Una chica con un perro en brazos en la nieve.
Federica, guía de viajes con mascotas: "Si quieres ir a la nieve con tu perro, estas cinco precauciones son básicas"
El hielo y las bajas temperaturas pueden ser agresivos para la piel del animal, por lo que hay que tomar estas precauciones.
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Con la llegada del invierno, las excursiones a la montaña se convierten en un atractivo para muchos dueños de mascotas. A algunos perros les encanta la nieve: jugar, correr en plena montaña y alejarse del calor de los espacios cerrados.
Sin embargo, los guías de excursiones Federica y Aldo alertan sobre la necesidad de tomar precauciones específicas y advierten: "Si quieres ir a la nieve con tu perro, primero debes saber esto".
Protección dermatológica y térmica
El primer punto crítico señalado es el cuidado de las extremidades. El hielo y las bajas temperaturas pueden ser agresivos para la piel del animal.
Federica indica que las almohadillas y cojinetes "pueden agrietarse", por lo que recomienda encarecidamente la aplicación de una crema protectora antes de iniciar la caminata.
Además, el tipo de pelaje del animal dicta el equipamiento necesario. Para aquellos perros de pelo raso o sin subpelo, que son más sensibles al frío, se sugiere el uso de una capa o estrato térmico.
Por el contrario, en los perros de pelo largo, el peligro reside en la formación de bolas de hielo entre los pelos de las patas o bajo la panza, las cuales pueden resultar muy molestas durante la marcha.
Peligros de la ingestión y el terreno
Más allá del frío externo, existe un riesgo interno significativo. Federica es tajante en su declaración: "No le dejes comer nieve". La ingestión puede provocar una congestión digestiva, derivando en cuadros de vómitos y diarrea.
En cuanto a la actividad física, se aconseja evaluar el terreno con prudencia. "Caminar sobre nieve alta supone que el perro se cansa mucho más, por lo que se deben evitar las pendientes empinadas y las zonas donde la acumulación de nieve sea excesiva".
Cuidados post-excursión
La rutina de seguridad no termina al finalizar el paseo. Al regresar, es fundamental secar bien al animal. Si se han formado grumos de nieve o hielo en el pelaje, la instrucción es clara: se deben derretir delicadamente sin arrancar el pelo para no lastimar al perro.
Para quienes buscan realizar estas actividades con mayor seguridad, hacerlo con entidades especializadas en excursiones con animales es fundamental. Aunque creemos saber todo sobre los paisajes que nos rodean, el impacto que pueden tener ciertos ecosistemas sobre nuestras mascotas, a veces es diferente.