Vista de Mojácar.

Vista de Mojácar. Ayto Mojácar

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El pueblo blanco ideal para comer un pulpo exquisito: con playas vírgenes y un bonito casco antiguo

Pasear por sus callejuelas laberínticas, llenas de macetas y pequeñas plazas, se ha convertido en uno de los principales atractivos para los que buscan un destino tranquilo.

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Adrián Hernández
Publicada
Las claves

Las claves

Mojácar, situado en una colina frente al Mediterráneo, destaca por su casco histórico de casas blancas y calles estrechas.

El municipio cuenta con 17 kilómetros de costa que combinan playas urbanas con calas vírgenes y tranquilas.

La gastronomía local sobresale por platos tradicionales y productos del mar, especialmente el pulpo preparado a la vinagreta o a la brasa.

Las fiestas de Moros y Cristianos, con desfiles y trajes típicos, son uno de los eventos culturales más importantes de Mojácar.

Situado sobre una colina y mirando directamente al Mediterráneo se encuentra Mojácar. Sus calles estrechas y empinadas, las tradicionales casas blancas y los miradores con vistas al mar convierten a este rincón del levante almeriense en una de las escapadas más atractivas para quienes buscan desconectar entre playa, gastronomía y tranquilidad.

Con un marcado pasado andalusí que todavía puede respirarse en muchos rincones de su casco histórico, Mojácar mezcla tradición, playa y gastronomía. Pasear por sus callejuelas laberínticas, llenas de macetas y pequeñas plazas, se ha convertido en uno de los principales atractivos para los que buscan un destino tranquilo en el que relajarse lejos del caos de las ciudades.

Otro de los encantos de Mojácar son sus 17 kilómetros de costa que alternan playas urbanas dotadas de todo tipo de servicios con pequeñas calas salvajes y tranquilas.

Desde Marina de la Torre hasta la zona de Sopalmo, muy cerca ya del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, se pueden encontrar desde amplios arenales hasta rincones prácticamente vírgenes junto al mar.

Algunas de sus playas más conocidas, como El Cantal, Las Ventanicas o Venta del Bancal, han sido reconocidas con distintivos de calidad y sostenibilidad gracias al estado de sus aguas y a los servicios que ofrecen durante gran parte del año.

La gastronomía es otro de sus grandes pilares. La cocina mojaquera mantiene todavía buena parte de las recetas tradicionales heredadas de generaciones anteriores, conservando viva la esencia mediterránea.

Entre los platos más típicos destacan los gurullos, las migas, los arroces caldosos, el caldo de pimentón o los tradicionales guisos de pelotas. A ello se suma una importante presencia de productos del mar, fundamentales en la identidad culinaria de toda la costa almeriense.

El pulpo se ha convertido en uno de los productos más buscados por quienes visitan el municipio, especialmente preparado a la vinagreta o a la brasa en muchos restaurantes de la zona.

Junto a él aparecen otros pescados y mariscos muy habituales como los calamares a la plancha, los boquerones, la sepia en salsa o la famosa gamba roja de Garrucha.

La oferta gastronómica se completa además con vinos almerienses cada vez más reconocidos y con cervezas artesanales elaboradas en distintos puntos de la provincia.

También destacan sus tradicionales fiestas de Moros y Cristianos, una de las celebraciones más reconocidas del municipio y que reflejan el importante legado histórico y cultural de Mojácar.

Su origen se remonta al año 1488, cuando el alcaide de la localidad negoció pacíficamente la entrega de la villa a los Reyes Católicos. Cada año, las calles de su casco histórico se llenan con desfiles, música, caballos y vistosos trajes de inspiración árabe y cristiana. Una celebración marcada por el color, el ambiente festivo y la convivencia entre culturas.