Caro, de espaldas, en una de sus clases de yoga.
Así es Caro, la mujer que ha caído al río en Sayalonga en plena borrasca: una amante de los animales y el yoga
Hace apenas unos días celebraba de forma conjunta su cumpleaños y el de su madre. Una enamorada del yoga y los animales que trató de rescatar a su perro poniéndose ella en peligro.
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Hace apenas cuatro días, Caro celebraba la vida. Lo hacía junto a su madre Isabel, soplando las velas de un cumpleaños compartido. Ella cumplía 45 años. Su madre, 76. En la imagen, ambas sonríen.
En el texto que acompañaba la fotografía, Caro hablaba de vaciarse, de soltar lo innecesario, de priorizar la salud mental y de aprender a habitar el silencio.
Citaba a Lao Tsé y reflexionaba sobre el vacío como un espacio fértil, no como una ausencia. “Tal vez no sea el fin. Tal vez sea el inicio”, escribía. Ese mensaje, publicado en su perfil de Instagram, podría haberse convertido en una despedida involuntaria.
Caro es la mujer que cayó al río Turvilla en Sayalonga este pasado miércoles cuando intentaba rescatar a su perro. Un amplio dispositivo la está buscando desde entonces. La esperanza de encontrarla viva nunca se pierde, aunque conforme pasan las horas parece más difícil.
Su cuenta en redes sociales es un reflejo fiel de quién es. Una mujer entregada al yoga. Siempre aparece sonriente, descalza, conectada con la naturaleza. Esla responsable de Orgánica, un espacio donde además de instructora de yoga, vende diferentes productos naturales.
Precisamente, en la web de Orgánica la definen como "una estudiosa autoproclamada del cuerpo y la mente, que siempre está explorando los principios subyacentes de las conexiones y los patrones de movimiento del cerebro y el cuerpo humano como seres relacionales encarnados". "Caro es terapeuta de yoga registrada, educadora de movimiento, trabajadora corporal y especialista en terapia somática", detallan, a nivel profesional.
Practicaba yoga en la playa, al aire libre, con el mar y la tierra como aliados. En su día a día también estaban muy presentes los animales. Ama a sus perros y a sus gatos y quienes la conocen destacan su sensibilidad y su respeto absoluto por la vida animal.
En ese mismo carrusel de cumpleaños compartía algunos de sus momentos felices del último año. Un viaje a Roma, inmortalizado en una imagen en la Fontana di Trevi. Dos conciertos. Valeria Castro y Rigoberta Bandini. Música, viajes, afectos y calma. Un año que ella misma definía como “guapo” y abundante.
Nada hacía presagiar lo que ocurriría pocos días después. La noche del 4 de febrero, Caro salió a pasear junto a otra mujer y sus perros en plena borrasca Leonardo, que había dejado intensas lluvias en la Axarquía.
Mientras caminaban por la zona, uno de los animales cayó accidentalmente al río Turvilla, que bajaba con un caudal muy elevado. Caro no lo dudó. Se metió en el agua para salvarlo. Consiguió sacar al perro, pero la corriente acabó arrastrándola.
Desde la tarde del miércoles, efectivos del Consorcio Provincial de Bomberos, Guardia Civil y voluntarios mantienen activo un amplio dispositivo de búsqueda en el entorno de Sayalonga.
Las labores de búsqueda de Caro.
El vicepresidente de la Diputación y presidente del Consorcio, Manuel Marmolejo, ha explicado que las labores son especialmente complejas debido a la longitud del tramo del cauce, de unos siete kilómetros, al fuerte caudal del río y a la gran cantidad de recovecos y zonas de difícil acceso.
Marmolejo ha confirmado que el perro logró salir del agua por su propio pie, pero que Caro no pudo hacerlo. Durante la tarde y la noche del miércoles, los equipos de rescate peinaron buena parte del cauce sin resultados.
Ayer jueves, el operativo se ha retomado con el apoyo de la Guardia Civil, que coordina la búsqueda extremando las precauciones ante la peligrosidad del terreno y la potencia del río. Las fuertes rachas de viento han complicado mucho la búsqueda, teniendo que retirarse los medios aéreos del operativo.
Durante la madrugada, la búsqueda ha continuado con equipos que buscan en los márgenes del río. Se han retirado también, según han explicado desde la Guardia Civil, los efectivos del Geas y el Greim porque "es peligroso que realicen la búsqueda dentro del agua debido al abundante caudal y a la fuerte corriente que arrastra material pesado".