Nia, recién rescatada.

Nia, recién rescatada. Coalición para el Listado Positivo

Mascotario

Rescata a un petauro de 5 meses en un parque de Valencia: "Es un animal salvaje que no debería vivir en un hogar"

Una vecina se encontró en los arbustos del parque Santo Espíritu una jaula abandonada con una diminuta bola de pelo.

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Entre los arbustos del parque Santo Espíritu, en un rincón silencioso del extrarradio de Valencia, una jaula abandonada escondía una historia tan pequeña como inquietante.

Dentro, acurrucada y apenas consciente, una diminuta bola de pelo temblaba sin saber que su vida estaba a punto de cambiar.

Era Nía, un petauro del azúcar de apenas cinco meses, uno de esos animales que parecen salidos de un cuento y que, sin embargo, son víctimas de un fenómeno muy real: el boom del mascotismo exótico.

Poner fin al comercio de los animales salvajes

Rescatada por una vecina, movida por la curiosidad y la compasión, hoy se recupera en el centro de rescate AAP Primadomus, en Villena (Alicante), gracias a la rápida actuación de una ciudadana y al trabajo conjunto de la Coalición para el Listado Positivo, integrada por ANDA, FAADA y AAP Primadomus.

De esa reacción espontánea nació un rescate que hoy simboliza una lucha mayor: la de las organizaciones que trabajan para poner fin al comercio y abandono de animales salvajes que nunca debieron vivir en una jaula doméstica.

"El error es querer tener un animal como si se tratara de un muñeco o un peluche", resume la mujer que la encontró mientras paseaba por la zona del parque Santo Espíritu.

Aquel día, Nía apenas se movía y parecía adormecida, sin protección ni alimento. El veterinario confirmó pronto que se trataba de un animal exótico que necesitaba atención especializada.

Una especie fascinante, pero nada doméstica

El petauro del azúcar —también conocido como "planeador del azúcar"— es originario de Australia y Nueva Guinea. Es nocturno, social y saltador, capaz de planear entre árboles gracias a la membrana que une sus patas.

Su dieta es tan compleja como su biología: combina insectos, frutas, néctares y savia de árboles, un equilibrio difícil de reproducir en cautividad. Cuando se altera, aparecen trastornos metabólicos como diabetes, obesidad o carencias graves de nutrientes.

Además, estos animales son ruidosos durante la noche, marcan su entorno con olor y necesitan vivir en grupo. En soledad o confinados en jaulas, sufren estrés, ansiedad y problemas de comportamiento, que pueden derivar en agresividad o automutilación.

Nia, recién rescatada.

Nia, recién rescatada. Coalición para el Listado Positivo

A pesar de todo ello, el petauro figura entre los mamíferos exóticos más buscados como mascota, una tendencia impulsada por las redes sociales y la venta online.

"Su aspecto tierno y su tamaño engañan; detrás hay un animal salvaje con necesidades imposibles de cubrir en un hogar", señalan desde la Coalición para el Listado Positivo.

Un nuevo comienzo para Nía

Tras su rescate, Nía llegó el 8 de diciembre al centro AAP Primadomus, donde permanece en cuarentena y recibe atención veterinaria especializada. En cuanto esté preparada, será integrada en un grupo de congéneres dentro de un entorno enriquecido y adaptado a su especie.

El suyo es un caso afortunado, pero no aislado. Cada año, miles de animales exóticos son adquiridos sin información suficiente y abandonados poco después por quienes descubren la dificultad de mantenerlos.

"Este abandono no solo provoca sufrimiento, sino también riesgos para la biodiversidad y la salud pública", advierten. En España, ya se han detectado especies invasoras como mapaches o suricatas, descendientes de antiguos ejemplares domésticos.

La urgencia de los listados positivos

El rescate de Nía refleja la importancia del marco que propone la Ley 7/2023 de Bienestar Animal, que prevé la creación de listados positivos: un catálogo que determinará qué especies pueden vivir legalmente en entornos domésticos y cuáles deben quedar fuera.

Desde la Coalición subrayan que esta herramienta será clave para prevenir el sufrimiento animal y proteger la biodiversidad. "Contar con listados positivos claros ayudará a los ciudadanos a elegir con responsabilidad y evitará que historias como la de Nía se repitan", concluyen.