Un pingüino.

Un pingüino.

Mascotario

Científicos revelan el porqué del pingüino nihilista: recorrió más de 80 kilómetros hacia las montañas, lejos de su colonia

En 'Encounters at the End of the World', el cineasta alemán Werner Herzog describe el comportamiento inusual del pingüino.

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Angelica Rimini
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"Estos pingüinos se dirigen todos hacia aguas abiertas a la derecha. Pero uno de ellos nos llamó la atención: el que está en el centro. No se dirigía ni a las zonas de alimentación ni regresaba a la colonia. Poco después, lo vimos avanzar hacia las montañas, a unos 70 kilómetros de distancia".

Así empieza el fragmento que se ha hecho viral en los últimos días, protagonizado por un pingüino que, contra todas las leyes de la naturaleza, elige tomar un camino lejos de su colonia de referencia.

Solo, camina por el hielo antártico, avanzando hacia el interior en dirección a unas montañas lejanas, en lugar de regresar al océano. Su movimiento es tranquilo y decidido frente a la inmensa vacuidad que lo rodea y al profundo significado simbólico del gesto.

Una metáfora silenciosa

Este breve clip se ha compartido en todas las redes sociales, analizando el movimiento del "pingüino nihilista" e interpretando su elección como una metáfora silenciosa de la única respuesta posible a esta vida frenética.

El animal ha sido profundamente humanizado: se le atribuye la voluntad de desvincularse de las expectativas y las imposiciones sociales, como si estuviera dispuesto a abrazar lo ignoto.

El clip, sin embargo, no es reciente. Procede de Encounters at the End of the World, un documental de 2007 dirigido por el cineasta alemán Werner Herzog. En la película, observador de esta escena única, Herzog se pregunta: "¿Por qué?".

El narrador describe entonces el comportamiento inusual del pingüino y explica que se había desviado mucho de donde debería estar, a lo largo de la costa antártica.

Una dirección "equivocada"

El pingüino apareció en New Harbor, unos 80 kilómetros lejos de su hábitat esperado. Las normas en la Antártida son claras: no se puede intervenir. Aunque lo devolvieran, volvería a girarse y seguiría hacia las montañas.

"El Dr. Ainley explicó que incluso si lo atrapara y lo llevara de vuelta a la colonia, inmediatamente volvería a dirigirse hacia las montañas. Pero, ¿por qué?", pregunta Herzog.

Según el director y los científicos del documental, los pingüinos dependen en gran medida de las señales ambientales para orientarse.

Cuando esas señales se alteran —por enfermedad, problemas neurológicos, condiciones meteorológicas o simple desorientación— algunos individuos pueden dirigirse en la dirección equivocada.

En este caso, se vio al pingüino caminar hacia el profundo interior del continente, un viaje que, según los expertos, casi con toda seguridad termina en la muerte debido a la ausencia de comida, agua o refugio.

Más tarde, Herzog describió este tipo de conducta como una "marcha de la muerte" y subrayó que no se trata de un acto deliberado ni de una elección filosófica.

El trastorno

El video del canal Biología desde cero explica el origen y la razón biológica detrás de este comportamiento. "Herzog describe este comportamiento como algo que no tiene sentido biológico".

"Desde la ciencia, no hay una intención poética ni una búsqueda de sentido por parte del animal". Según el científico, las razones más probables son varias y están relacionadas con trastornos que podría estar sufriendo el animal.

Los pingüinos se guían por señales ambientales como el sol, el relieve y el contraste entre el mar y la tierra. En la Antártida, donde el horizonte es difuso y todo parece blanco, estas señales pueden fallar; quizá por eso el pingüino aparece perdido.

"El animal podría haber estado enfermo, haber sufrido una lesión neurológica, estar bajo un alto nivel de estrés o simplemente haberse aislado del grupo", explica. "En la naturaleza, no todos los individuos funcionan de forma perfecta; a veces cometen errores que no favorecen su supervivencia".

Caminar sin mapa

Desde la biología evolutiva, esta conducta no es adaptativa, ya que alejarse del mar significa alejarse del alimento y del refugio térmico del grupo.

Sin embargo, el científico destaca que la escena nos conmueve porque proyectamos en ella una verdad humana: la capacidad de seguir caminando sin un mapa y sin entender el camino.

"La biología nos dice que el pingüino está desorientado, mientras que la filosofía nos dice que su marcha es inspiradora por el simple hecho de seguir avanzando en la inmensidad".

Ambas visiones pueden coexistir, pero es fundamental reconocer que no debemos humanizar una actitud animal que nada tiene que ver con la necesidad nihilista de huir de las imposiciones sociales.