Un veterinario con un perro.

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Mascotario

Los expertos coinciden: el informe pericial es una herramienta fundamental en estos casos de veterinaria

Los peritos veterinarios ayudan a resolver preguntas y gestionar situaciones delicadas relacionadas con los animales.

Más información: Los expertos coinciden: las plagas de alimentos son un problema frecuente que afecta al pienso de los animales

María Fernández Álvarez
Publicada
Actualizada

El transporte de animales de producción es una actividad esencial dentro de la cadena agroalimentaria. Miles de animales son desplazados cada día entre explotaciones, centros de clasificación, mataderos o puntos de exportación.

Sin embargo, este proceso, que resulta habitual dentro del sector ganadero, no está exento de riesgos. Durante el trayecto pueden producirse lesiones, fallecimientos, episodios de estrés térmico, problemas de bienestar animal o incidencias relacionadas con la carga, descarga y manejo.

Cuando esto ocurre, la figura del perito adquiere una importancia decisiva. El perito es el profesional que aporta una valoración técnica, objetiva e independiente sobre lo sucedido.

Su función no consiste en defender intereses particulares, sino en analizar los hechos con rigor, estudiar las circunstancias del transporte y determinar, en la medida de lo posible, las causas de la incidencia con un criterio profesional e independiente.

Animales de producción

En los casos relacionados con animales de producción, es decir, aquellos que tienen destino para el consumo de las personas, esta labor exige conocimientos veterinarios, experiencia en bienestar animal, dominio de la normativa aplicable y capacidad para interpretar tanto los hallazgos clínicos como las condiciones logísticas del traslado.

En muchas ocasiones, cuando se produce una pérdida económica o un daño a los animales transportados, surgen discrepancias entre las partes implicadas. El transportista puede considerar que actuó correctamente mientras que el ganadero puede entender que existió un manejo inadecuado.

Por otro lado, la aseguradora puede cuestionar si el siniestro está realmente cubierto o si concurren factores excluyentes, como una posible negligencia o un incumplimiento de las condiciones de transporte. Es precisamente en este escenario donde el informe pericial se convierte en una herramienta fundamental.

Las preguntas claves

El perito ayuda a responder preguntas clave: ¿la muerte o lesión del animal se debe a una enfermedad previa, a un problema de manejo, a las condiciones ambientales o a una deficiencia en el transporte?

¿Se respetaron los tiempos, la densidad de carga y las condiciones de ventilación? ¿Hubo signos de sufrimiento evitable? ¿Se cumplió la normativa de bienestar animal?, o entre algunas de las cuestiones más comunes, ¿dónde se produjo exactamente la contingencia?

Estas cuestiones no pueden resolverse con impresiones subjetivas, sino con un análisis técnico documentado. Si bien, en el curso de un proceso judicial la labor del perito veterinario resulta absolutamente trascendente, el valor más relevante lo encontramos en reclamaciones extrajudiciales, en procedimientos ante compañías aseguradoras y en la toma de decisiones empresariales.

Aclarar responsabilidades

Un buen informe puede ayudar a aclarar responsabilidades, evitar litigios innecesarios y facilitar acuerdos más justos entre las partes. Del mismo modo, puede servir para detectar fallos en los protocolos de transporte y mejorar la prevención de futuros incidentes. La pericia veterinaria es una especialidad profesional que contribuye eficazmente a mejorar todo este tipo de prestaciones profesionales.

En una sociedad cada vez más sensible al bienestar animal y más exigente con la trazabilidad y la responsabilidad en la producción de alimentos, el transporte de animales de producción no puede analizarse únicamente desde una perspectiva económica. También debe abordarse desde el conocimiento técnico y el respeto a la normativa.

En este contexto, el perito veterinario desempeña un papel esencial: aporta claridad donde hay incertidumbre, objetividad donde hay conflicto y criterio profesional donde están en juego tanto los animales como los intereses económicos y jurídicos de las partes.