Algunas familias de Málaga acudieron al acto de QSD Global
Málaga, la novena provincia de España con más desapariciones sin resolver
274 investigaciones seguían abiertas al cerrar 2025, según el último informe del Centro Nacional de Personas Desaparecidas. Las familias malagueñas denuncian que el avance institucional no llega a tiempo.
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Juan Carlos Aluz, Jesús Gutiérrez, Juan Antonio Gómez y Francisco Cortés. Son los nombres de cuatro malagueños que nunca se conocieron entre sí, pero que comparten un vínculo irrompible: llevan años desaparecidos en la provincia de Málaga y sus familias siguen buscándolos sin descanso pues creen que la esperanza es lo último que se pierde.
A pesar del paso del tiempo y de la escasa respuesta institucional, sus nombres siguen vivos en los hogares donde siempre hay una silla vacía cada Navidad, una llamada que no llega y una herida que no deja de sangrar y que es imposible de cicatrizar.
Cuatro hombres, cuatro circunstancias distintas dentro de la misma provincia, cuatro familias que llevan entre dos y quince años haciendo la misma pregunta sin respuesta. Detrás de ellos, la realidad de una importante cantidad de hogares, según el último informe del Centro Nacional de Personas Desaparecidas (CNDES). En este documento se sostiene que 274 investigaciones por desaparición seguían abiertas en Málaga al cerrar 2025. La novena cifra más alta de toda España.
770 denuncias en doce meses
España cerró 2025 con 25.086 denuncias de desaparición registradas, un 5% menos que el año anterior. Detrás de esa cifra hay 16.024 personas: algunas desaparecieron una sola vez, otras hasta tres veces de media a lo largo del año.
El CNDES asegura que el 95,7% de los casos acumulados desde que existen registros están resueltos, y que el 98,9% de las desapariciones esclarecidas se cierran con la persona localizada con vida. Pero quedan 6.874 denuncias activas en toda España, con investigación policial abierta y señalamiento internacional vigente.
Y entre ellas, una parte significativa lleva el sello de Málaga, que con sus 770 denuncias se sitúa en la zona media-alta del ranking nacional, lejos de los grandes focos como Madrid, Barcelona o Las Palmas, pero claramente por encima de la media provincial española.
Un perfil distinto al del resto del país
En España, el grueso de las desapariciones lo protagonizan menores: el 61,4% de las denuncias de 2025 corresponden a personas menores de edad, y el 59,1% se concentra en la franja de 13 a 17 años, asociada en buena parte a fugas de centros de protección.
En Málaga, el patrón se invierte parcialmente. De las 770 denuncias del año pasado, 490 corresponden a hombres (347 mayores de edad y 143 menores) y 280 a mujeres (133 mayores y 147 menores). Es decir, en el caso de los varones, los adultos casi triplican a los menores.
Es un comportamiento más cercano al de Barcelona (donde también predominan los hombres adultos) que al del resto de provincias andaluzas, donde el peso de los menores ausentados de centros de protección es abrumador.
274 expedientes vivos
Como decíamos, a 31 de diciembre de 2025, Málaga contaba con 274 denuncias activas, lo que la sitúa como la novena provincia de España con más casos sin resolver. El desglose: 226 hombres (119 mayores y 107 menores) y 48 mujeres (27 mayores y 21 menores).
Cada una de estas denuncias lleva asociado un señalamiento policial compartido con todos los países del espacio Schengen a través del sistema SIS II. Son, en la práctica, 274 alertas vivas que cualquier control fronterizo o policial europeo puede activar en cualquier momento.
Andalucía, epicentro de los menores ausentados
El CNDES contabiliza por separado una categoría aparte: los menores ausentados, es decir, menores extranjeros fugados voluntariamente de centros de protección sobre los que ya ha transcurrido un año desde la desaparición o han cumplido la mayoría de edad.
Andalucía concentra 5.837 de los 7.945 casos registrados en toda España, un 73,5% del total. Dentro de Andalucía, Málaga ocupa el quinto lugar con 334 casos, por detrás de Cádiz (3.726), Granada (687), Almería (528) y Sevilla (347).
El fenómeno está estrechamente ligado a la presión migratoria sobre el sistema andaluz de acogida. Las nacionalidades predominantes a nivel nacional son la marroquí (4.516 casos), argelina (887), guineana (839) y maliense (534), y en su mayoría se trata de varones de entre 16 y 17 años.
El propio CNDES reconoce en el informe que esta problemática "ha puesto de manifiesto que las ausencias y las desapariciones deben disponer de un protagonismo propio e individualizado". Por eso el nuevo Protocolo Unificado de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad le dedica un apartado independiente y en 2025 se elaboró un Formulario Único de Denuncia y Reintegro para agilizar la comunicación entre centros y policía.
Conscientes, involuntarias o delictivas
El nuevo Protocolo Unificado, aprobado en 2025, clasifica las desapariciones en tres categorías. Las conscientes son aquellas en las que la persona decide, libremente o presionada por su entorno, no facilitar información sobre su paradero. Las involuntarias se deben a causas ajenas a la voluntad del desaparecido y sin indicios de criminalidad: accidentes, deterioro cognitivo, catástrofes. Y las delictivas son las que tienen indicios de hecho criminal.
De las denuncias catalogadas en España en 2025, el 87,6% son conscientes, el 11,3% involuntarias y solo el 1% delictivas. Los casos con motivación delictiva son, estadísticamente, una fracción muy pequeña, pero son los que más impacto mediático generan y los que más suelen marcar a las familias y a los territorios.
El peso de la reincidencia
De las 25.086 denuncias nacionales, 13.625 corresponden a personas que han desaparecido más de una vez en 2025. El perfil del reincidente, según el CNDES, es el de un hombre, español, menor de edad y residente en Madrid.
Un estudio elaborado por la Universidad Pontificia de Comillas (FIADYS) en colaboración con el CNDES identificó cinco variables predictoras de la reincidencia: ser mujer, menor de edad, de nacionalidad española, haber protagonizado una desaparición voluntaria y residir en zonas con bajo riesgo de pobreza pero alta desigualdad económica.
La conclusión del estudio es contraintuitiva: no es la pobreza absoluta lo que dispara las desapariciones, sino la desigualdad. El indicador Gini se relaciona con más fuerza con el fenómeno que la renta media de las familias.
Nuevas herramientas para 2026
El año 2025 ha traído novedades que afectan directamente a una provincia como Málaga, con elevada población mayor, fuerte componente turístico y presencia de centros de menores. La principal es el II Plan Estratégico en materia de Personas Desaparecidas (2026-2029), aprobado el 3 de noviembre con el foco puesto en las desapariciones de larga duración.
Otro avance es el convenio con el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, firmado el 19 de marzo, que convierte a las más de 22.000 farmacias del país en una red de detección y prevención. Las pruebas piloto arrancaron en Zamora y Murcia, pero el modelo es escalable, han explicado, a otras provincias.
A esto se suma el convenio con LaLiga, que desde diciembre de 2025 emite alertas de personas desaparecidas en los descansos de los partidos de LaLiga TV Hypermotion, y la nueva cartelería oficial de alertas, con garantías reforzadas de protección de datos. Para 2026 está prevista, además, una licitación de asistencia psicológica gratuita a familiares de desapariciones de larga duración.