Málaga tiene el mercado inmobiliario más dinámico, es un hub de innovación en el sur España, un foco de inversión extranjera, el porcentaje de locales vacíos ha crecido un 30% durante la pandemia y el precio de la vivienda ha crecido un 8,6% solo en el último año. Un caramelito.
"Cada vez hay más locales comerciales vacíos y en desusos, ofrecen una oportunidad clave para que nuestro modelo de negocio deje huella en el mercado inmobiliario malagueño", explican a EL ESPAÑOL de Málaga desde Brickbro, una empresa emergente recién llegada a la ciudad especializada en transformar inmuebles vacíos para reconvertirlos en viviendas, oficinas, aparcamientos... o cocinas y tiendas fantasma, "siempre con el objetivo de darle la mejor salida al mercado a estos activos".
Esta compañía nacida en Barcelona ha llegado a la ciudad con ambición: pretende vender unos 60 inmuebles en Málaga capital en los próximos 12 meses con un presupuesto de un millón de euros.
"Nuestro principal objetivo en Málaga es el de reposicionar todos aquellos activos que tienen una difícil salida en el mercado, estudiando la viabilidad de otros usos potenciales y ayudando tanto a vendedores como a compradores a reconvertirlos en oportunidades rentables, dándoles una segunda vida a estos inmuebles", explican desde esta compañía, especialista en "todo tipo de activos inmobiliarios no residenciales".
Así, con esa apuesta por una transformación para lograr una segunda vida, la hipotética antigua frutería del barrio -digamos que ahora vacía por la competencia de las grandes superficies- podría reconvertirse en un huerto urbano, una cocina o una tienda fantasma. Vayamos por partes.
A nivel de licencia, las dark kitchen o cocinas fantasma son cocinas industriales que elaboran productos alimenticios para su consumo fuera del local, sin afluencia de público. Así, puedes pedir la comida desde casa, pero no en un restaurante: una opción al alza durante la pandemia del coronavirus.
"No dejan de ser como un obrador; principalmente se requieren locales con las características que exige la normativa, principalmente una salida de humo bien reglamentada, y que a nivel urbanístico y de la comunidad de vecinos donde se ubique, no prohíba explícitamente su uso", plantea Brickbro.
Esta empresa entra en el proceso como intermediaria: otras compañías que quieran abrir una cocina fantasma en una zona específica de Málaga, por ejemplo, se ponen en contacto con ellos para buscarles locales que cumplan los requisitos. Y más de lo mismo con supermercados o comercios fantasma.
"Gracias a nuestra gran cartera de activos distribuidos por la mayoría de los barrios de las ciudades donde operamos, son ya varias las compañías que han contado con nosotros para abrir nuevas tiendas fantasma", señalan. No son la única compañía que ha aterrizado con una apuesta por este modelo: a finales de julio comenzó a operar en Carretera de Cádiz y el centro de Marbella la cadena de supermercados fantasma Gorilla.
Lo definen como un "cambio de paradigma de los grandes almacenes de distribución en polígonos industriales con grandes camiones a pequeños almacenes en el centro de la ciudad con pequeñas furgonetas, bicis o motos". Una ola que pone en un aprieto a intermediarios o pequeños comercios locales, que no deja de extenderse por Madrid y Barcelona, y que ahora llama a la puerta de Málaga.