina, sino una auténtica "desregulación del sistema de apego".

El pánico al quedarse solos

Desde el laboratorio veterinario Virbac, cuya área científica lidera Marta Escorsa Baqués, advierten que el cambio brusco de rutinas es el detonante.

Cuando el dueño sale, el animal puede experimentar un pico masivo de cortisol (la hormona del estrés). "Las mascotas son muy sensibles a los cambios; necesitan entornos predecibles para sentirse seguras", apunta Escorsa.

Por su parte, la Dra. Marta Amat, jefa del Servicio de Etología del Hospital Veterinario de la UAB, subraya que este malestar no siempre es evidente. Según los especialistas, existen señales inequívocas de que el animal está sufriendo en silencio:

  • Conductas destructivas: Ataques a puertas, marcos o muebles exclusivamente durante la ausencia.
  • Vocalización excesiva: Ladridos, aullidos o maullidos persistentes que indican angustia real.
  • Señales físicas de pánico: Jadeos constantes, temblores o el lamido compulsivo de extremidades hasta provocarse heridas.
  • Anticipación: El animal entra en estado de alerta en cuanto ve al dueño coger las llaves o ponerse los zapatos.

Cómo evitar que el animal sufra en las ausencias

Para mitigar este impacto, la comunidad veterinaria recomienda una transición progresiva. No se trata solo de "salir menos", sino de darles herramientas de gestión emocional.

La Dra. Amat recomienda la estimulación mental mediante juegos de olfato y actividades de concentración que ayuden al cerebro del animal a procesar la soledad de forma positiva.

Asimismo, el uso de feromonas sintéticas se ha consolidado como un aliado clínico. Productos como Zenidog o Zenifel actúan recreando las señales naturales de calma que las madres transmiten a sus crías, ayudando a que el perro o gato se sienta en un "entorno seguro" aunque la casa esté vacía.

"Detectar a tiempo estas señales y actuar de forma preventiva no solo mejora el bienestar del animal, sino que evita que el vínculo entre el dueño y la mascota se rompa definitivamente", concluyen los expertos. Que nuestra primavera no se convierta en el invierno emocional de nuestros compañeros más fieles.