Imagen del viejo garaje Las Delicias, en el Centro de Málaga.

Imagen del viejo garaje Las Delicias, en el Centro de Málaga. Google Earth

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El solar con 1.000 años de historia en Málaga: de arrabal andalusí y plaza de toros a hotel de lujo

El solar ha tenido usos agrícolas, religiosos, industriales, militares, recreativos, sanitarios y residenciales a lo largo de su historia.

Más información: El hotel de 5 estrellas que transformará el antiguo garaje Las Delicias de Málaga da un paso clave

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Las claves

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El solar bajo el antiguo garaje Las Delicias en Málaga reúne casi mil años de historia, desde el arrabal andalusí del siglo XI hasta la actualidad.

Durante su historia, el espacio ha sido zona residencial islámica, convento cristiano, fábrica de armas, plaza de toros, baños públicos y finalmente área residencial.

Actualmente, se prevé la construcción de un hotel de cinco estrellas en este enclave, dentro del Plan Especial de Protección del Centro Histórico de Málaga.

Bajo el antiguo garaje Las Delicias, en el mismo espacio en el que se planifica la futura construcción de un hotel de 5 estrellas, se superponen casi mil años de transformaciones urbanas, sociales y culturales.

La pastilla sobre la que la empresa barcelonesa Yurbban plantea este complejo hotelero de primer nivel no es un solar cualquiera. La documentación urbanística e histórica del ámbito revela un auténtico palimpsesto de la ciudad: un lugar que ha cambiado de función una y otra vez desde época andalusí hasta la actualidad, reflejando en pequeño la propia evolución de Málaga.

El origen documentado del espacio se remonta al periodo andalusí, cuando el arrabal de Fontanalla, en torno al siglo XI, se articulaba como una zona residencial sin muralla en sus primeras etapas.

En este contexto, el área tenía un uso fundamentalmente doméstico, pero también incorporaba posadas y baños, lo que apunta a una función vinculada al hospedaje y a las actividades higiénicas públicas, habituales en los núcleos urbanos islámicos.

La documentación señala además la existencia de huertas, albercas, pozos y un albacar, lo que refleja un sistema agrícola e hidráulico complejo.

Incluso se contempla la posible presencia de una mezquita, lo que situaría en el entorno un espacio de culto islámico dentro del tejido del arrabal.

De la conquista cristiana al gran espacio conventual

Tras la conquista cristiana y el sistema de Repartimientos, el área mantiene su carácter agrícola, con huertas y sistemas de riego que prolongan su uso tradicional del agua y la tierra.

Sin embargo, el cambio más significativo llega con la implantación de usos religiosos cristianos. En este entorno se funda el convento de San Francisco o San Luis el Real, junto a su monasterio, que marcará el destino del espacio durante varios siglos.

Entre los siglos XVI y XVIII, el área se consolida como un ámbito eminentemente conventual, vinculado a la vida religiosa, la organización del territorio y la presencia institucional de órdenes religiosas en la ciudad.

La historia del enclave da un giro en el contexto de la ocupación francesa en 1808. La huerta asociada al convento es vendida, aunque la operación será posteriormente anulada.

En 1812, ya en un contexto de inestabilidad política, parte de las dependencias conventuales se destinan a fábrica de armas y almacén de farmacia, incorporando usos industriales, militares y logísticos que reflejan la adaptación del espacio a las necesidades del momento.

Nacimiento de la ciudad moderna

La desamortización de 1836 marca un punto de ruptura definitivo. El conjunto conventual entra en ruina y el espacio se redefine por completo.

En 1840 se construye una plaza de toros, uno de los elementos más llamativos de esta evolución histórica, que introduce un uso recreativo y de espectáculos públicos en el corazón del área. Poco después, se levantan también edificios residenciales, consolidando un nuevo modelo urbano.

Este periodo refleja la transformación de Málaga hacia una ciudad moderna, donde antiguos espacios religiosos y agrícolas dan paso a infraestructuras de ocio y vivienda.

En 1842 se proyectan los denominados Baños de Álvarez, posteriormente conocidos como Baños de Las Delicias, inaugurados en 1844. El enclave recupera así un uso vinculado al agua, esta vez en forma de establecimiento balneario o de baños públicos.

Este episodio introduce una nueva capa en la historia del lugar: la continuidad de un uso higiénico y terapéutico del agua que ya estaba presente en época andalusí.

Del espectáculo a la vivienda consolidada

La plaza de toros es demolida en 1864, dando paso a una nueva fase urbanística. Sobre el solar se construyen bloques de viviendas que consolidan definitivamente su carácter residencial.

Hoy, el Ayuntamiento de Málaga tramita una operación urbanística que prevé la construcción de un hotel de cinco estrellas en este mismo ámbito, impulsado por una empresa privada.

El proyecto se desarrolla dentro de un planeamiento que ya reconocía el valor del entorno, delimitándolo como Unidad de Actuación dentro del Plan Especial de Protección y Reforma del Centro Histórico, que contempla su desarrollo mediante un Estudio de Detalle.