Imagen de La Farola de Málaga.
El Ministerio de Cultura da luz verde al proyecto de recuperación de La Farola de Málaga como espacio cultural
El Puerto de Málaga tiene previsto aprobar en su próximo consejo la licitación de la obra, tasada en unos 900.000 euros.
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El camino iniciado años atrás por el Puerto de Málaga para recuperar La Farola como espacio cultural queda allanado después de que el Ministerio de Cultura haya dado su visto bueno al proyecto.
Así lo ha confirmado a EL ESPAÑOL de Málaga el presidente de la Autoridad Portuaria, Carlos Rubio, quien precisa que con el aval ministerial en la mano, la previsión es que el Consejo de Administración de Puerto dé luz verde a la licitación de los trabajos necesarios el próximo mes de abril.
El presupuesto de partida que se maneja para este trabajo de recuperación y adecuación se aproxima a los 900.000 euros, manejándose un plazo de unos ocho o nueve meses.
La intervención permitirá restaurar el histórico faro y reconvertir la vivienda del farero en espacios expositivos y de uso público.
La operación debe permitir la rehabilitación de los elementos que componen el fuste, como son las carpinterías de ventanas, barandillas y pintura exterior en general del conjunto, teniendo en cuenta los requisitos y limitaciones que se establezcan desde la Dirección General de Bellas Artes.
La Farola, uno de los emblemas más reconocibles del paisaje marítimo de Málaga, encara su puesta al día definitiva.
La idea es abrir al público esa parte residencial, hasta ahora cerrada, y dotarla de contenido vinculado al patrimonio marítimo, la historia del puerto y la propia evolución del faro, uno de los pocos de España con nombre femenino y símbolo identitario para la ciudad.
La rehabilitación de La Farola se enmarca en la estrategia del Puerto de reforzar la integración puerto‑ciudad, no solo a través de proyectos de gran escala, sino también mediante la recuperación de elementos patrimoniales singulares.
Se trata de uno de los faros más antiguos de España, solo superado por la Torre de Hércules del siglo II (A Coruña), Porto Pí del siglo XIV (Mallorca), Cabo Roche del siglo XVI (Cádiz), Carbonera y Punta Carnero en el siglo XVII (Cádiz).
Fue erigida debido a la ausencia de un sistema de iluminación solvente en la entrada del puerto que pudiese orientar a las naves en la noche, lo que fue uno de los grandes problemas que arrastraron estas infraestructuras durante muchos años.
La llegada del siglo XVIII permitió a los ingenieros proyectar un faro de cantería que tanta falta hacía, aunque es cierto que por entonces nada se hizo. A lo sumo, unas grúas muy artesanales sostenían un farol con lámparas de aceite que avanzaban hacia la cabeza del muelle en la medida en la que lo hacía el embarcadero de levante.
Fue en la centuria siguiente cuando, tras finalizar la Guerra de Independencia, el ingeniero de la Armada Joaquín María Pery y Guzmán empezó la construcción de la actual Farola malagueña; estas obras finalizaron el 30 de mayo de 1817.
Pronto se hizo necesario que el personal adscrito al servicio viviera allí, lo que añadió a la torre en 1853 una base cuadrada que alberga las viviendas y que fue ampliada entre 1909 y 1913 con una segunda planta: en 2017 se cumplieron 200 años.
El edificio se encuentra situado en una plaza circular denominada como el ingeniero que lo construyó, como remate del paseo de la Farola, al que da su nombre. El solar ocupado es de forma cuadrada con unas dimensiones aproximadas de 15 por 15 metros. El edificio ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de monumento.