Un perro en un parque.

Un perro en un parque. Istock

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Ya ha entrado en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe dejar a tu perro suelto en los lugares de acceso público

Puedes dejar suelto al perro en el parque solo en zonas y condiciones muy concretas: la normativa exige que siempre esté bajo control.

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Angelica Rimini
Publicada

La Ley 7/2023 prohíbe "dejar animales sueltos o en condiciones de causar daños en lugares públicos o privados de acceso público, especialmente en parques nacionales, cañadas donde pastan rebaños u otros espacios naturales protegidos".

Esto significa que, como norma general, tu perro no puede ir suelto por cualquier parque, campo o zona verde, aunque sea "buenísimo" o esté bien adiestrado. Se obliga además a que el responsable adopte las medidas necesarias para evitar molestias, peligros o daños a personas, otros animales y al medio natural.

Sin embargo, siempre existen excepciones y condiciones específicas que pueden modificar la normativa en ciertos casos.

Zonas caninas y espacios naturales

En parques urbanos, la regla general es que el perro debe ir atado con correa, salvo que la ordenanza del ayuntamiento prevea zonas y horarios específicos donde pueda ir suelto. Por ejemplo, en las áreas caninas valladas, los pipicán y durante los horarios de suelta en parques.

En espacios naturales protegidos, parques nacionales o zonas con fauna sensible, la ley es mucho más estricta y prohíbe expresamente soltar al perro para proteger la fauna salvaje, el ganado y el propio ecosistema. Aunque el perro no ataque a nadie, el simple hecho de deambular suelto donde está prohibido puede ser sancionable.

Multas y sanciones

Soltar al perro en parques o espacios naturales donde está prohibido suele considerarse una infracción leve de la Ley de Bienestar Animal, sancionable con apercibimiento o multa de 500 a 10.000 euros, según el daño y las circunstancias.

Además, muchas ordenanzas municipales añaden sus propias sanciones: por ejemplo, hay ciudades donde ir con el perro suelto sin causar peligro se multa con unos 100 euros, y si genera riesgo o entra en zonas infantiles, las multas pueden subir varios cientos de euros más.

Si además hay daño a fauna silvestre, ganado o personas, la conducta puede encajar en infracciones más graves, con cuantías más altas.

Seguridad y protección

Según la ley, la prohibición no es solo una cuestión de "norma molesta": responde a motivos de seguridad y de protección ambiental. Los perros sueltos pueden molestar, asustar o morder a personas, otros perros u otros animales domésticos, aunque el guía crea que "no hace nada".

En el campo, pueden perseguir o atacar fauna salvaje, transmitir enfermedades o alterar gravemente el comportamiento de muchas especies. También corren riesgos ellos mismos: pérdidas, atropellos, enfrentamientos con otros animales como jabalíes o caídas.

Solo puedes soltar al perro legalmente en tres escenarios: cuando estés en un área específica de esparcimiento canino, cuando la ordenanza municipal permita suelta en determinados parques y horarios, y siempre bajo supervisión efectiva y con un perro que responde a la llamada.

Fuera de esos supuestos, la combinación Ley de Bienestar Animal y ordenanza municipal implica que el perro debe ir con correa en espacios públicos o privados de acceso público, tanto en ciudad como en la mayoría de entornos naturales protegidos.