Ropa cómoda y bien hidratados, lo mejor para conducir.
Llega otra gran operación salida de vacaciones y debemos prepararnos para ello: los consejos antes de salir de viaje
Los conductores no tienen en cuenta pequeñas acciones que aumentan su seguridad al volante.
Más información: Se cumplen 20 años del carné por puntos: su implantación ha supuesto un cambio radical en la seguridad vial
Durante las vacaciones de verano solemos hacer un mayor uso de nuestro vehículo cuando nos desplazamos a un destino lejos de nuestra residencia habitual. Salir de viaje no es un tema menor y debemos darle la importancia que realmente tiene.
Hay muchos aspectos que se descuidan o, simplemente, se olvidan, incluso porque pensamos que no tienen importancia. Pero nunca está de más dar valor a cosas que pueden parecernos irrelevantes.
Antes de hablar de las cosas que tenemos que hacer en verano, damos por supuesto que el coche está mantenido correctamente dentro de sus períodos habituales, lo que a veces no ocurre. Aunque parezcan cosas nimias, su relación con la seguridad es muy alta.
Horario de viaje y tiempo de conducción
Al emprender un viaje largo, de más de 400 kilómetros, sobre todo con calor, el horario de salida es fundamental. No es aconsejable hacerlo cuando acabamos de trabajar y empieza a anochecer, por el cansancio del día y la tensión del viaje.
Es mejor acostarse y salir de madrugada, antes de que salga el sol, para aprovechar la menor temperatura ambiente. Además, si llevamos niños, se dormirán rápidamente por la oscuridad.
La hora de ponernos al volante es fundamental en un viaje.
Las paradas deben ser las que nos pida el cuerpo, aunque es importante determinar cuándo empezamos a estar cansados. Para ello, los bostezos continuos son el primer síntoma, acompañados de una sensación visual de que la carretera se estrecha si miramos a lo lejos.
Es en ese momento cuando debemos parar, da igual si llevamos conduciendo 45 minutos o tres horas, sobre todo si vamos acompañados de la familia y los niños, que también lo agradecerán.
Presión de los neumáticos
La presión de los neumáticos es una de las variables que más influye en la seguridad en carretera. Es, habitualmente, el origen de muchos accidentes inexplicables.
En verano, con temperatura alta del ambiente y también del asfalto es fundamental no solo llevar las presiones que indique el fabricante sino obligatoriamente subirlas un 20 %.
Por ejemplo, un neumático que tiene que llevar 2,5 bares de presión en frío es aconsejable subirlo a 3 bares de presión.
Con más presión el neumático trabaja a menor temperatura, porque se deforma menos, lo que evita los temibles reventones, que se producen, recuerden, por llevar menos presión de la debida, justo lo contrario de lo que piensa la mayoría.
Además, las presiones por debajo de lo correcto hacen que los neumáticos trabajen a más temperatura, haciendo que se gasten mucho más rápido, en casos extremos durando un 75% menos y que el vehículo consuma más combustible.
Inflar correctamente las ruedas, lo que más se olvidan los conductores.
Ropa para conducir
Ante un viaje por carretera largo en verano la ropa que llevemos es fundamental para una conducción cómoda y hacer que el viaje sea más agradable.
Siempre es mejor un pantalón corto y camisetas finas de algodón, que bajarán nuestra temperatura corporal. Además, junto al aire acondicionado, nuestro cuerpo se refrigerará mejor.
Debemos beber frecuentemente líquidos sin gas, preferentemente agua, teniéndolos a mano en recipientes que mantengan el frío. Y la fruta, es una compañera perfecta para los viajes con calor.
Protegerse del sol y parasoles
Al subirnos a un coche expuesto al sol en verano es muy habitual que el interior alcance hasta setenta grados. Una forma simple de mitigar ese calor es usar parasoles que se instalan por el interior del parabrisas del coche.
Con ellos reduciremos algo la temperatura del interior, pero, sobre todo, podremos coger el volante con seguridad en mucho menos tiempo cuando nos vayamos. Además, protegemos el salpicadero de las temibles grietas que aparecen con los años en los coches que se exponen al sol habitualmente.
Parasoles, fundamentales en zonas de sol.
Mientras está aparcado nuestro vehículo en horas de calor extremo es mejor dejar bajados un par de centímetros los dos cristales delanteros, con lo que ayudamos a crear una pequeña corriente de aire que también bajará algo la temperatura del interior del coche, preservando los accesorios.
Adicionalmente, sería muy positivo disponer de una funda que cubra todo el coche, protegiéndolo del sol, el peor enemigo para la carrocería y las lacas que protegen la pintura.
Para viajar, es altamente recomendable tener parasoles individuales para las ventanillas. Es muy desagradable el sol lateral tanto a primera hora de la mañana como a última de la tarde dándonos en la cara, sobre todo los que van al volante, porque muchas veces acaban tapándose la cara con la mano.
Aire acondicionado
Cuando subamos a un coche expuesto al sol del verano durante horas, antes de iniciar la marcha debemos abrir todas las puertas y bajar los cristales para que se cree una corriente que saque el aire caliente que hay dentro del vehículo.
Unos minutos después iniciaremos la marcha, pero sin poner el aire acondicionado. De nada sirve meterse en el coche, cerrar todo y ponerlo a toda potencia mientras la luna delantera, el salpicadero y la tapicería están ardiendo.
Saber usar la climatización nos ahorra dinero y enfermedades.
Es mejor circular unos minutos con los cristales bajados para que entre el aire y que el interior se enfríe.
Un truco infalible es tocar la luna delantera desde el interior mientras conducimos. Cuando notemos que el cristal se pone a la temperatura de nuestro cuerpo, será el momento de subir las ventanillas y poner el aire acondicionado.
Todo este proceso no nos llevará más de 10 minutos. Será mucho más rápido conseguir una temperatura confortable y mucho más saludable.
Además, ahorraremos combustible y preservaremos el compresor del aire acondicionado, no exponiéndolo a temperaturas extremas que lo desgastan.
Hay un botón del aire acondicionado que tiene una gran importancia y que nadie sabe para qué sirve. Es el que permite la recirculación del aire interior cerrando la entrada externa o, dependiendo de si lo tenemos activado, permite la entrada desde el exterior.
Pues bien, si tenemos un día tórrido con 40 grados, lo normal sería tenerlo en la posición que no deje entrar ese aire caliente de la calle dentro del vehículo, cuando, además, tenemos el aire acondicionado conectado.
Está representado con la silueta de un coche y una flecha circular. La activación correcta de este botón puede hacernos mantener la temperatura correcta en verano mucho más rápido, además de ahorrarnos consumo de combustible.
Viajar en coche nos permite movilidad absoluta, pero también es necesario entender que cambiar hábitos mejora nuestra seguridad y la de nuestro entorno.