Gestores financieros
A su parecer, el impacto no se limita al encarecimiento de las piezas, sino que afecta directamente al día a día del taller. "La subida no solo encarece la pieza, sino que tensiona la tesorería. Hay que vigilar el fixing diario del metal casi tanto como el dibujo sobre la mesa", explica.
Esa volatilidad obliga a trabajar con márgenes mínimos y a separar claramente el coste del material del de la mano de obra. Incluso, reconoce, el oficio incorpora ahora una labor pedagógica con el cliente: "Hay que explicar cómo funcionan los precios de los metales". El resultado de todo esto es que recibe menos encargos. "Estoy experimentando una lógica contracción por la incertidumbre".
La plata, el verdadero problema del sector
Aunque el oro sigue marcando máximos históricos, en el ámbito cofrade es la plata la que genera mayor distorsión. "El volumen necesario para un respiradero o un trono es tan grande que cualquier variación supone miles de euros", detalla. Muchas piezas de gran formato, a día de hoy, ya ni se plantean en plata.
El encarecimiento arrastra además a otros materiales. La soldadura es de plata y los acabados suelen ser plateados. A eso se suma la subida de aleaciones como el latón, el bronce o la alpaca. Incluso el bordado a realce se ve afectado, ya que el "hilo de oro" es en realidad plata chapada, según cuenta el propio Adán.
Una gráfica de la subida.
El coste del metal se come el valor artístico
En una obra de orfebrería, tradicionalmente el precio se reparte entre materia prima y mano de obra. Pero ese equilibrio ha saltado por los aires. "El peso del metal en la factura ha ganado un terreno peligroso frente al diseño y la ejecución técnica", señala el orfebre malagueño.
A los materiales se suman otros costes invisibles: acabados, productos químicos, abrasivos o procesos técnicos, que disparan el precio final y reducen aún más la demanda.
Presupuestos imposibles y proyectos fragmentados
La volatilidad ha convertido los presupuestos cerrados en una "quimera". "Lo que hoy aprueba una junta de gobierno, mañana puede variar significativamente, es así", explica.
Esto obliga a fórmulas nuevas, como la compra anticipada de metal o incluso cláusulas vinculadas a la cotización del día de fundición, algo más propio del ámbito financiero que del artístico. Tienen que estar ya más pendientes al mercado que a los propios diseños.
Ante este escenario, el sector busca alternativas. Una de las más visibles es el regreso al metal plateado o la alpaca con baños de alta calidad. "Con ello se busca mantener la estética protegiendo la viabilidad económica", apunta el orfebre, que también asegura que la orfebrería ha encontrado unos aliados tecnológicos que van a implementar una revolución de la profesión, "sin dejar de lado nuestra esencia y nuestra identidad": diseño 3D, inteligencia artificial, microfusión o electroforming conviven ya con técnicas tradicionales como el cincelado en talleres como el suyo.
Adán, en su mesa de trabajo.
Desde su punto de vista, no hay mejor herramienta para afrontar una crisis como la creatividad. "Un buen diseño puede parecer opulento sin llegar a ser pesado", resume, con un objetivo claro: intentar que cada gramo hable, sin disparar el coste del metal.
Otra tendencia al alza, según relata, es la recuperación de piezas antiguas. "Es una decisión financiera inteligente: revalorizas un metal que ya posees", explica. La restauración permite mantener el patrimonio, reducir costes y devolver el esplendor a enseres que habían quedado posiblemente en segundo plano.
"Estamos ante un cambio de orden mundial que va a hacer temblar la economía", dice con rotundidad Adán Jaime, que no duda en calificar el momento actual que vivimos como "algo excepcional". "El que solo sea artesano tendrá dificultades. El que entienda el contexto económico podrá convertir la crisis en una oportunidad", concluye.