El fuego esta mañana.
El incendio del hotel Ibis sigue activo una semana después: el fuego aún consume el interior del edificio
Los bomberos trabajan desde el exterior a la espera de que la estructura colapse para extinguir los focos y avisan de que el proceso podría alargarse más de lo esperado.
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Una semana después de que el fuego arrasara el Le Grand Café Centro y se extendiera al hotel Ibis del Pasillo de Guimbarda, el incendio sigue sin estar extinguido en el interior del inmueble. El edificio encara su octavo día sin que los Bomberos de Málaga puedan dejar de trabajar en la zona. Las columnas de humo que asoman por algunas ventanas desde esta mañana son la prueba más visible de que el fuego continúa consumiéndose en las plantas superiores.
El siniestro se originó a la 1:26 horas de la madrugada del lunes 25 de mayo en el interior del Le Grand Café, en los bajos del hotel. La carga de calor y la rotura de las ventanas provocaron la entrada de oxígeno y una rápida propagación de las llamas, que arrasaron el establecimiento y afectaron prácticamente en su totalidad al Ibis Málaga Centro. El fuego obligó a realojar a alrededor de un centenar de personas en otros hoteles de la ciudad.
Fuentes cercanas al operativo dibujan con su relato un incendio que se alimenta a sí mismo. La estructura del hotel combina una parte metálica con un forjado de madera que concentra buena parte del material combustible. En la zona superior, donde se acumula el calor, conviven la madera, un revestimiento de plástico que podría corresponder a un sistema de insonorización o de aislamiento, una plancha de hormigón, tela asfáltica y un falso techo. Todo ese conjunto continúa ardiendo por dentro.
El fuego no se puede atacar de forma directa con agua porque queda un remanente prendido en el interior. Cada vez que entra o sale aire, o que las llamas encuentran una salida, el incendio se reaviva. Conforme el forjado superior se destruye y va colapsando, se abren orificios por los que salen las llamas y el humo. Es en ese momento, cuando la propia autodestrucción del edificio genera esas aberturas, cuando los bomberos lanzan agua desde la autoescala para ir extinguiendo los focos.
El acceso al interior está descartado por el riesgo de colapso y de caída que presenta la estructura tras lo que han padecido los forjados de madera, según las mismas fuentes. Esa imposibilidad deja a los bomberos sin la opción de romper desde dentro y atacar las zonas calientes, una maniobra que sí podrían ejecutar en un edificio de hormigón con sus propias herramientas. El operativo trabaja por tanto desde el exterior, a la espera de que las distintas partes vayan colapsando para seguir echando agua. "Se trata de un proceso lento y de duración incierta", reconoce esta fuente de bomberos, que desconoce cuánto se prolongará y plantea que "podría alargarse una semana más, un mes o el tiempo que haga falta si no se adopta otra determinación".
Por su parte, desde el Ayuntamiento de Málaga este domingo mantenían el mismo mensaje de los últimos días. Pedían tranquilidad e insistían en que el humo no debe interpretarse como un rebrote. Trasladan que hasta que no se complete la extinción puede seguir saliendo humo, que la situación está controlada y que los Bomberos se mantienen realizando labores de refresco y prevención. El concejal delegado de Seguridad, Avelino Barrionuevo, ya explicó en su día que el incendio resulta especialmente complicado por el forjado de madera, un material que dificulta atajar el fuego desde el interior y favorece las reactivaciones puntuales y la salida continuada de humo.
Mientras se remata la extinción, el edificio ya presenta su nueva estampa con un perímetro vallado por completo. El cerramiento se ejecutó este sábado, cinco días después del incendio, como medida cautelar para evitar daños a terceros por la caída de material a la vía pública. Los técnicos municipales detectaron abombamientos puntuales en las fachadas por la dilatación de la fábrica de ladrillo, con riesgo de desprendimiento, y ordenaron a la propiedad reforzar la protección del inmueble con el tapiado de los huecos de fachada, el desescombro de la planta baja de la zona sur y el apuntalamiento progresivo de la estructura conforme se retiren los escombros.
La inspección técnica dejó además un primer diagnóstico de los daños. En la zona norte se constató el colapso parcial del forjado de la planta primera, en el área más próxima a la junta estructural que divide el edificio. La estructura, en cualquier caso, no parece inestable y en el sótano no se han detectado patologías. En la zona sur, donde solo se pudo acceder a la planta baja, los revestimientos de protección parecen haber salvado la estructura del peor escenario.