Una mujer con un dalmata

Una mujer con un dalmata Istock

Mascotario

El horror de golpear a un perro para dañar a la mujer: la red de refugio para mascotas de víctimas de violencia de género

Acopet responde a una necesidad invisible pero frecuente: el 60% de las mujeres tardan en abandonar a un maltratador por miedo a qué pueda pasar con el animal.

Más información: El colectivo Coppa sobre la ley contra la violencia vicaria: "No es solo un daño al animal, sino también un impacto en la víctima"

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Cuando una mujer decide denunciar tras haber soportado golpes, amenazas, insultos o maltrato psicológico por parte de su pareja, a veces lo más complicado no es quedarse sin casa, sino el miedo a dejar a los animales de compañía con el maltratador.

Esto le pasó a Patricia que, cuando la situación se volvió insostenible, tuvo que salir de la noche a la mañana, con lo puesto, sin saber ni siquiera dónde dormiría y sin posibilidad real de llevarse a Benji con ella.

El perro quedó en la vivienda bajo la custodia del presunto maltratador, pero unos días después ya no se tenía rastro del animal. Esta es otra forma de violencia vicaria: buscar quebrar psicológicamente a la mujer a través del daño causado a su mascota.

Sin embargo, es importante saber que no estamos solas y que existe una solución. Más allá del reconocimiento de la muerte de un animal como violencia vicaria —con sus correspondientes condenas penales cuando se comete con el fin de dañar a la pareja—, también existe un paso previo para protegerlos.

Un programa público

La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), junto con la Dirección General de Derechos de los Animales, ha creado Acopet, un programa público disponible en toda España que ofrece acogida temporal para los animales de compañía de mujeres víctimas de violencia machista.

Este programa responde a una realidad muy frecuente: el 60% de las mujeres que sufren violencia de género en el hogar retrasan el momento de abandonar al maltratador por miedo a que éste utilice al animal como instrumento de control, amenaza o castigo.

Acopet nació durante la pandemia, al detectarse la necesidad de ayudar a las mujeres víctimas de violencia de género con animales de compañía, ya que, en muchas ocasiones, el vínculo entre ellas y sus animales condiciona la decisión de salir del domicilio donde conviven con su agresor.

Con este recurso se intenta ofrecer una alternativa y facilitar que estas mujeres puedan ponerse a salvo, así como velar por el bienestar de sus animales.

Más de 100 animales

Desde 2023, han acogido a más de 100 animales y acaban de presentar una nueva edición de Acopet Madrid, dentro del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, reforzando su financiación y funcionamiento.

El acceso siempre se realiza a través de servicios sociales, recursos municipales o dispositivos especializados en violencia de género. La entrada nunca se tramita directamente por parte de la mujer, sino a través de profesionales.

Se valora la situación y se solicita la acogida para el animal. Una vez activado el recurso, se busca una casa o centro de acogida seguro, se organiza el traslado y se garantiza su alimentación, cuidados básicos y atención veterinaria durante el tiempo necesario.

La ubicación del animal se mantiene en todo momento en reserva, por seguridad. La mujer puede recibir noticias sobre su estado y, cuando ya se encuentra en un entorno estable y protegido, se facilita el reencuentro.

Es un recurso que se ha demostrado fundamental para las mujeres que han decidido salir de la violencia, cubriendo una necesidad real y muchas veces invisible.