Detención de un mafioso ruso en 2017.

Detención de un mafioso ruso en 2017. EE

Málaga

La verdadera batalla para acabar con el narcotráfico en la Costa del Sol: seguir la pista del dinero

Sin dinero no hay ninguna mafia que se sostenga y debería ser la prioridad de las autoridades, más allá de la droga incautada o el número de detenidos.

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Las claves

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El crimen organizado en la Costa del Sol infiltra la economía local a través de negocios y sociedades pantalla para blanquear dinero del narcotráfico.

Los expertos señalan que la verdadera lucha debe centrarse en seguir la pista del dinero y desmantelar las estructuras financieras de las mafias, no solo incautar droga.

La última operación policial en Málaga bloqueó inmuebles valorados en cuatro millones de euros y detuvo a cinco personas, evidenciando la dimensión internacional de estas redes.

Autoridades reclaman más recursos policiales y judiciales, además de reformas legales, para agilizar la incautación de bienes y dificultar la reconstrucción de las organizaciones criminales.

El crecimiento de la provincia de Málaga lo ha sido en todos sus aspectos; desde económicos a población. Y lo ha hecho también el crimen organizado aprovechando esta situación, no sólo por operatividad del narcotráfico sino también por una infiltración evidente en la economía.

Los negocios que se abren a nombre de sociedades gestionadas por testaferros que tienen a su nombre otras decenas de ellas son un clásico.

Luego hay otros que duran tiempo y son incluso rentables para quien está lavando el dinero y, por el contrario, hay otro estilo en el que están abiertos unos meses y echan el cierre. Estos últimos casi nadie les echa cuenta porque pasan inadvertidos en su breve espacio de tiempo abiertos.

Y para luchar contra la violencia, los problemas sociales y la economía sumergida que genera el crimen organizado en la Costa del Sol se deben realizar nuevos planes de seguridad especiales para limitar el poder de organizaciones criminales.

Aunque esta semana desde la Junta de Andalucía se ha solicitado que se cree un nuevo OCON SUR, lo cierto es que la Costa del Sol necesita otro tipo de plan contra la criminalidad organizada. Y no sólo requiere que esté la Guardia Civil implicada, también necesita de la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera.

Detención de Lucio Morreone en 2015 en la Costa del Sol.

Detención de Lucio Morreone en 2015 en la Costa del Sol. EE

La Costa del Sol es un lugar muy especial donde convergen las organizaciones criminales más importantes del planeta, y los recursos policiales y judiciales para luchar contra ellas son ahora mismo escasos.

Primero, los agentes del GRECO, UDYCO, EDOA, y los agentes de investigación de Vigilancia Aduanera son actualmente insuficientes. Segundo, sería necesario reforzar juzgados de toda la Costa del Sol para poder tener recursos necesarios con el fin de incautar lo más importante para un grupo criminal: el patrimonio.

A este refuerzo de agentes y recursos judiciales, habría que modificar la Ley de Enjuiciamiento Criminal que agilice las incautaciones de bienes a todas las organizaciones criminales.

Sin dinero no hay ninguna mafia que se sostenga y debería ser la prioridad de las autoridades. Más allá de las operaciones antidroga donde se incautan estupefacientes y que se exponen públicamente como un gran logro, sería necesario replantear bastante la estrategia que se está realizando para priorizar el descubrimiento de las redes de blanqueo que están implementadas en la Costa del Sol.

Desde negocios en los que en Torremolinos se entregan cientos de miles de euros para realizar un pago en Dubai, o en Alemania, hasta abogados y notarios que participan activamente en la comisión de delitos.

Hace falta, por tanto, mirar mucho más allá de la droga que entra o sale de la provincia y comenzar a seguir el dinero. Porque es precisamente ahí donde las organizaciones criminales necesitan cometer sus mayores errores.

Dinero incautado en una operación contra el narcotráfico.

Dinero incautado en una operación contra el narcotráfico. EE

El blanqueo de capitales es, en realidad, el punto donde el narcotráfico se encuentra con la economía legal. El dinero obtenido con la venta de cocaína o hachís necesita convertirse en patrimonio aparentemente legítimo y, para ello, se utilizan sociedades, operaciones inmobiliarias, préstamos, compraventas y todo tipo de mecanismos destinados a dificultar que el investigador pueda establecer el origen real de los fondos.

