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La nueva centralidad que toma forma en Málaga: 1.000 millones para el Virgen de la Esperanza y la extensión del Metro

Bailén-Miraflores se convertirá en el nuevo kilómetro cero sanitario y de transporte con un macrohospital de 815 habitaciones y la llegada del suburbano hasta sus puertas.

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Ni el litoral oeste, con su nueva Milla de Oro residencial; ni el Centro, histórico escaparate de Málaga capital al mundo…

Ninguna de estas zonas forma parte del foco de atención máxima de las inversiones con las que la Junta de Andalucía trata, desde hace años, de responder a dos de los grandes proyectos incumplidos en la capital de la Costa del Sol: el Nuevo Hospital y la prolongación del Metro hacia la zona norte.

Dos macro operaciones que se desarrollan en el distrito Bailén-Miraflores, espacio en el que habitan del orden de 63.500 vecinos.

El impacto de ambas iniciativas queda constatado en el hecho de que su materialización supone una inversión próxima a los 1.000 millones de euros.

Este es el extraordinario volumen económico que, según los datos aportados este lunes por el presidente andaluz, Juanma Moreno, requiere la construcción y equipamiento del Hospital Virgen de la Esperanza, que ya empieza a tomar forma en los suelos del Civil, y la extensión del suburbano desde la Avenida de Andalucía hasta el cruce de Blas de Lezo con Arroyo de los Ángeles.

El peso de estas actuaciones hace que Bailén‑Miraflores se convierta, en el horizonte de los próximos años, en el nuevo kilómetro cero sanitario y de transporte de la ciudad.

De hecho, la materialización de estas infraestructuras supondrá una reconfiguración del mapa de la ciudad, conformando una nueva centralidad.

El Virgen de la Esperanza, cuya primera piedra fue puesta este lunes, se concibe como la gran apuesta sanitaria del Gobierno andaluz.

Las 815 habitaciones individuales, los 48 quirófanos de última generación, las 158 salas para especialidades médicas y diferentes áreas reservadas para docencia e investigación, son elementos suficientes para medir el peso de la pieza central de la futura ciudad sanitaria, en coordinación con el Civil y el Materno Infantil.

La ejecución material del complejo, cuyo diseño hace una apuesta clara por la “humanización”, requiere de una inversión de 543,3 millones de euros (IVA incluido).

Sin embargo, la cuantía final será muy superior al incorporar los contratos necesarios para equipar el hospital. Una fase que, a la espera de datos más precisos, puede suponer otros 200 millones de inversión.

No solo incrementará de forma notable la capacidad de camas y quirófanos de Málaga, sino que configurará un auténtico triángulo sanitario en una zona tradicionalmente obrera y alejada de las grandes inversiones.

La concentración de recursos y tecnología en este espacio aspira a descargar la presión sobre el Regional y el Clínico y a reforzar el papel de la capital como referencia sanitaria en Andalucía oriental.

El arranque oficial de las obras del Nuevo Hospital se produce apenas unos meses después de que se haya activado la ejecución del segundo de los subtramos en los que se han dividido los 1,8 kilómetros del ramal del ferrocarril urbano.

Muestra evidente del vínculo entre las dos actuaciones es que la estación término de este tramo del Metro estará situada a las puertas del complejo sanitario.

A priori, si se cumplen las previsiones, el Metro llegará a la zona antes de que esté operativo el hospital, lo que se aplaza al menos a 2032.

El trazado del suburbano conectará el Centro con el entorno del Civil y el nuevo hospital mediante nuevos tramos soterrados y varias estaciones intermedias, facilitando el acceso diario de pacientes, profesionales y estudiantes.