Un perro y un gato jugando en un sofá.

Un perro y un gato jugando en un sofá. Istock

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12 propósitos para 2026 que mejoran la convivencia con tu mascota: con estos hábitos fortalecerás el vínculo

En 2026, cada mes que pasa puedes mejorar la relación con tu animal de compañía con estos simples consejos.

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Empezar el año 2026 con 12 propósitos claros es una forma simbólica y muy práctica de brindar por una vida mejor junto a los animales con los que convives cada día.

Cada idea puede convertirse en un pequeño compromiso mensual que, sumado a los demás, transforma de verdad su bienestar físico y emocional.

El primero puede centrarse en las revisiones veterinarias. Fijar, como mínimo, una visita anual —o más frecuente si el animal es mayor o tiene patologías— es una manera eficaz de cuidar su salud y su bienestar.

Mantener al día vacunas, desparasitaciones y chequeos básicos, aprovechando también para resolver dudas sobre conducta o pequeños síntomas que se han ido normalizando sin serlo, marca una gran diferencia.

Ajustar la alimentación

Unido a esto, otro propósito clave es ajustar la alimentación a sus necesidades reales, revisando si el tipo y la cantidad de alimento encajan con su edad, peso, nivel de actividad y estado de salud.

Cuidar el peso y la forma física merece su propio hueco: el nuevo año es un buen momento para comprometerse a evitar la obesidad midiendo raciones, controlando premios calóricos y aumentando el ejercicio adaptado a cada caso.

En paralelo, un propósito muy potente es multiplicar el tiempo de calidad: no solo "estar" con la mascota mientras se hace otra cosa, sino reservar cada día unos minutos exclusivos para jugar, entrenar en positivo, acariciar con atención y conectar sin pantallas ni distracciones.

El enriquecimiento ambiental puede ser otro gran eje del año. Revisar la casa desde la perspectiva del animal permite introducir mejoras como rascadores, alturas, juguetes interactivos y de olfato, camas en lugares tranquilos y otros recursos que ayudan a evitar el aburrimiento.

Mejorar la higiene

A esto se suma el propósito de mejorar la higiene y el cuidado regular: instaurar rutinas de cepillado, limpieza de orejas y ojos cuando sea necesario, revisar las almohadillas, cortar las uñas y cuidar la salud dental.

Otro propósito fundamental es entender mejor su lenguaje. Comprometerse a aprender sobre señales de calma, gestos de miedo, estrés o incomodidad ayuda a prevenir conflictos y a respetar sus límites, permitiendo responder con más empatía y menos malentendidos.

De la mano de este aprendizaje está la decisión de apostar por la educación en positivo: dejar atrás castigos, gritos o métodos aversivos y centrarse en el refuerzo de las conductas deseadas, pidiendo ayuda a profesionales cuando aparezcan problemas de comportamiento que superan lo cotidiano.

También resulta muy valioso dedicar un propósito a hacer su entorno más seguro. Revisar balcones, ventanas, patios, plantas tóxicas, productos de limpieza, cables y objetos pequeños que puedan tragarse, adaptando todo para minimizar riesgos, es una forma silenciosa pero muy efectiva de protegerles.

Un miembro más de la familia

A nivel de organización familiar, es buena idea incluirles de verdad en los planes: pensar en ellos cuando se preparan vacaciones, mudanzas o fiestas, buscar con tiempo alojamientos adecuados, cuidadores responsables o estrategias para que no sufran cada vez que la rutina cambia.

Más allá de las paredes de casa, se puede aspirar a contribuir a una tenencia responsable en el entorno: respetar las normas de convivencia en la calle, recoger excrementos y evitar molestias a otras personas y animales.

También es importante apoyar la adopción y la esterilización responsables y no fomentar la cría indiscriminada, además de compartir información fiable sobre bienestar animal en el círculo cercano.

Finalmente, quizá el propósito más importante es decidir celebrar y cuidar el vínculo cada día: verles como miembros de la familia, agradecer su compañía y crear pequeños rituales cotidianos, teniendo en cuenta que su vida es más corta.

Cada gesto de respeto, paciencia y cariño convierte el año en un verdadero proyecto de vida en común, no solo en una lista de intenciones.