Turistas protegiéndose del sol y el calor en Málaga.

Turistas protegiéndose del sol y el calor en Málaga. Álex Zea / Europa Press

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Málaga se enfrenta a un futuro climático extremo: olas de calor de más de dos semanas y una treintena noches tórridas al año

Un informe científico sitúa a la capital malagueña entre las ciudades de Europa occidental con mayor riesgo de estrés térmico en 2050.

Más información: Málaga vuelve a liderar el calor en Andalucía: este es el municipio que registra una vez más la máxima del día.

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Las claves

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Málaga afronta un futuro con olas de calor de más de dos semanas y más de 30 noches tórridas al año según un informe del Observatorio DKV.

La ciudad, junto a Sevilla y Córdoba, está entre las más expuestas al estrés térmico severo de Europa occidental.

El aumento de noches cálidas dificultará la recuperación fisiológica y aumentará los riesgos para la salud durante las olas de calor.

El sur de España también enfrentará un alto riesgo de escasez de agua y sectores como turismo y agricultura serán especialmente vulnerables.

El calor en Málaga es una constante durante la temporada estival que se está intensificando año tras año y lo seguirá haciendo hasta que en las próximas décadas la Costa del Sol pase a ser una de las ciudades españolas que más sufrirán el calor extremo.

Así lo recoge el Observatorio DKV de Salud y Medioambiente 2026 en su informe Calor extremo, salud en riesgo, que sitúa a la capital de la Costa del Sol, junto a Sevilla y Córdoba, entre las urbes más expuestas al estrés térmico severo de toda Europa occidental.

Estas últimas semanas, las olas de calor se han sucedido una detrás de otra, llegando a registrar hace tan solo unos días la cuarta ola del calor del verano que ha hecho que los termómetros malagueños registren más de 43 grados.

Si en unas décadas se cumple el escenario de emisiones altas expuesto en el documento, estas olas de calor se quedarán en nada, ya que hacia mediados de siglo Málaga podría enfrentarse a episodios de calor extremo de más de dos semanas de duración seguidas.

Junto a estas olas de calor de más de 14 días habrá temperaturas máximas que se mantendrían persistentemente elevadas y, lo más preocupante, con escasa recuperación térmica durante la noche.

En este sentido, los expertos sostienen que el verdadero problema no es solo el calor de las horas centrales del día, sino la falta de "noches de descanso" para el organismo.

Cabe recordar que cuando la temperatura mínima nocturna no baja de los 20 grados, lo que los climatólogos llaman "noche tropical", o de los 25 grados, "noche tórrida", el cuerpo pierde su ventana natural para liberar el calor acumulado durante el día, y el riesgo de daño acumulativo se dispara.

El sur peninsular, motor de las noches más calurosas

El documento explica que, en el sur peninsular y el valle del Guadalquivir, el principal impacto proyectado del cambio climático de aquí a 2050 no será tanto el aumento del calor diurno como el incremento de esas noches tropicales y tórridas, que podrían sumar más de 30 noches cálidas adicionales por verano respecto al periodo de referencia (1971-2000).

Esto limitaría la recuperación fisiológica tras el estrés térmico del día y se asociaría a mayores riesgos de morbilidad y mortalidad durante las olas de calor, según la evidencia científica citada en el informe.

A esto se suma la amenaza hídrica. El sur de España, con ciudades como Sevilla, Granada, Córdoba y Murcia, sufrirá el mayor riesgo de escasez de agua de toda Europa, según las proyecciones del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) recogidas en el estudio.

Andalucía y España, en el punto caliente de Europa

El informe no se queda en el diagnóstico local. El estudio sitúa a España como uno de los países europeos más vulnerables al calentamiento global, por su fachada mediterránea, identificada por el IPCC como uno de los principales puntos calientes climáticos a escala mundial, y por una meseta interior ya sometida a extremos térmicos marcados.

A esto se añaden una demografía envejecida y sectores estratégicos como el turismo, la agricultura o la construcción, altamente expuestos al calor.