Málaga

Málaga llegó a ser una ciudad sin ley, en la que varios cientos de patinetes de hasta nueve empresas de alquiler campaban sin control por sus calles. El impacto del fenómeno desembocó en un importante conflicto con vecinos y colectivos, que obligó al Ayuntamiento a tomar cartas en el asunto. 

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Hoy son sólo tres las compañías con autorización municipal para funcionar, con una flota tope de 300 vehículos cada una. Una cuarta, Lime, abandonó meses atrás la urbe después de que el Consistorio le abriese un expediente de anulación del permiso por graves incumplimientos.

De los actores protagonistas de esta movilidad alternativa, que ya forma parte del día a día de la capital, Dott una de las más recientes. "No tenemos la filosofía de pedir perdón antes que permiso, siempre pedimos permiso antes", asegura a EL ESPAÑOL de Málaga su responsable en España, Gerard Sellarés.

Apenas cuatro meses llevan sus patinetes circulando por las vías malagueñas, un periodo en el que acumula más de 70.000 viajes y más de 20.000 usuarios (datos hasta finales de agosto). "El resultado es mejor del que había previsto", cuenta Sellarès, quien apunta como clave que el mercado actual se reparte "entre menos jugadores". 

Los datos confirman que el viaje medio en la ciudad es de 18 minutos, recorriendo casi tres kilómetros. "La mayoría de los usuarios los emplea en los paseos marítimos y el Centro", explica, mostrando el mapa de calor, en el sobresalen las tonalidades más acusadas en las de mayor uso. Todas las empresas que ahora operan en la ciudad tienen prohibido por normativa el acceso al casco antiguo de la ciudad.

De hecho, el Consistorio les exige que dispongan de un sistema para neutralizar los vehículos en el supuesto de que los usuarios quieran adentrarse por las calles de la almendra. "Podemos ser parte de la solución porque podemos aplicar tecnología", admite. 

A diferencia de cualquier usuario privado, los dispositivos de Dott cuentan con un sistema GPS "que permite limitar la circulación y el estacionamiento". "Si coges uno de nuestros patinetes y entras en una zona prohibida, el vehículo se frena; en el caso de Muelle Uno no se para, pero la velocidad baja a 10 kilómetros por hora”, subraya.

Uno de los detalles que destaca en su explicación es la mejora que se ha logrado en el comportamiento de los clientes a la hora de dejar el patinete en los aparcamientos habilitados. "Cuando empezamos, el 20% de los viajes acababa fuera de los puntos de estacionamiento, ahora estamos en un 6%".

Más aparcamientos y más pequeños

Para incrementar el control y evitar malos usos por parte de los usuarios, Dott está ya sancionando a los clientes que, por ejemplo, dejan el vehículo fuera de los aparcamientos. La penalización es de 10 euros y se viene aplicando desde mediados de agosto. En este intervalo se cuentan unos 300 usuarios multados.

"Cuando un usuario deja el patinete dentro del rango GPS del aparcamiento, el sistema le permite finalizar el viaje, pero se le obliga a tomar una foto para evitar errores. De ese modo nos aseguramos de que aparca adecuadamente. Si lo hace fuera se le multa con esos 10 euros", desarrolla el responsable de Dott en España.

El propio dispositivo inteligente impide que un cliente que deja el patinete fuera del aparcamiento pueda finalizar el viaje, con la facturación correspondiente. No obstante, el mecanismo hace que el aparato deje de funcionar pasado un tiempo. En estos supuestos también se aplica la sanción de 10 euros.

Aunque la compañía de origen holandés valora la decisión de Málaga de regular estos comportamientos y fija las zonas habilitadas para moverse, echa en falta un mayor número de estacionamientos. "Casi todos están alrededor del Centro o en los paseos; nuestra apuesta es que haya más y que sean más pequeños", reclama Sellarés, quien pone como ejemplo el funcionamiento de París y Londres.

Málaga es, hasta la fecha, la única ciudad española en la que Dott está presente. En todo el continente son ya 28, con 40.000 patinetes. La previsión es que en los próximos meses, cuando las autoridades vuelvan a otorgar autorizaciones, entrar en otras urbes.