Un portal de Málaga con los candados de los pisos turísticos.

Un portal de Málaga con los candados de los pisos turísticos. Andrea Jiménez Troyano

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Málaga endurece el cerrojo a los proyectos turísticos: veta nuevos hoteles y apartamentos en suelos residenciales

El Ayuntamiento da luz verde a una moratoria de hasta tres años mientras redefine el equilibrio entre vivienda y turismo.

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Las claves

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El Ayuntamiento de Málaga modificará el PGOU para prohibir nuevos hoteles y apartamentos turísticos en suelos residenciales.

La medida impide que alojamientos turísticos se instalen en edificios residenciales sin justificación de interés público y estudio específico.

También se endurecen los requisitos para transformar locales comerciales en viviendas, especialmente en calles principales y plazas.

La restricción será temporal, hasta tres años o hasta la aprobación definitiva de la reforma, y no afectará a licencias ya solicitadas.

El Ayuntamiento de Málaga da un nuevo paso en su estrategia para frenar la presión turística sobre la vivienda.

La Junta de Gobierno Local aprobará este miércoles una modificación de la normativa del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para blindar el uso residencial frente al turístico, limitando de forma drástica la implantación de alojamientos turísticos en suelo residencial y endureciendo además las condiciones para convertir locales comerciales en viviendas.

La medida, anunciada por el alcalde, Francisco de la Torre, junto a la portavoz municipal, Elisa Pérez de Siles, y la concejala de Urbanismo, Carmen Casero, forma parte de la tercera fase del plan municipal para regular los usos turísticos y reforzar el acceso a la vivienda.

La modificación, denominada pormenorizada número 28, introduce un cambio clave: el uso de hospedaje dejará de ser compatible o alternativo al residencial de forma automática en todas las ordenanzas de uso residencial de la ciudad.

Esto significa que hoteles, hostales, apartamentos turísticos, albergues o pensiones no podrán instalarse libremente en edificios residenciales como venía ocurriendo hasta ahora.

A partir de la publicación del acuerdo inicial en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), cualquier proyecto que pretenda implantar alojamiento turístico en suelo residencial tendrá que justificar su interés público mediante un estudio de ordenación o una modificación específica del PGOU.

La nueva regulación afectará a la Ciudad Histórica, las zonas de manzana cerrada, ordenación abierta, Ciudad Jardín, unifamiliar aislada, adosada y colonias tradicionales populares.

El Ayuntamiento sostiene que la finalidad es preservar el equilibrio de usos y evitar que la expansión turística siga desplazando al residencial en determinados barrios.

La suspensión tendrá carácter temporal: estará vigente durante un máximo de tres años o hasta la aprobación definitiva de la modificación urbanística, actualmente en tramitación desde agosto de 2025.

Eso sí, el Consistorio aclara que esta restricción no afectará a quienes ya hubieran solicitado licencia o tengan en marcha un instrumento de planeamiento con uso turístico antes de la publicación oficial del acuerdo.

Más trabas para convertir locales en viviendas

La reforma urbanística también endurece otra práctica al alza en Málaga: transformar locales comerciales en viviendas.

A partir de ahora no se permitirá este cambio de uso en calles de primer y segundo orden ni en locales con fachada a plazas. Además, los inmuebles deberán cumplir nuevas exigencias de habitabilidad, iluminación y ventilación.

Entre ellas, destaca que el fondo del local no podrá superar el doble del ancho de la fachada para garantizar la entrada de luz natural, y que las futuras viviendas no podrán colindar con trasteros dentro de la misma parcela registral.

También se regulan con más precisión los altillos y entreplantas: deberán tener una altura libre mínima de 2,30 metros en la parte superior y 2,50 metros en la inferior, además de una superficie mínima de 8,75 metros si se destinan a vivienda.

Tres fases para contener la expansión turística

Esta nueva ofensiva se suma a las medidas ya adoptadas por el Ayuntamiento en los dos últimos años.

La primera llegó en junio de 2024, cuando se aclaró la prohibición de registrar nuevas viviendas turísticas sin entrada y suministros independientes.

La segunda entró en vigor en enero de 2025 y supuso la prohibición de nuevas viviendas turísticas en 43 barrios donde superaban el 8% del parque residencial, tras un estudio elaborado por ESPACIO COMÚN COOP.