La vista impresiona. Es una cueva recién descubierta en la cantera de La Araña, en Málaga, donde la fábrica de FYM-Heidelberg trabaja para hacer su cemento. Y, salvo que la situación dé un giro de 180 grados, ese parece a fecha de publicación de este artículo el destino más probable de la cueva: convertirse en el cemento de nuestras casas.

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Es así porque la legislación vigente protege los restos arqueológicos, pero no necesariamente la riqueza geológica. La Delegación Territorial de Cultura de la Junta de Andalucía ha confirmado a EL ESPAÑOL de Málaga que se ha hecho una inspección en la zona, que la que se ratificó la existencia de una cavidad "interesante con valor geológico y, de momento, sin restos arqueológicos". 

No obstante, la administración está a la espera de "una visita más específica" con equipos especiales, esto es, espeleólogos, para asegurar que no hay restos de ocupación humana en la gruta. En el caso que no los haya, al encontrarse en un terreno de explotación privada y no estar protegida esa riqueza pétrea por ley, su supervivencia penderá de un hilo.

"Delimitar la cueva implica utilizar un compás en torno a ella y poner muchos metros de perímetro alrededor, no creo que la cantera esté por la labor", explica a este periódico el Doctor en Geología Iñaki Vadillo. Por tanto, salvo que se encuentren in extremis restos humanos, el destino más probable es el cemento.

"Desgraciadamente, es así. Por muy bonitas que sean las formaciones rocosas de una cueva, por sí solas no justifican una protección", explica este profesor del Departamento de Geología de la Universidad de Málaga. Al contrario de lo que pasa en la arqueología, lamenta, "que si se encuentra algo, automáticamente se establece un perímetro de protección".

Al no haberse encontrado hasta el momento pinturas rupestres, herramientas prehistóricas u otros vestigios de existencia humana, para conseguir que la cueva quede intacta a Vadillo se le ocurre como alternativas que se demuestre una "belleza extraordinaria" en el plano geológico o la acción vecinal: "Mucho ruido social tiene que haber para que eso se pare". Ambas vías le parecen improbables: "Mucho me temo que, si no se encuentran vestigios arqueológicos, no va a haber argumentos para que la cantera impida su avance".

Cueva Navarro IV

Los defensores de la pervivencia de la cueva se agarran al precedente de protección por motivos arqueológicos de la Cueva Navarro IV, una gruta con arte rupestre del Paleolítico Superior reabierta por la actividad de la misma cantera de La Araña, en ese momento en manos de la cementera Italcementi. La cavidad actualmente está cerrada al público, pero catalogada como Bien de Interés Cultural desde 2012.

Fuentes de la delegación provincial de Cultura de aquella época señalan a este periódico que, en aquella ocasión, desde Italcementi "demostraron mucha sensibilidad" y actuaron de forma "muy sensata y civilizada", teniendo en cuenta que la protección de dicho BIC suponía "hacerles perder mucho dinero".

EL ESPAÑOL de Málaga se ha puesto en contacto en repetidas ocasiones con la actual cementera para obtener su versión de la situación, pero a la fecha de publicación de este artículo todavía no lo ha conseguido.

La situación queda, por tanto, a la espera de la inspección de los espeleólogos de la Delegación Territorial de Cultura de la Junta de Andalucía, que probablemente sea la que finalmente determine el sino de la cueva.