Una persona pasa junto a una de las estaciones del antiguo sistema de bicis de alquiler de Málaga.
Así será el nuevo MálagaBici: bicicletas inteligentes, tarifas, GPS y todas las claves del servicio
El contrato de 33,2 millones dibuja un sistema completamente nuevo con 1.000 bicicletas eléctricas, 100 estaciones inteligentes, bloqueo remoto, geolocalización y capacidad para duplicar su tamaño hasta las 2.000 bicicletas.
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Reservar una bicicleta desde el móvil, desbloquearla en apenas unos segundos, recorrer la ciudad con asistencia eléctrica y devolverla en una estación que seguirá funcionando incluso si se cae la conexión a internet.
Así quiere que funcione el nuevo MálagaBici, el sistema público de préstamo de bicicletas que el Ayuntamiento acaba de sacar a concurso con un presupuesto de 33,2 millones de euros y una duración de diez años.
La licitación supone mucho más que renovar la flota actual. El Consistorio plantea un modelo completamente nuevo, apoyado en la tecnología, con 1.000 bicicletas eléctricas, 100 estaciones inteligentes y una plataforma digital preparada para integrarse con el resto de medios de transporte y crecer en el futuro hasta alcanzar las 2.000 bicicletas y 200 estaciones si la demanda lo requiere.
Pero, ¿cómo será realmente utilizar el nuevo MálagaBici? La documentación del contrato permite hacerse una idea bastante precisa de la experiencia que encontrarán los usuarios.
Bicicletas diseñadas para durar
El Ayuntamiento no busca bicicletas convencionales. El pliego exige una flota concebida para soportar un uso intensivo durante años y adaptarse tanto al clima de Málaga como al desgaste diario.
Las bicicletas serán eléctricas de pedaleo asistido (EPAC), con un motor de hasta 250 vatios que proporcionará ayuda hasta los 25 kilómetros por hora, tal y como establece la normativa europea. También podrán utilizarse sin asistencia eléctrica si el usuario así lo desea.
El diseño apuesta por un cuadro de barra baja para facilitar el acceso a personas de distintas edades y estaturas, mientras que los neumáticos deberán ser resistentes a pinchazos y los frenos actuarán de forma independiente sobre ambas ruedas para mejorar la seguridad.
La documentación también presta especial atención a la resistencia del conjunto. El cableado deberá quedar protegido dentro del chasis o convenientemente oculto, la tornillería será antivandálica y los componentes tendrán que soportar la humedad, la salinidad y las altas temperaturas propias de una ciudad costera.
En cuanto a la batería, el contrato exige tecnología de litio o equivalente y elevados estándares de seguridad frente a sobrecalentamientos o cortocircuitos. La memoria toma como referencia una autonomía orientativa de alrededor de 50 kilómetros en condiciones estándar, aunque su rendimiento dependerá del recorrido, el nivel de asistencia utilizado o las condiciones de uso.
Siempre localizadas
Una de las grandes novedades estará donde el usuario apenas la percibirá. Cada bicicleta incorporará un sistema de geolocalización —o una solución tecnológica equivalente— que permitirá conocer su posición prácticamente en tiempo real. El objetivo es mejorar la gestión de la flota, agilizar el mantenimiento, localizar bicicletas extraviadas y actuar con rapidez en caso de robo o uso indebido.
El sistema permitirá incluso bloquear o inmovilizar bicicletas de forma remota cuando sea necesario por motivos de seguridad o mantenimiento.
Eso sí, el contrato también fija límites claros al tratamiento de esos datos. La información asociada al recorrido de cada usuario solo podrá vincularse a su identidad mientras sea imprescindible para gestionar el préstamo o resolver incidencias, debiendo tratarse posteriormente conforme a la normativa de protección de datos.
Estaciones inteligentes
Las 100 estaciones previstas estarán conectadas permanentemente con la plataforma central del servicio para informar en tiempo real sobre la disponibilidad de bicicletas y anclajes libres.
Sin embargo, el Ayuntamiento quiere evitar que una caída de las comunicaciones paralice el sistema. Por ello, el pliego obliga a que las estaciones puedan seguir prestando servicio incluso si pierden temporalmente la conexión con el servidor central.
En ese escenario, los préstamos y devoluciones continuarán realizándose con normalidad y toda la información quedará almacenada hasta que vuelva la comunicación y pueda sincronizarse automáticamente.
Además, la infraestructura permitirá instalar estaciones temporales o virtuales durante grandes eventos o en momentos de elevada demanda.
Tarifas pensadas para favorecer la rotación
El contrato deja en manos del Ayuntamiento la aprobación definitiva de las tarifas, aunque la memoria económica incorpora una propuesta que ofrece una idea bastante aproximada del modelo previsto.
Se plantea un abono mensual de 10 euros y otro anual de 40 euros. En ambos casos, los primeros minutos tendrían un coste reducido —30 o 35 céntimos, según el tipo de abono— y el precio aumentaría progresivamente hasta alcanzar 5 euros por cada hora adicional una vez superados los primeros 60 minutos de uso.
El objetivo es claro: favorecer los desplazamientos urbanos de corta duración y evitar que las bicicletas permanezcan ocupadas durante largos periodos.
¿Y si no hay dónde devolver la bicicleta?
Es una de las situaciones más habituales en los sistemas públicos de préstamo. Para evitarla, el nuevo MálagaBici deberá informar en tiempo real sobre las estaciones con plazas disponibles y, si el usuario llega a una completamente ocupada, el sistema le concederá automáticamente un tiempo adicional sin coste para dirigirse a otro punto cercano.
El desbloqueo tampoco debería hacerse esperar. El contrato exige que la bicicleta pueda liberarse en un máximo de tres segundos desde que el usuario complete la operación mediante la aplicación móvil o una tarjeta compatible.
La empresa que resulte adjudicataria no solo tendrá que suministrar bicicletas y estaciones. También asumirá el mantenimiento integral del sistema durante toda la vigencia del contrato.
El Ayuntamiento fija indicadores de calidad muy exigentes. Al menos el 95 % de la flota deberá permanecer operativa, las bicicletas tendrán que revisarse periódicamente y cualquier avería que comprometa la seguridad deberá resolverse con rapidez. Las estaciones también estarán sujetas a inspecciones regulares.
Además, el adjudicatario deberá redistribuir bicicletas continuamente para evitar estaciones completamente vacías o saturadas, utilizando para ello vehículos de bajas emisiones.
Un sistema pensado para crecer con la ciudad
Aunque el contrato arranca con 1.000 bicicletas y 100 estaciones, el Ayuntamiento obliga a que toda la infraestructura nazca preparada para una futura ampliación.
Si la demanda responde, MálagaBici podrá duplicar su tamaño hasta alcanzar las 2.000 bicicletas y 200 estaciones, sin necesidad de sustituir la plataforma tecnológica ni rediseñar el sistema desde cero.
La futura red también estará preparada para integrarse con la aplicación municipal de movilidad y con otros servicios de transporte mediante estándares abiertos, facilitando una gestión conjunta de los desplazamientos urbanos.