Con el título 'Economía sostenible y desarrollo del territorio rural: propuesta de itinerarios enoturísticos en la Axarquía de Málaga', tres profesores de la UMA profundizan en la necesidad de que la comarca explote las bondades del vino como factor de atracción. Dentro del grupo de investigación Mediterráneo Económico, Gorka Zamarreño, Elena Cruz Ruiz y Elena Ruiz Romero de la Cruz, han realizado un profundo estudio sobre la comarca, sus necesidades y, sobre todo, las oportunidades que presentan en el desarrollo del entorno rural.

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Teniendo el vino como protagonista, el estudio concluye que la Axarquía cuenta con grandes posibilidades de convertirse en un destino de turismo activo. Del mismo modo, hablan de la especial conformación del territorio axárquico y las infinitas posibilidades que presenta para "desestacionalizar y desestructurar el turismo actual de la Costa del Sol oriental". Y para ello tienen en cuenta criterios de eficiencia y rentabilidad a partir del mundo vinícola.

Así, Elena Ruiz, investigadora principal del grupo Mediterráneo Económico, afirma que "hoy en día el turismo está indefectiblemente conectado y relacionado con la cualidad de la sostenibilidad". Sobre esa base, construyeron un trabajo en el que parten de "el vino como recurso cultural y gastronómicos, que es crucial para el desarrollo de la sociedad de cada momento", afirma. 

La gran tradición del sector en la Axarquía les animó. En el caso de Ruiz, lleva toda su trayectoria investigadora "trabajando sobre el vino como elemento transformador de la sociedad y como generador de prosperidad". Fruto del estudio, la profesora de la UMA cree que se abre la posibilidad de "transformar la zona, teniendo en cuenta la saturación de la costa y el gran interés que tiene en cuanto a recursos patrimoniales, monumentales o gastronómicos". Esas son algunas de las fortalezas que llevaron a construir diferentes recorridos turísticos "mágicos y relacionados con el vino de la Axarquía".

Uno de los itinerarios propuestos en el estudio de los profesores de la UMA.

Marketing experiencial y vino

En la misma investigación, la profesora Elena Cruz ha incidido en la relevancia de las experiencias para los turistas. Así, "el vino es un elemento muy recurrente en el marketing turístico", afirma. "El turismo experiencial tiene cada vez más importancia y todo lo que ayude a dar a conocer el entorno es positivo", comenta Cruz. 

En el estudio han analizado los diferentes recursos y servicios ofrecidos por los 31 municipios incluidos en su estudio como parte de la comarca de la Axarquía. Así, se destaca la existencia de diez bodegas en la zona: dos en Vélez Málaga, dos en Cómpeta y otros municipios como Torrox, Colmenar, Sayalonga, Moclinejo, Sedella o Árchez que cuentan con una cada uno.

Para desarrollar la propuesta de recorridos turísticos, analizaron pormenorizadamente trece variables: la existencia de hoteles u hospedaje, oficinas de turismo, compañías de servicios a los turistas, restaurantes, tiendas de vino, servicios de deporte, naturaleza, productos locales, festividades tradicionales, gastronomía, museos o patrimonio arqueológico.

Conclusiones del estudio

Presentado como un estudio de caso de la Axarquía y sus posibilidades turísticas, la investigación realizada arrojó dos posibles itinerarios que, según Cruz, "puestos en manos de las instituciones pueden ayudar a mejorar la explotación turística mediante una mejor gestión y la ya indicada desestacionalización de la oferta".

Como conclusiones, los investigadores presentan algunas sugerencias para mejorar el destino. Entre otras, animan a que los turistas participen de forma activa en la vendimia y la elaboración del vino; también llaman la atención de la necesidad de una continua y activa promoción del destino mejorando la actual información. Pero también ponen deberes a las bodegas. A las empresas de producción de vino les piden que mejoren su presencia en internet y utilicen "todas las posibilidades que ofrecen las redes sociales".

Otra de las conclusiones que llaman a la reflexión, según los autores, es la necesidad de aumentar la oferta complementaria en forma de eventos, turismo activo, cultural y gastronómico. Para ello, entre otras necesidades, "hace falta formar a expertos: tanto en vinos como en patrimonio y cultura local", rematan los investigadores.