El movimiento social para proteger la cueva hallado en La Araña, Málaga, comenzó con unas fotos de calidad amateur, pero pronto aparecieron otras imágenes que, con mayor resolución y mejor iluminación, mostraban el interior de la gruta. Esa nueva tanda de instantáneas y vídeos fue tomada en el territorio de la fábrica de cemento de FYM-Heildelberg a mediados de abril, más de dos meses antes de la inspección de la Delegación Territorial de Cultura de la Junta de Andalucía, el 25 de junio.  

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Así lo ha podido cotejar EL ESPAÑOL de Málaga con el propio dispositivo en el que fueron registradas. De igual forma, este periódico ha podido comprobar que las imágenes lanzadas hasta ahora son solo una parte del total que existen. Según han explicado sus autores, que se mantienen en el anonimato, planean seguir difundiéndolas por redes sociales en los próximos días.

Entre las ya difundidas se encuentra el vídeo que acompaña la cabecera de esta noticia, en el que las paredes claras de la cueva brillan de una forma que ha hecho que el movimiento social formado para intentar protegerla la bautice como "Maravilla Blanca".

La fecha en la que se tomaron las imágenes supone que la cueva ya tenía una apertura al exterior en la cementera a mediados de abril, por lo que durante al menos dos meses la gruta ha estado abierta sin que se haya producido un aviso a las autoridades de su existencia. La notificación la realizó finalmente una voz anónima y ajena a la fábrica de cemento en la segunda mitad de junio, lo que provocó pocos días después la inspección de Cultura.

Fuentes académicas explican a este periódico que la exposición de la cueva al exterior desde hace tantas semanas puede haber afectado a su situación, lo que concordaría con el testimonio de técnicos que la han estudiado este verano y han explicado que su situación no es tan impresionante como parece en las fotografías.

No obstante, el hallazgo se encuentra acotado para su estudio y restringido el paso a personas ajenas a la investigación, centrada en la búsqueda de restos arqueológicos, lo que dificulta el conocimiento del estado geológico actual de la gruta. Entidades independientes ya se han ofrecido para acceder a ella y dar cuenta de su situación, pero hasta la fecha de publicación de este artículo la respuesta no ha sido positiva por parte de la cementera.

Aunque las perspectivas para su protección no son buenas al no haberse hallado hasta la fecha restos arqueológicos en su interior, desde el movimiento social ya están buscando resquicios y precedentes legales a los que acogerse para intentar lograr su pervivencia.

Por su parte, la fábrica de cemento remitió un comunicado el pasado jueves a este periódico en el que explicaban que desconocen la procedencia de las fotografías que se han difundido en redes sociales los últimos días y que había puesto la información disponible en manos de la Administración "por si considera oportuno abrir una investigación para esclarecer si se ha producido algún tipo de delito".