Málaga

Ser camarero es un rollazo: muchas horas de pie, calor inmisericorde, clientes malencarados, sueldos bajos… Pero ser barman, ah, amigo, ser barman es lo más cool que nos podemos echar en cara. Tom Cruise ya lo dejó bien claro en Cocktail y las chicas de El Bar Coyote, aunque jugaban en otra liga, nos robaron el corazón a base de chupitos.

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Bogart no puso ni una copa en The Rick's Cafe pero es el cantinero más guay que ha existido jamás, con permiso de Ted Danson tras la barra de Cheers, y todos, en el fondo, amamos a Moe Szyslak.

Daiquiris, manhattans, moscow mules, negronis, margaritas, rusos blancos, la legionaria leche de pantera, Martinis secos y gélidos como la mirada de una suegra… Coger una curda de campeonato con cócteles con semejantes nombres le da un puntito de caché a cualquier dipsomanía que se precie. Vamos, va a ser lo mismo ponerse hasta el culo de calimocho que tomarse un Chivas 'on the rock' en un vaso ancho hecho de un cristal de un dedo de gordo.

Ya está bien de garrafón servido en tubos de plástico para descerebrados sin gusto ni paladar: las melopeas vestidas con el glamour del estilo son otra cosa, como bien sabe el personaje Fresier y su afición por el buen jerez.

Y es que aquí no estamos hablando de esos enormes copazos de balón a los que sólo les falta tener pezones, llenos hasta el borde de una ginebra abyecta a la que le han echado cualquier cosa: pepinos, pétalos, granos de café, tuercas… Aquí estamos hablando de esos cócteles cuyas recetas se glosan en hermosos libros forrados de piel, sobrios, con mucho aire en sus páginas…

Brebajes alquímicos desinhibidores, de esos que, pese a quien pese, les pegan un par de pitillos, corbata y tirantes, jazz en vivo, medias y un beso de carmín en una servilleta que suponga un punto y final, o un maravillo punto y seguido. 

Todos lugares comunes sí, pero, hey, ¿quién se resiste a pedir un vesper Martini sin soltar esa coletilla bondiana de agitado, no revuelto?

Emily Bar

Si os ha hecho tilín el planazo de celebrar una noche estilosa con la que renovar vuestras fotos para Instagram como si le interesara a alguien, Emily Bar es vuestro bar. También podéis dejar el móvil en casa y hacer algo divertido simplemente para disfrutar y no para posturear, pero eso ya es pedir demasiado, ¿verdad?

Más de cuatro décadas lleva don Emilio Benéitez detrás y al frente de la barra de su Emily. Bautizado con el nombre de su hija, el establecimiento de Emilio trae falsos recuerdos de algo que nunca se ha vivido aquí (y creemos que nunca se vivirá): un bar clandestino nacido en plena Ley Seca estadounidense.

Emily Bar es el local con más clase de la Costa del Sol. F. M. R.

Lo encontramos en el número 30 de la avenida Pries de Málaga capital y supone el local con clasaza perfecto para llevar a un amante o para encandilar a una primera cita: en ambos casos, el éxito está más que garantizado. Rodeados de imágenes de estrellas de cine y demás farándula, desde 1981 la flor y nata malagueña se da cita en este bar secreto que todo el mundo conoce.

El libro de su historia bien se podría titular Todos vienen al bar de Emilio quien da, cada noche, el visto bueno a sus clientes: vigilante del saber estar y la mesura, este señero dandy decide quién entra y quién no en su establecimiento desde una puerta sin adorno ni señal alguna: puede que hayan paseado miles de veces por delante del local sin percatar en él.

Dentro, cócteles para todos los gustos y paladares y los oídos de Emilio que hace las veces de psicólogo improvisado, tal y como han hecho todos los camareros a lo largo de la larga historia del oficio. Curas que escuchan confesiones y que, si son profesionales, han de mantener los secretos de sus clientes guardados para siempre y, sobre todo, nunca juzgar. Algo, que Emilio jamás hace.

Emily Bar es una extensión de este barman al que, sin embargo, es mejor escuchar que dar la chapa. Porque sólo Emilio Benéitez era capaz de crear en Málaga un local donde Sinatra bien pudo haber dicho aquello tan suyo de "el alcohol puede ser el peor enemigo del hombre, pero la Biblia dice que ames a tu enemigo". Lo dijera o no, ¿a quién le importa?

