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Ana Mena (29 años), cantante: "Mi padre era albañil, siempre hemos tenido conciencia del trabajo"

La cantante malagueña sigue mirando su carrera con los pies bien plantados en la tierra que la vio crecer.

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Las claves

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Ana Mena destaca la importancia del esfuerzo y la conciencia del trabajo inculcadas por sus padres, especialmente su padre albañil y su madre, que ayudaba en la contabilidad familiar.

La cantante malagueña recuerda con cariño su infancia en Estepona, participando en concursos de flamenco y copla, y disfrutando de actividades al aire libre junto a su familia.

Ana Mena destinó su primer sueldo importante a comprarle una finca a su padre para que pudiera dejar de trabajar, considerándolo su mejor regalo.

A pesar del éxito, Mena sigue disfrutando de planes sencillos con amigos y mantiene los pies en la tierra, valorando la cercanía con la gente y la normalidad en su día a día.

Ana Mena no ha olvidado de dónde viene. Pese al éxito que la ha llevado a triunfar en España e Italia y a colarse en todas las discotecas con sus canciones, la cantante malagueña sigue mirando su carrera con los pies bien plantados en la tierra que la vio crecer.

Nacida en Estepona en 1997, Mena creció en una familia donde el esfuerzo diario era la norma. Su padre trabajaba en la construcción y su madre se repartía entre las tareas de la casa y ayudarle con la contabilidad del negocio familiar. Un origen que, según reconocía la artista en una entrevista con EL ESPAÑOL, ha marcado por completo su manera de entender la vida y el trabajo.

"He sido muy pesada, he picado mucha piedra y vengo desde abajo, por eso cuando me pasan cosas buenas, las valoro el triple. Mi padre trabajaba en la obra, mi madre era ama de casa a veces y otras ayudaba a mi padre con la contabilidad, y siempre hemos tenido esa conciencia del trabajo, aunque también somos después muy disfrutones y siempre lo celebramos, porque ese es el objetivo de la vida", explica durante la conversación con este medio.

Su primer sueldo importante, cuenta Mena, lo destinó a comprarle una finca a su padre. "Fue para mí el regalo más bonito, que no tenga que trabajar. Ya trabajó muchísimo y no quiero que trabaje más", relata.

De niña, era una cría extrovertida que no perdía ocasión de subirse a una mesa a cantar en cualquier reunión familiar. El flamenco entró en su vida casi antes que nada: se recorría los concursos de coplas y cante de toda Andalucía, y grupos como Triana se convirtieron en una referencia que, asegura, sigue consultando cada vez que necesita inspirarse.

A esa lista suma nombres como Camarón, Rocío Jurado o Niña Pastori, artistas que su madre ponía en casa sin descanso.

Pero también había hueco para la aventura. Como recuerda, le encantaba subirse al quad que le había comprado su padre o acompañarlo a pescar, y no perdía ocasión de dispararle a las latas con una escopeta de balines. "Era muy guerrera y siempre estaba deseando ponerme de barro hasta arriba", subraya.

La cantante asegura que le encanta seguir haciendo planes normales con sus amigos. "A mí me encanta salir a sitios normales con mis amigos cuando puedo, pero solemos ir a horas más tranquilas y tal porque evidentemente cambia la cosa, te conoce más gente", comenta.

"Es algo que no me molesta en absoluto, hablar con gente y hacerme fotos, es más, me hace ilusión. Siempre intento mantener esa normalidad dentro de lo que se puede y me adapto a todo, no voy siempre a sitios megaexclusivos", apunta en la entrevista.