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Oier Hernández, asesor gastronómico: "Los perros y los niños deberían estar prohibidos en los restaurantes"
No quiere que los niños vayan a comer por ser ruidosos y molestar al resto de los comensales.
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Oier Hernández lleva 18 años trabajando en hostelería y ahora mismo es propietario y asesor gastronómico. En su cuenta de TikTok habla de rentabilidad, de liderazgo, pero también de verdades incómodas de las que mucha gente trata de huir. De ahí que uno de sus últimos vídeos haya levantado ampollas.
“Los perros y los niños deberían estar prohibidos en los restaurantes. Sí, lo he dicho”, así empieza uno de sus últimos vídeos. Y sigue. “Ahora viene la parte que va a enfadar a más de uno. Porque hay gente que dice que los perros no deberían entrar porque es antihigiénico, pero luego entra un niño y se pone a correr entre las mesas, grita, llora, toca absolutamente todo y nadie dice nada”.
Y lo explica. “Ojo no estoy diciendo que los niños sean el problema, estoy diciendo que el problema es el comportamiento. Porque si me das a elegir entre un perro tranquilo debajo de una mesa, con un cuenquecito de agua, que no molesta a nadie, o un niño corriendo por el restaurante, chillando, llorando y molestando a las mesas de alrededor, yo personalmente prefiero al perro”, sentencia.
Pero no se queda ahí. Reconoce que el perro no consume nada, pero el niño tampoco. Dejemos de discutir sobre si entran perros o niños. La pregunta debería ser: ¿tu comportamiento molesta al resto de los clientes?”, finaliza. Y, desde luego, aviva la polémica.
Fumar
Pero no es la última polémica en la que se ha metido últimamente. En otro vídeo, Oier habla de los compañeros, de la gente que no quiere trabajar, de esos que quieren cumplir su horario pero intentan escaquearse cuando están dentro de su jornada laboral.
“Hay una cosa en el mundo laboral que nunca me ha parecido justa y es que hay gente que monta un escándalo porque un día le piden llegar media hora antes o incluso quedarse media hora más, pero luego durante el servicio sale cinco o seis veces a fumarse un cigarro”, empieza su vídeo.
“Cinco minutos por aquí, siete por allá y nadie dice nada. Mientras tanto, el que no fuma se queda dentro trabajando. ¿El premio por no fumar es trabajar más? Explícamelo porque al final parece que el descanso no es para todos. Parece que sólo tiene derecho a desconectar el que lleva un paquete de cigarros en el bolsillo”, finiquita.
Así, el bueno de Oier en dos vídeos ha conseguido ponerse en contra de los padres —a ver quién les dice que no pueden llevar a sus hijos a un restaurante a comer—, a los que tienen perros —que igualmente no estarán de acuerdo con el asesor gastronómico— y los fumadores.