Ocean Drive Lounge Bar

Ocean Drive Lounge Bar, situado en el centro de Fuengirola cerca de su paseo marítimo, frente al puerto deportivo choro, en la calle Jacinto Benavente, ofrece todo tipo de cócteles y de bebidas espirituosas.

En el Ocean Drive nos podremos hasta arriba de cócteles de fantasía. Ocean Drive Lounge Bar

En este espacio se focaliza un ambiente sofisticado en el que podemos disfrutar de música en directo que, siempre respetando las medidas anti-Covid, nos hará olvidar la triste realidad que se desarrolla detrás de sus paredes, en la calle.

Astral Cocktail Bar

En Marbella el Astral Cocktail Bar nos exhorta a que nos dejemos llevar. Localizado en la entrada a Puerto Banús desde el año 2002, cerca de veinte años que no son nada, nos ofrece diversión y copazos en un establecimiento único que simula ser un galeón. 

Envuelto en un agradable ambiente, la exclusividad no es su seña de identidad, pero eso no quiere decir que no sea lo que se respire en el local. 

La diversión nos aguarda, curiosamente, en un local con forma de galeón español. Astral Cocktail Bar

Hielo, frutas, licores e ingredientes naturales son los pilares esenciales de sus cócteles. Y todo marcas de calidad: ron del Caribe y las islas Canarias, vodka de Rusia, Cachaşa de Brasil, y el tequila de México, como ha de ser.

Chester and Puink Cocktail Club

De nuevo en Málaga capital, en la calle Méndez Núñez, visitamos Chester and Puink Cocktail Club. Exclusivo, elegante, original… su publicidad asegura que está indicado sólo para personas que tienen claro lo que quieren y no buscan lo de siempre. Es decir, para todos nosotros, ¿verdad?

Chester & Punk respeta las medidas anti-Covid. Chester & Punk

El resto… como dicen sus artífices es mejor descubrirlo por uno mismo. Porque la sorpresa es parte fundamental de la experiencia que ofrece esta coctelería que cuenta con una carta de bebidas y licores impresionante en todos los sentidos.

La Destilería

En el 1 de calle Beatas, La Destilería nos empujará con sus cócteles a actuar con poca beatitud y mucha beatería. Entre sus numerosas propuestas, incluida música en vivo, organizan eventos de cata y degustación entre los que destaca el disfrute de licores, aperitivos italianos, destilados orgánicos y maridajes.

En La Destilería trabaja una chica que se parece mucho a Martita de Graná. La Destilería

Es un verdadero placer contemplar al barman preparando los combinados detrás de la barra: una especie de espectáculo a lo Circo del Sol con un etílico resultado (y erótico también, para algunos y algunas; aquí se hace necesario hablar a lo Irene Montero).

Hibiscus Cocktails 

De regreso a Marbella, al número 2 de la calle Juan Ruiz Muñoz, la coctelería Hibiscus Cocktails nos ofrece un raro oxímoron: sus artífices lo describen como un bar de autor con copas premium, al tiempo que un lugar muy familiar.

mbiente familiar y primeras marcas en Hibiscus Cocktails. Hibiscus Cocktails

En cualquier caso, un lugar muy acogedor con excelentes cócteles elaborados con las principales marcas de bebidas espirituosas, una amplia terraza, un servicio cuidado y profesional y la mayor de las seguridades ante la Covid.

Speakeasy The Pharmacy

Para finalizar, Speakeasy The Pharmacy en calle García Briz, en Málaga capital. Medio escondido detrás de calle Compañía, tras acudir a la hermosa librería Mapas y cía podemos pasar a rendir culto con un rico cóctel en esta coctelería donde han cuidado su esencia al milímetro. Así, mientras charlamos sobre la literatura de Samuel Beckett nos cogemos un puntito guapo.

Brebaje cuasi alquímicos para una noche con clase en The Pharmacy. The Pharmacy.

Inspirado en los locales clandestinos de la ley seca, The Pharmacy es un falso antro con mucha clase, oscuridad calculada y una profesionalidad a prueba de balas que nos hará creernos Bonnie o Clyde, o Bonnie y Clyde, depende de cuán fluidos nos hayamos levantado ese día.

Un lugar perfecto para echarle bemoles y recuperar el combinado español por excelencia: el sol y sombra. Y ahora, para finalizar, permítanme realizar un brindis levantando la copa que me estoy tomando mientras escribo esto: por el alcohol, causa y a la vez solución de todos los problemas de la vida.