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Subidas de hasta el 45%: así se han encarecido los 'pueblos refugio' de Málaga donde antes era barato comprar
Alameda, Colmenar, Mollina o Antequera dejan de ser alternativa barata para quienes huyen de la Costa del Sol: el metro cuadrado sigue siendo más bajo, pero su precio vuela muy por encima de la media provincial.
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La vivienda ya no es cara solo en Málaga capital y en la Costa del Sol. La provincia vuelve a marcar máximos históricos en marzo y el encarecimiento se contagia a la llamada segunda corona. Es decir, a esos municipios del interior que hasta hace poco eran la alternativa barata para quienes huían de los precios del litoral.
Los datos recogidos por el portal Idealista en su último informe sitúa el precio medio del residencial de segunda mano en la provincia en 4.106 euros por metro, lo que supone una subida interanual del 13,6%.
En el caso de Málaga capital, los valores se sitúan en los 3.720 €/m² tras encarecerse un 12,1% en un año.
Son incrementos de dos dígitos que consolidan máximos históricos y confirman que la presión sobre la vivienda se extiende ya más allá de la ciudad y de la franja costera clásica.
El trabajo de Idealista refleja subidas muy por encima de la media en localidades que hasta ahora actuaban como refugio de quienes no podían comprar en la capital.
Alameda (908 €/m²) se dispara un 44,6% interanual; Colmenar (1.231 €/m²) lo hace un 34%; Mollina (1.247 €/m²), un 24,7%; Antequera (1.547 €/m²), un 25,8%; Vélez-Málaga (2.084 €/m²), un 23,6%, y Almayate Bajo (3.150 €/m²), un 27,1%.
En términos absolutos siguen siendo precios moderados frente a la Costa del Sol, pero el ritmo de encarecimiento es vertiginoso y delata un desplazamiento de la demanda hacia esta segunda corona metropolitana.
En paralelo, el tradicional cinturón residencial de primera corona también se calienta. Alhaurín de la Torre alcanza los 2.579 €/m² tras subir un 11,5%, Alhaurín el Grande marca 2.094 €/m² (+11,4%), Cártama se sitúa en 2.360 €/m² (+9,0%) y Coín en 2.036 €/m² (+7,5%).
Son municipios bien conectados por carretera con la capital, a entre 20 y 40 minutos en coche, que se consolidan como alternativa para familias expulsadas de Málaga o de la costa por el precio, pero que empiezan a encarecerse al mismo tiempo que absorben ese flujo.
El resultado es un mapa cada vez más homogéneo al alza: la frontera entre zona cara y zona asequible se difumina y obliga a mirar cada vez más lejos para acceder a una vivienda en propiedad.
Al otro extremo del mapa, los datos confirman que la brecha con los municipios más caros de la Costa del Sol no deja de ampliarse.
Marbella supera ya los 5.500 euros por metro cuadrado, seguida muy de cerca por Benahavís, que se mueve en cifras similares y consolida su perfil de enclave residencial de lujo.
A su alrededor, Fuengirola, Benalmádena o Estepona se sitúan holgadamente por encima de los 4.000 €/m², reforzando un corredor litoral de alta gama donde el acceso a la propiedad resulta prácticamente inalcanzable para una familia media.
Esa dualidad convive hoy en la misma provincia: mientras pequeños municipios del interior como Alameda, Colmenar o Mollina se encarecen a ritmos del 25% al 45% anual intentando seguir siendo alternativa para los expulsados de la capital, la franja más exclusiva del litoral malagueño juega otra liga, con precios de capital europea y una demanda muy vinculada al comprador internacional y al inversor.