Un veterinario con un perro.
Andrés Santiago, veterinario: "No hay nada que proteja al perro de esta enfermedad al 100%; ni las vacunas"
El experto ofrece una guía esencial sobre la leishmaniosis canina, una enfermedad transmitida por la picadura de mosquitos.
Más información: Toni Fernández, abogado: "Más del 20% de los perros mayores de 1 año presenta algún grado de esta enfermedad"
La leishmaniosis es una enfermedad que preocupa a muchos dueños de perros. Para aclarar las dudas más comunes, el veterinario clínico Andrés Santiago ha resumido de forma concisa qué hay que saber si una mascota se contagia.
El primer punto fundamental sobre la leishmaniosis es su forma de transmisión. Andrés Santiago explica que la enfermedad se contagia mediante la picadura de un mosquito.
Sobre la prevención, el veterinario es tajante: "Es imposible evitar que un mosquito pique a tu perro". Además, advierte a los dueños de que "no hay nada que le proteja al 100% ni las vacunas ni los collares ni las pipetas".
Desarrollo de la enfermedad y órganos afectados
Una vez que el mosquito pica al perro, pueden darse dos escenarios que dependen directamente de su sistema inmunológico. Según Santiago, puede suceder que "los linfocitos de tu perro sepan responder contra la enfermedad y esta no se desarrolle" o, por el contrario, que "no sepan responder y la leishmania afecte a tu pequeño".
Como la enfermedad viaja a través de la sangre, tiene la capacidad de llegar a casi cualquier parte del cuerpo. En los perros, las zonas que suelen verse más afectadas son los ojos, la piel, los riñones y las articulaciones.
La importancia del proteinograma
Para diagnosticar y evaluar la gravedad de la enfermedad, el veterinario extraerá una muestra de sangre para conocer el "título de leishmania", es decir, la cantidad de parásito que tiene el animal. Sin embargo, Santiago destaca un matiz clínico crucial: "este dato aunque es importante no es el más relevante".
El experto señala que no basta con saber cuánta leishmania hay en la sangre, sino que es imprescindible realizar un proteinograma para observar cómo está respondiendo el organismo del perro frente a la enfermedad.
La comparación entre el proteinograma de un perro sano y el de un perro enfermo es clave para un buen seguimiento.
Tratamiento y seguimiento
Si se confirma que el perro está enfermo y necesita medicación, los veterinarios disponen de dos fármacos leishmanicidas principales: el antimoniato de meglumina y la miltefosina. Este tratamiento debe combinarse con un fármaco leishmaniostático, como el alopurinol.
Para ilustrar cómo funcionan estos medicamentos en conjunto, Andrés Santiago declara: "uno de los dos primeros matará la leishmania mientras que el segundo impedirá su reproducción y su evolución, digamos que la va a matar por desgaste".
El cuidado de un perro con leishmaniosis requiere un compromiso riguroso. Durante el primer año de tratamiento, será necesario realizar numerosos controles veterinarios para asegurar la estabilidad del animal.
Posteriormente, el veterinario indica que se deberán hacer "controles cada 6 o 12 meses siempre pendientes del proteinograma". De este modo, si la leishmania se reactiva, el equipo veterinario podrá volver a tratar al perro a tiempo con el fármaco adecuado.