Una imagen de Francisco Javier C., párroco detenido por abusar sexualmente de mujeres.
Condenan a 52 años de cárcel a Fran, el cura que sedó y violó a cuatro mujeres en Málaga
Se encuentra en prisión provisional desde 2023, tras ser detenido el 11 de septiembre de ese año.
Del pago de la indemnización responderá como responsable civil subsidiario el Obispado de la Diócesis de Málaga.
Más información: El obispo de Málaga, sobre el caso del padre Fran: "Pido perdón en nombre de la Iglesia a las víctimas"
Francisco, el sacerdote de 35 años acusado de sedar y agredir sexualmente a cuatro mujeres entre 2014 y 2018 en la provincia de Málaga, ha sido condenado a 52 años de prisión por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Málaga, y se le impone que indemnice a cada una de las cuatro víctimas con distintas cantidades.
El acusado, conocido como el padre Fran, ha sido condenado por cuatro delitos de agresión sexual, tres de ellos con penetración, y otros cuatro delitos de descubrimiento y revelación de secretos, ambos con carácter continuado, según la sentencia.
Francisco se encuentra en prisión provisional desde 2023, tras ser detenido el 11 de septiembre de ese año. Por aquel entonces era sacerdote de El Burgo, y parecía "muy normal" según los vecinos.
Fue arrestado después de que una novia le denunciara en agosto de 2023 como responsable de los hechos por los que ahora ha sido condenado.
Tal y como publicó este periódico, su exnovia encontró grabaciones de abusos sexuales en la casa que compartían en Melilla.
En un disco duro, vio vídeos de contenido explícito donde el párroco mantenía relaciones con mujeres que mostraban signos de estar bajo los efectos de un sedante e, incluso, dormidas. Ella hizo una copia del material y lo llevó a la Policía.
Ninguna de las mujeres habría sido consciente de que Fran había abusado de ellas. La investigación logró encontrar a cinco víctimas que pertenecían a su círculo de confianza y que fueron agredidas en diferentes años y localidades por las que el sacerdote había pasado.
Según se sospecha, los abusos se producían, en gran parte, durante los viajes que organizaba con su grupo de amigos.
Condena
Se le condena por tres delitos continuados de abuso sexual con penetración, con la circunstancia que agrava la pena de abuso de confianza, y se le impone 12 años de prisión por cada uno de estos delitos, además del alejamiento de estas víctimas durante 13 años en cada caso.
Asimismo, se le condena por otro delito continuado de abuso sexual, también con la agravante de abuso de confianza, en relación con una cuarta víctima, por el que se le impone cuatro años de cárcel y la prohibición de acercarse durante cinco años.
También se le condena por cuatro delitos continuados de descubrimiento y revelación de secretos y se le impone por cada uno tres años de prisión. Igualmente, en relación con los anteriores delitos, se le impone libertad vigilada un periodo de siete años que se ejecutará con posterioridad a la pena privativa de libertad.
Francisco J.C., durante el juicio en Málaga en mayo de 2026.
El acusado deberá indemnizar a las víctimas, según la sentencia, que no es firme; en concreto en las cantidades de 94.442 euros, 101.191 euros, 106.594 euros y 100.902 euros, haciendo un total de 403.129 euros.
Del pago de la indemnización responderá como responsable civil subsidiario el Obispado de la Diócesis de Málaga.
La Diócesis malagueña siempre ha mantenido que los hechos se produjeron en el ámbito privado, cuando estaban de ocio y sin relación con la actividad religiosa, por lo que entendía que no era responsable civil subsidiario.
Sin embargo, el obispo de Málaga, José Antonio Satué, ya adelantó que la Iglesia repararía económicamente el daño causado a las cuatro víctimas.
Su madre fue monja de clausura
Francisco Javier C. V. nació en la localidad malagueña de Vélez-Málaga en 1990, en un hogar en el que se respiraba la fe.
Su madre había sido monja de clausura durante más de 30 años, hasta poco antes de que él naciera. "Me enseñó la fe desde que era chiquitillo", aseguró en una entrevista a La Opinión de Málaga.
Ella fue un "ejemplo" y, quizá por eso, no tardó en seguir sus pasos. Con 18 años, ya se había puesto el hábito de fraile trinitario. A los 23, cruzó el patio del Seminario Mayor de Málaga para comenzar a labrar el proyecto que Dios tenía para él.
El 24 de junio de 2017, con 27, fue ordenado sacerdote en la Catedral de Málaga y poco después se puso al frente de las parroquias de Álora, Carratraca y Ardales.
Fue en este último pueblo, según pudo saber EL ESPAÑOL de Málaga, donde estableció su residencia durante esos años.
No tardó en encontrar su grupo de amigos, con los que era muy habitual verlo en las fiestas, cenando cualquier fin de semana, jugando a juegos de mesa (su principal hobby, según decía, junto a coleccionar muñecos de Funko Pop) e incluso planificando viajes en grupo.