Derrota dolorosa del Unicaja, de las que dejan cara de tonto. Lo es porque lo que no supo aprovechar el Unicaja se convirtió en un regalo para Gran Canaria. Un final de partido casi inverosímil con una canasta sobre la bocina de Kramer condenó al conjunto cajista para sufrir la segunda derrota consecutiva en dos días (79-80). Un palo para los de Katsikaris, que mostraron algunos síntomas esperanzadores pero otros en los que hay mucho que mejorar.

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No puede el Unicaja remar contracorriente todo el partido para darle la vuelta al marcador y después, en un final sin tensión, dejar escapar el triunfo. Hasta dos bolas para abrir brecha tuvo el equipo cajista para ganar el encuentro. Pero las pérdidas o la mala selección de tiro evitaron ese desenlace. Los de Fisac, sin embargo, sí supieron sufrir para aprovechar su oportunidad, que llegó con una bombita de Kramer, que llevaba minutos sin contar, casi cuando perdía el control del balón. 

Ni el buen partido de Cole (14 puntos), ni de Jaime (18 puntos) ni de Bouteille (16 puntos y 20 de valoración) fueron suficientes. Unicaja adoleció por momentos de juego interior. Volvió a estar muy impreciso y con muchas pérdidas (13). Y echó por tierra el buen trabajo de los 39 minutos restantes. 

De menos a más

Arranco el partido con Unicaja otra vez errático, al ralentí. Y lo intentó aprovechar el conjunto canario para abrir distancia mientras los de verde se hacían al partido. Con rapidez y con juego interior, los amarillos abrieron la primera distancia (6-14) en el ecuador del cuarto. No podía frenar el equipo de Katsikaris a los pívots rivales. Sufrieron Eric y Nzosa. El final del primer cuarto se saldó por 15-20.

Siguió haciendo la goma el equipo verde, como hiciera hace dos días en La Laguna ante Tenerife. Jaime intentó tomar protagonismo, aunque le señalaron una técnica discutida. Pero Abromaitis, con su juego exterior, comenzó a hacer daño. Se vivió la máxima (15-24), pero los locales comenzaron a sumar. Al descanso, 34-38.

Empató Unicaja a la vuelta de vestuarios a 40, pero duró poco la igualdad en el marcador. Al menos era una declaración de intenciones. Un tapón de Eric y un triple de Bouteille sería la respuesta. Y un triple de Alberto ponía la primera ventaja del partido desde el inicio (52-50, m 16). Para entonces Unicaja ya había metido al Carpena en ebullición. Los ocho puntos de alero y los seis de Jaime llevaron al equipo a una ligera ventaja antes de arrancar el último cuarto (62-57).

Arrancó enchufado el equipo de Katsikaris, con la intención de mantener o aumentar la renta. Y dos robos seguidos, uno de Cole y otro de Jaime, elevaron el listón defensivo (69-63). Pero dos pérdidas seguidas volvió a meter al Gran Canaria en partido (73-74 a 3.22 del final). Pero cuatro puntos seguidos de Jaime cambiaban de nuevo las tornas. Unicaja desaprovechó dos ataques consecutivos para sentenciar y fue Gran Canaria el que aprovechó el regalo con una canasta casi rocambolesca de Kramer, sobre la bocina y casi perdiendo el balón. 

Ahora, descanso y trabajo entre semana hasta el próximo sábado, donde los cajistas visitarán a UCAM Murcia. Las buenas sensaciones, que no son completas, hay que refrendarlas con victorias.