Un perro con la cabeza fuera de la ventanilla de un coche.
Los expertos coinciden: para viajar con tu perro no debes planificar al último minuto, la clave es ofrecerle este recurso
El aumento de las temperaturas, los viajes y la mayor actividad social propia de estas fechas pueden intensificar el estrés en las mascotas.
Más información: Isabel Cárdenas, experta en comportamiento canino, tajante con la humanización de los animales: "Afecta a su bienestar"
La Semana Santa está a la vuelta de la esquina y con ella llegan los viajes espontáneos, las escapadas de fin de semana y los planes al aire libre. Cada vez más personas eligen compartir estas experiencias con sus perros y gatos, reflejo de una tendencia "pet friendly" que gana fuerza año tras año.
Pero lo que para los humanos es sinónimo de relax, para las mascotas puede ser justo lo contrario: una fuente de estrés si no se planifica con antelación.
El aumento de las temperaturas, los días más largos y una mayor actividad en el entorno pueden sobreestimularlos, y si a eso se suman desplazamientos o entornos desconocidos, su equilibrio emocional puede resentirse.
Según datos recientes, uno de cada cinco perros sufre ansiedad por separación y hasta el 70% de los problemas de comportamiento están vinculados al estrés. Con la llegada de la primavera y los cambios de rutina, estas situaciones tienden a acentuarse.
Más planes, más estímulos
Durante estas semanas festivas, la vida cotidiana cambia por completo: hay más movimiento, más visitas, más ruido y, en muchos casos, viajes a lugares nuevos. Aunque esos planes resulten enriquecedores para los humanos, no todas las mascotas los disfrutan del mismo modo.
En los perros, el malestar puede manifestarse con jadeos continuos, inquietud, ladridos excesivos o conductas destructivas. En los gatos, lo habitual es verlos más retraídos, irritables o con cambios en el apetito y en sus hábitos diarios. Detectar estos signos a tiempo es clave para evitar que el estrés se agrave o se vuelva crónico.
Las 5 claves prácticas
"El bienestar emocional de nuestras mascotas es tan importante como su salud física. Muchos de los problemas de comportamiento que vemos están relacionados con situaciones de estrés mal gestionadas", recuerda Marta Escorsa Baqués, veterinaria y Product Manager de Virbac
Desde Virbac, laboratorio veterinario referente en salud animal, recomiendan una serie de pautas sencillas para ayudar a perros y gatos a adaptarse mejor a los cambios propios de la primavera y a los desplazamientos:
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Mantén rutinas estables de comida y paseos. La previsibilidad les aporta calma y seguridad.
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Crea un refugio dentro de casa donde puedan resguardarse del ruido o del exceso de movimiento.
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Introduce los cambios poco a poco, sobre todo si implican viajes o nuevas estancias. Una habituación gradual reduce la ansiedad.
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Consulta al veterinario si el estrés persiste. En algunos casos, puede recomendarse el uso de feromonas calmantes como Zenifel® o Zenidog®, que ayudan a generar una sensación de tranquilidad de manera natural y sin efectos farmacológicos.
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Apuesta por juegos de olfato y enriquecimiento ambiental, que fomentan la relajación y canalizan la energía de forma positiva.
La primavera puede ser un momento de renovación también para ellos. Cuidar de su calma y ofrecerles recursos para adaptarse a los cambios no solo protege su bienestar, sino que también fortalece el vínculo que compartimos. Porque un animal tranquilo hace que el hogar, inevitablemente, sea más feliz para todos.