Tenía que pasar y ha pasado. Había pocas dudas en el malaguismo de que la polémica del fuera de juego que saltó a la palestra en la final de la Liga de las Naciones entre España y Francia acabaría sufriéndola de una forma o de otra el Málaga CF, como víctima o como verdugo. Y así ha sucedido en El Alcoraz, con un golazo de cabeza de Genaro tras un balón atrás tocado por un zaguero del Huesca en los últimos minutos. Habría sido una jugada polémica si hace semana y media no hubiese quedado bastante claro a nivel mundial que esa acción no es fuera de juego. Una jugada que dejó en papel mojado el buen papel del conjunto blanquiazul para superar a los oscenses y para intentar conseguir sus primeros puntos a domicilio.

El gol anulado no debe caer en saco roto. El Málaga no ganó porque no le dejaron. Ni Gálvez Rascón ni sus asistentes en el VAR. Una acción que no tiene explicación y que siembra más aún si cabe la duda sobre el criterio arbitral, que unos días es blanco para unos y otros, negro para los otros. La polémica vuelve a empañar un partido del conjunto blanquiazul, que esta vez fue de menos a más y se comió al Huesca en una segunda parte con mucho fútbol y con mejor criterio.

Tras sufrir los arreones del conjunto local, el equipo de José Alberto se sobrepuso con oficio y posicionamiento al rival. Fue superlativo en las jugadas a balón parado y, aunque los cambios llegaron sumamente tarde desde el banquillo para dar frescura a algunos jugadores visiblemente cansados, el Málaga no bajó el listón y ofreció posiblemente sus mejores minutos lejos de casa. Consiguió un punto que debe hacerlo bueno el sábado ante el Lugo. Pero ganó en credibilidad, la que había perdido ante el Zaragoza en casa.

Y es que este equipo con el tridente Paulino, Kevin y Brandon en forma, es otro rollo. Y si a ellos le sumas la veteranía de Escassi y el criterio de Genaro, las prestaciones suben. Fue un Málaga serio sin balón y atrevido con él. El joven extremo de La Trinidad se doctoró con otro encuentro para enmarcar y volvió loco a los rivales. Recibió faltas, golpes y empujones de todos los colores. No sabían cómo pararlo. Y también dieron seguridad Peybernes y Lombán, de menos a más como el equipo. Volvió a estar gris Dani Martín, que tuvo un par de acciones que pudieron costar los puntos. Y es que el guardameta está acusando demasiado estos partidos en los que el runrún le persigue.

De menos a más

Así que el Málaga salió con un equipo remozado, con hasta cuatro cambios con respecto al once del pasado sábado con el Zaragoza y con bríos renovados. El Huesca se llevó el partido a los puntos en la primera mitad porque gozó de las mejores ocasiones con un tiro al palo de Joaquín tras un mal despeje de Dani Martín (7’), un disparo a la cruceta de Marc Mateu (18’) y un mano a mano de Escriche errado por el delantero oscense (27’).

Al Málaga le costó asentarse. Y la primera clara estuvo a punto de generarla Brandon, que casi le roba el balón de los pies al meta rival pero no supo aprovechar ese despiste (18’). Y antes del descanso, de nuevo Brandon se resbalaba cuando se disponía a dar el pase de la muerte a Sekou, algo frío todo el partido.

Pero el paso por vestuarios tuvo un cambio revitalizador para el Málaga. Subió prestaciones tras el descanso, subió intensidad, presionó más arriba y jugó con los nervios del rival. Volvió a aprovechar las jugadas a balón parado, muy superior todo el partido. Primero con un remate a las nubes de Genaro, luego con un cabezazo de Lombán a la madera (50’) en la ocasión más clara hasta el momento, y después con un centro-chut de Sekou escorado dentro del área pequeña fueron el balance de salida cuando no había pasado ni un cuarto de hora del segundo acto.

Respondió el Huesca con un disparo de Bufarini a la madera (56’) en lo que parecía un toma y daca. Y Dani también volvió a poner picante con una mala salida del balón en el 59’ que a punto estuvo de costar un gol. Era un espejismo para los locales, porque el partido tenía acento boquerón. Escassi buscó el gol con una falta lejana impecablemente ejecutada pero mejor intervenida por Andrés en la escuadra (63’). Y Brandon, de cabeza, casi marca en la continuación de la jugada.

El Málaga robaba arriba, cortaba peligro del rival y mostraba que podía llevarse los puntos. El partido estaba para llevárselo pero José Alberto demoró los cambios. Debió ver sumamente bien a sus jugadores, que lo estaban, pero algunos acusaban el cansancio y no fue hasta el 84’ cuando movió ficha. Y entonces llegó la polémica. O mejor dicho, el mangazo. Porque el gol anulado a Genaro en un córner por fuera de juego (87’) es una de esas acciones que cuesta olvidar y de las que habría que dar muchas explicaciones. Argumentos que no se harán públicos y que seguirán creando confusión.

Ocasión perdida para ganar y seguir acercándose a los puestos altos, pero el Málaga regresa de una salida complicada con sensaciones positivas que deberá refrendar el sábado a partir de las 20.30 horas contra el Lugo. No hay tiempo para lamentos.

FICHA TÉCNICA:

SD HUESCA: Andrés Fernández; Buffarini, Salvador, Ignasi Miquel, Florian Miguel (Andrei, 59’); Nwakali (Juan Carlos, 82’), Mikel Rico (Mosquera, 59’), Seoane; Joaquín (Lombardo, 39’), Escriche (Gaich, 59’) y Mateu.

MÁLAGA CF: Dani Martín; Víctor Gómez, Lombán, Peybernes, Javi Jiménez; Escassi, Genaro; Paulino, Brandon (Jairo, 90+’), Kevin (Jozabed, 84’); y Sekou (Roberto, 84’).

ÁRBITRO: David Gálvez Rascón (C. Madrileño). Mostró cartulina amarilla a Brandon (45), Marc Mateu (63), Escassi (66), (66), Miquel (69), Seoane (83), 

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 11 de la Liga SmartBank en el estadio El , ante más de 3.600 espectadores.

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