Francisco Javier y José Manuel en Galapagar.

Francisco Javier y José Manuel en Galapagar. M.B

Sociedad

Francisco y José, los vecinos del pueblo "más seguro" de Madrid patrullado por militares: "Aquí no se respira peligro"

Los vecinos de Galapagar aseguran que la presencia policial ha mejorado en los últimos años y defienden las medidas impulsadas por el Ayuntamiento.

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Las claves

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Galapagar es considerado uno de los municipios más seguros de Madrid, con una disminución del 9,73% en infracciones penales en el primer trimestre de 2026.

El municipio destaca por la presencia de exmilitares patrullando como Policías Locales, el uso de drones y una oficina antiokupación.

Vecinos como Francisco Javier y José Manuel resaltan la mejora notable en la seguridad y la tranquilidad del municipio en los últimos años.

Ambos vecinos apoyan la incorporación de militares retirados a la Policía Local y consideran que la legislación nacional es demasiado permisiva con la delincuencia.

Galapagar presume desde hace años de ser uno de los municipios más seguros de la Comunidad de Madrid. Los datos acompañan ese discurso: durante el primer trimestre de 2026 se registraron 464 infracciones penales, un 9,73% menos que en el mismo periodo del año anterior, según el Ministerio del Interior.

Este municipio de Madrid tiene algo que lo diferencia del resto: dos exmilitares que patrullan las calles como Policías Locales. Este pueblo tiene otras innovaciones en la seguridad como una oficina antiokupación o un equipo de drones que vigilan las calles.

La percepción de seguridad la comparten muchos vecinos. Entre ellos están Francisco Javier y José Manuel, dos galapagueños (que también son antiguos militares) de 58 años que llevan más de dos décadas viviendo en el municipio y que consideran que la seguridad ha mejorado de forma notable en los últimos años.

Ambos, sin embargo, coinciden en un matiz: creen que el verdadero problema no está en Galapagar, sino en el conjunto del país.

"Aquí vivimos seguros, pero falta seguridad a nivel nacional", resume Francisco, vecino desde 1985 y hoy técnico de mantenimiento de climatización. A su juicio, el municipio ha experimentado una evolución positiva. "Se siente una mejora grande en la seguridad. Hay menos robos, más tranquilidad y menos incidentes. No se respira un ambiente de peligro o amenaza", asegura.

El crecimiento del municipio tampoco ha frenado esa sensación. Francisco recuerda que Galapagar "es una zona muy extensa" y que cada año llegan más residentes. "Cada vez viene más gente, independientemente de que vivir aquí sea cada vez más caro", explica.

José Manuel, que se instaló en Galapagar hace 22 años atraído por unos precios de vivienda más asequibles y por su buena comunicación con Madrid, coincide en ese diagnóstico. "Desde hace tres años se nota un cambio grande. Hay más Policía Local y más Guardia Civil; esto va poco a poco, pero funciona cada vez mejor", afirma.

Con experiencia en la vida nocturna del municipio, asegura que la diferencia respecto a hace unos años es evidente. "Conozco la noche y de lo que había a lo que hay no tiene nada que ver. Ahora hay mucha más seguridad. Si tienes un problema, llamas y enseguida vienen".

La experiencia militar

Los dos entrevistados también respaldan la apuesta de Galapagar por incorporar antiguos militares a la Policía Local, la medida pionera que el Ayuntamiento ha impulsado reservando plazas para personal procedente de las Fuerzas Armadas.

José Manuel, que fue teniente del Ejército del Aire, considera que esa experiencia aporta un plus al cuerpo policial. "La seguridad y la profesionalidad de un militar no la puede tener un policía local que no haya pasado por esa formación. Todo lo que sea sumar profesionales viene muy bien", afirma.

Francisco Javier comparte esa visión. Durante su etapa militar estuvo destinado en Bosnia y la antigua Yugoslavia dentro de la Brigada Paracaidista. "Allí aprendes muchas cosas. La preparación es superior; no solo es física, también mental", explica.

Entre las medidas que destacan ambos vecinos figura el Plan Precogal, un programa mediante el cual los agentes visitan los comercios para conocer previamente sus instalaciones, los accesos, posibles vías de escape y la forma más rápida de intervenir si ocurre una emergencia.

Contra la okupación

La oficina antiokupación puesta en marcha por el Ayuntamiento también recibe el respaldo de ambos exmilitares.

José asegura que esta oficina cumple una función principalmente informativa. "Sirve para consultar y saber lo que puedes hacer legalmente".

Francisco coincide. "Es una forma de saber qué hacer", explica, aunque añade que el propio nombre del servicio también tiene un efecto disuasorio. "Suena intimidatorio y me parece bien. Las leyes no defienden lo que tienen que defender".

En un municipio donde "al final todo el mundo se conoce", José cree además que el boca a boca juega un papel importante. "Aquí, al final, se va a saber quién es el okupa".

Ambos consideran que la legislación actual es "demasiado permisiva". Francisco incluso recuerda conversaciones que escuchó mientras realizaba el mantenimiento de un centro penitenciario. "Había internos que hablaban de la cárcel como si fuera un hotel y pensaban en volver a delinquir cuando salieran. La ley es muy suave", lamenta.

Pese a esas críticas, los dos coinciden en que Galapagar sigue siendo un lugar tranquilo para vivir. Francisco lo define como "un pueblo bastante acogedor para todo el mundo", aunque cree que "se está tocando techo con la inmigración", mientras José recuerda que eligió instalarse allí hace más de dos décadas porque ofrecía una mejor calidad de vida que Madrid sin renunciar a una buena conexión con la capital.

Con la criminalidad en descenso y una mayor presencia policial, ambos aseguran que hoy la tranquilidad forma parte del día a día del municipio. La discusión, concluyen, no está tanto en cómo se vive en Galapagar, sino en el modelo de seguridad que, a su juicio, necesita el conjunto de España.