Imagen de la parte alta del antiguo edificio de Correos, en Málaga.

Imagen de la parte alta del antiguo edificio de Correos, en Málaga. Amparo García

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Málaga cambia su modelo hotelero: la inversión busca lujo y edificios singulares

La ciudad ha aumentado un 45% su oferta en una década, hasta alcanzar los 155 establecimientos y unas 7.400 plazas, mientras el 68% de las camas se concentra en hoteles de cuatro estrellas o superior.

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Málaga reorienta su modelo hotelero hacia el lujo y activos singulares tras un crecimiento del 45% en su capacidad durante la última década.

El 68% de las plazas hoteleras de la ciudad ya se concentran en establecimientos de cuatro estrellas o categorías superiores.

La ciudad captó el 7% de la inversión hotelera nacional en la primera mitad de 2026, con especial foco en hoteles 'lifestyle', bienestar y rehabilitación de inmuebles.

La escasez de activos en el centro, los costes de reforma y las restricciones urbanísticas para proteger el uso residencial marcan los límites del crecimiento sectorial.

Málaga está entrando en una nueva etapa de su evolución hotelera.

Después de una década de expansión en la que ha incrementado un 45% su capacidad de alojamiento, el mercado comienza a orientarse hacia un producto de mayor valor añadido, con protagonismo creciente de los hoteles de lujo, los conceptos lifestyle y la recuperación de edificios singulares.

La inversión sigue activa, pero cada vez presta más atención a la diferenciación del activo, su ubicación y su capacidad para generar rentabilidad.

La ciudad cuenta en 2026 con alrededor de 155 establecimientos hoteleros y cerca de 7.400 plazas, frente a las poco más de 5.000 existentes a mediados de la década anterior.

Sin embargo, el cambio más significativo no está únicamente en el aumento de la oferta, sino en su composición: el 68% de las plazas se concentra ya en hoteles de cuatro estrellas o superior, según el análisis de Savills Research.

Esta evolución refleja el posicionamiento que ha ido adquiriendo Málaga como destino urbano internacional.

La rehabilitación de inmuebles singulares, la incorporación de marcas internacionales y una demanda menos concentrada en determinados periodos del año han favorecido el desarrollo de establecimientos que buscan diferenciarse tanto por su categoría como por la experiencia que ofrecen al cliente.

El sector se enfrenta ahora a un escenario distinto al de la etapa de recuperación turística. La cuestión ya no es incorporar nuevas habitaciones, sino encontrar activos capaces de generar más valor y hacerlo en un entorno en el que el suelo disponible, los edificios susceptibles de transformación y las posibilidades de intervención urbanística imponen límites al crecimiento.

La transformación de la planta hotelera se apoya en unos indicadores operativos sólidos. Durante el segundo trimestre de 2026, Málaga registró una ocupación del 88,28%, con una tarifa media diaria de 142 euros y unos ingresos por habitación disponible de 112 euros.

La ocupación se situó casi cinco puntos por encima de la registrada un año antes, de acuerdo con los datos recogidos por Savills.

Estas cifras refuerzan el atractivo del mercado para los inversores, al combinar una elevada utilización de la capacidad disponible con tarifas que permiten sostener los ingresos por habitación.

El comportamiento del mercado también encuentra respaldo en las cifras de demanda turística. Málaga recibió en 2025 alrededor de 1,83 millones de viajeros hoteleros, un 13,8% más que el año anterior, y contabilizó 3,74 millones de pernoctaciones.

El 63,7% de los viajeros procedía del extranjero, un peso que evidencia la importancia del mercado internacional para el negocio hotelero de la capital.

Activos de mayor valor

El cambio de orientación también se aprecia en las preferencias de los inversores. Según Savills Research, durante el primer semestre de 2026 el 86% del volumen de inversión hotelera en España se concentró en establecimientos de cuatro y cinco estrellas. Málaga captó el 7% de la inversión hotelera nacional en ese periodo.

La consultora identifica un interés creciente por los activos singulares, los proyectos de reposicionamiento y los establecimientos vinculados al bienestar, la gastronomía y los conceptos lifestyle.

También señala el atractivo de las branded residences —residencias asociadas a una marca hotelera— y de los desarrollos de usos mixtos, que combinan el alojamiento con otras funciones inmobiliarias.

El denominador común es la búsqueda de productos capaces de diferenciarse de la oferta convencional. La marca, la experiencia del huésped, los servicios complementarios y la capacidad para fijar tarifas acordes con el posicionamiento del establecimiento adquieren un peso creciente en las decisiones de inversión.

La transformación de inmuebles existentes permite desarrollar productos diferenciados y aprovechar localizaciones consolidadas, aunque cada operación depende de las características del edificio, el coste de las obras y las condiciones urbanísticas aplicables.

El principal obstáculo que identifica Savills para el desarrollo de nuevos proyectos es la disponibilidad de producto. La escasez de activos en el centro, el coste de la rehabilitación y las limitaciones urbanísticas condicionan el ritmo al que pueden incorporarse nuevas plazas hoteleras.

Encontrar un inmueble adecuado constituye así uno de los principales retos para los inversores. A estas dificultades se añade la necesidad de equilibrar el desarrollo turístico con otros usos de la ciudad. Málaga ha reforzado la protección del uso residencial y ha limitado la implantación de alojamientos turísticos en determinados ámbitos.

Un 2027 con más competencia

Las perspectivas de Savills para la segunda mitad de 2026 apuntan a un cierre sólido, con niveles elevados de ocupación durante el verano y una actividad que podría mantenerse en otoño gracias al turismo urbano, el segmento corporativo y el mercado de reuniones, incentivos, congresos y eventos, conocido como MICE.

De cara a 2027, la entrada de nuevas plazas, mayoritariamente asociadas a productos premium y lifestyle, elevará la competencia.

Savills contempla que esta incorporación pueda moderar puntualmente la ocupación, aunque considera que la demanda internacional, la conectividad aérea y la menor estacionalidad deberían contribuir a sostener las tarifas y la rentabilidad por habitación disponible.