La Costa del Sol, por su actividad inmobiliaria, su carácter internacional y el enorme movimiento económico que genera, ofrece un escenario especialmente atractivo para estas organizaciones.

La última operación desarrollada en Málaga vuelve a demostrar hasta qué punto esa conexión está asentada. A mediados de agosto, la Policía Nacional, en colaboración con las autoridades de Países Bajos, anunció la desarticulación de una organización criminal asentada en la provincia dedicada al narcotráfico y al blanqueo de sus beneficios. Cinco personas fueron detenidas y la investigación permitió bloquear inmuebles valorados en cuatro millones de euros.

Pero lo verdaderamente significativo de esta operación no está únicamente en la cantidad económica intervenida. Uno de los principales investigados fue señalado como un objetivo de alto valor para Europol y como el supuesto responsable de las operaciones de blanqueo de la organización y de otros grupos criminales.

La Policía lo describió como el "arquitecto financiero de la Costa del Sol", una expresión que resume perfectamente hacia dónde debería dirigirse buena parte de la lucha contra el crimen organizado.

Según la investigación, este entramado habría utilizado contratos de préstamo ficticios y diferentes sociedades para canalizar al menos cuatro millones de euros procedentes del narcotráfico hacia inversiones inmobiliarias en Málaga.

Posteriormente, algunos de esos bienes habrían sido transferidos a familiares del principal investigado con la intención de dificultar su vinculación con el origen ilícito del dinero.

Es decir, no estamos hablando únicamente de un narcotraficante que utiliza una vivienda para ocultarse o de una empresa que sirve de tapadera, sino de una estructura financiera concebida para convertir los beneficios de la droga en patrimonio aparentemente legal.

La operación también permitió comprobar la dimensión internacional de estas organizaciones. La red mantenía conexiones con distintos países europeos y con Sudamérica y utilizaba contenedores para introducir grandes partidas de cocaína a través del puerto de Róterdam.

El principal investigado habría participado además en la organización del envío de un contenedor con más de 1.000 kilos de cocaína. Los registros realizados en Málaga y Países Bajos permitieron intervenir cinco armas de fuego, tres vehículos de alta gama, un dron, cuarenta teléfonos móviles y joyas valoradas en unos 170.000 euros.

Todo ello demuestra que Málaga no es únicamente un lugar de paso para el narcotráfico. Es también un territorio donde las organizaciones pueden establecer estructuras económicas, adquirir patrimonio y tratar de integrar en la economía legal enormes cantidades de dinero. Y esa realidad obliga a cambiar algunas prioridades.

Cada operación contra el narcotráfico debe tener una segunda fase económica mucho más profunda. No basta con detener a quienes transportan la droga. Hay que identificar quién pone las empresas, quién compra los inmuebles, quién presta las cuentas, quién firma los contratos y quién consigue que un dinero que nació de la droga termine convertido en una propiedad, un negocio o una inversión.

La última operación demuestra que cuando los investigadores consiguen llegar hasta esa estructura financiera el golpe puede ser mucho mayor. La droga desaparece, pero el dinero permanece. Y mientras ese dinero siga generando patrimonio, vehículos, empresas e inversiones, las organizaciones criminales tendrán capacidad para reconstruirse.

Por eso, la lucha contra el crimen organizado en la Costa del Sol debería medir sus éxitos no sólo por los kilos de droga incautados o por el número de detenidos, sino también por los millones de euros bloqueados, los bienes decomisados y las estructuras empresariales desmanteladas. El objetivo final debería ser conseguir que delinquir deje de ser rentable.

La operación de Málaga es un ejemplo de que ese camino es posible. Cinco detenidos, una investigación internacional y cuatro millones de euros en inmuebles bloqueados son un golpe importante, pero también una advertencia: detrás de cada gran organización de narcotráfico existe una estructura económica que necesita ser descubierta. Y probablemente sea ahí donde se encuentre la verdadera batalla por el futuro de la Costa del Sol.