Málaga

Más de tres décadas después de que por vez primera se pusiese sobre la mesa un proyecto con el que regenerar los Baños del Carmen, uno de los más simbólicos enclaves urbanos de la ciudad de Málaga, la intervención sigue en su particular limbo.

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Por más que son varias las propuestas técnicas que llegaron a ser avaladas por las diferentes administraciones implicadas, el espacio sigue esperando su turno, aguardando a que los actores públicos cumplan las promesas tantas veces asumidas y tantas veces incumplidas.

La publicación de las principales inversiones que el Gobierno central plantea para la provincia para año que viene vuelve a dejar patente hasta qué punto el recinto sigue siendo objeto de la desidia. 100.000 euros son los que se recogen en las cuentas estatales, la misma suma que ya aparecía en las previsiones del presente 2021.

Lo más que se ha materializado sobre este histórico emplazamiento es una operación de saneamiento y apertura al público de la zona arbolada, materializada hace ahora casi dos años.

Planos del parque urbano proyectado por el Ayuntamiento de Málaga.

Pero del compromiso asumido de ir adelante con la conversión de esta zona en un parque urbano, de 14.000 metros cuadrados, nada se sabe. A priori, el acuerdo entre el Gobierno y el Ayuntamiento de la ciudad, responsable del diseño de la actuación, parece existir, aunque sigue pendiente del visto bueno final de la Dirección General de Costas. Lo que por el momento sigue estancado es el paso definitivo para ir adelante con la acción, valorada en unos 5 millones de euros.

La superficie afectada es de 33.485 metros cuadrados, disponiendo en la misma un bosque urbano junto al mar. Entre las acciones previstas está la continuidad de los paseos marítimos Pablo Ruiz Picasso y Pedregalejo articulándolo mediante un Parque Marítimo, donde también se incluye la integración y potenciación del roquedal marino.

La ampliación de la acera para favorecer el tránsito peatonal del tramo del paseo marítimo entre la plataforma de ejercicios y los Baños del Carmen; la ejecución de un tramo de casi 700 metros de carril bici; y los ajustes de las rasantes del parque son otros de los aspectos recogidos en el diseño del plan para la renovación integral del entorno.

Asimismo, se llevará a cabo la incorporación de más de 210 nuevos árboles (97 eucaliptos, 93 palmeras, pinos y cipreses). El proyecto también prevé las diferentes opciones que existen para la futura ubicación de la integración de los Astilleros Nereo en el entorno.

Pero la enésima ausencia de los Baños del Carmen en las cuentas estatales afecta no sólo a la reordenación de la parcela de tierra como parque, sino también a la obra marítima. Una intervención que sigue a la espera de la conclusión del trámite ambiental al que viene siendo sometida desde hace varios años. En concreto, el proceso de información pública del estudio fue activado a finales de agosto de 2019, sin que hasta la fecha esté resuelto.

Imagen histórica del antiguo balneario.

Una de las particularidades del proyecto de intervención redactado por la Demarcación de Costas es que permitirá multiplicar por cinco la actual superficie de la playa, pasando de los 2.700 metros cuadrados actuales a 12.700. Esta intervención busca regenerar el frente marítimo y la playa de poniente.

La propuesta original fue modificada, suprimiendo la construcción del espigón en el roquedal junto al restaurante, identificado como zona de especial importancia ecológica, y se descartó la ampliación de la línea de orilla en esa zona.

El otro espigón, el del Morlaco, en la zona de poniente, se hará pero con un tamaño menor. Se construirán además plataformas horizontales sumergidas para que puedan ser colonizadas por el alga Cystoseira tamariscifolia y el invertebrado Cymbula nigra.

La propuesta final sobre este emplazamiento viene estando sujeta desde hace años a no pocos condicionantes. Una de ellas es la presencia de Astilleros Nereo en la zona, lo que impide la natural unión de los paseos marítimos Pablo Ruiz Picasso y de Pedregalejo.

A este primer detalle se une desde principios de año la petición del Ayuntamiento a la Junta de Andalucía para que incoe la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) del edificio del antiguo balneario, que alberga desde hace décadas un restaurante.