Estación Málaga María Zambrano.
El caos ferroviario con Madrid hunde más de diez puntos el turismo nacional en la Costa del Sol en febrero
El descalabro se ve compensado, sin embargo, con una mejoría considerable del turismo extranjero, que sube un 3,3%.
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Febrero de 2026 ha sido el primer gran examen turístico de Málaga bajo la desconexión ferroviaria con Madrid y el resultado es agridulce. Mientras se observa un desplome evidente del mercado nacional, el tirón del turismo extranjero evita un descalabro en los hoteles.
Según la Encuesta de Ocupación Hotelera del INE, la provincia cerró febrero con 343.155 viajeros, unos 8.000 menos que en el mismo mes de 2025 (‑2,3%), pero con más pernoctaciones totales que un año antes. La comparación con enero es aún más elocuente: el año arrancó al alza y el bache interno no aparece hasta que el AVE se corta.
La mayor brecha se concentra en el cliente español. Los residentes en España pasan de 146.154 viajeros en febrero de 2025 a 131.360 en febrero de 2026, una caída de algo más de diez puntos, mientras que sus noches de hotel bajan de 292.108 a 281.105.
En paralelo, el turismo internacional se comporta justo al revés: los viajeros residentes en el extranjero suben de 204.989 a 211.795 (+3,3%) y sus pernoctaciones crecen de 833.750 a 856.732 (+2,8%). El resultado es un febrero con menos españoles, más extranjeros y un balance global de estancias ligeramente mejor que el de 2025: 1.137.837 noches frente a 1.125.857.
La comparación con enero refuerza la sensación de punto de inflexión. Ese mes, antes del desplome del talud de Álora pero ya con el accidente ferroviario de Adamuz del 18 de enero en la retina, la provincia marcó mejores registros que en enero de 2025: 282.498 viajeros frente a 270.005, y 942.788 pernoctaciones frente a 846.283.
Subieron tanto los españoles como los extranjeros, con un crecimiento especialmente intenso en las noches de residentes en España. Es decir, el año arranca fuerte y el deterioro del mercado nacional no se refleja en la estadística hasta febrero, cuando el derrumbe del talud de Álora corta la alta velocidad Málaga‑Madrid desde el día 4.
En este contexto, la Junta de Andalucía ha reunido de urgencia a representantes municipales de destinos turísticos, a la Diputación, al sector empresarial y a la Cámara de Comercio para analizar "la grave situación de desconexión ferroviaria que sufre Málaga desde el pasado 18 de enero".
En esa cita, el consejero de Turismo, Arturo Bernal, ha admitido que "la incertidumbre prolongada no es buena para el sector" y que la incidencia en las comunicaciones "ha terminado afectando directamente no solamente al destino Costa del Sol y a Málaga, sino también a la reputación de su marca, la marca Málaga y Costa del Sol".
Según ha explicado, "ya tenemos, lamentablemente, los primeros resultados de la desconexión ferroviaria en el mes de febrero y podemos decir que la demanda de turismo nacional en Málaga ha bajado más de diez puntos", en línea con los datos del INE.
En este contexto, las Administraciones y el sector exigieron a Adif "un plan técnico e información actualizada sobre el restablecimiento de la red AVE en Málaga, un plan que nos permita tener previsión, planificación y certezas de cuáles van a ser los siguientes movimientos", en palabras del consejero.
Por otro lado, han lanzado una llamada explícita al mercado doméstico: "El destino está plenamente preparado para recibir a turistas de todas las nacionalidades, especialmente los turistas nacionales, y se invita formalmente a los visitantes españoles a mantener sus planes de viaje hacia la Costa del Sol y hacia Málaga".
"La calidad del servicio y de la hospitalidad malagueña siguen siendo los grandes activos que definen y que diferencian a esta provincia en materia turística", ha remarcado Bernal.
Dos velocidades
Mientras tanto, los datos por puntos turísticos dibujan una Costa del Sol a dos velocidades. Málaga capital, Fuengirola o Nerja registran descensos de viajeros nacionales, pero ganan con fuerza clientes internacionales y noches de extranjeros, lo que sostiene la ocupación.
Torremolinos vive un rebote del turismo doméstico, con fuertes subidas de españoles, aunque pierde algo de presencia internacional, y en el lado más débil quedan Marbella y Ronda, donde retroceden tanto los viajeros españoles como los extranjeros.