John Rocks, uno de los fugitivos más buscados del Reino Unido.
John Rocks, el escurridizo depredador sexual escocés capturado en Madrid que llevaba años a la fuga en España
En febrero de 2026 se dictó una orden de detención internacional con fines de extradición y la Policía española intensificó la búsqueda.
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Gorra, gafas de sol y una identidad falsa no han sido suficientes para librar a John Rocks de terminar engrilletado.
Este escocés de 37 años, 1,90 metros de estatura y complexión delgada, no era un fugitivo cualquiera: encabeza una de las fichas más oscuras de la National Crime Agency (NCA) del Reino Unido.
Fue acusado de someter a varias mujeres, algunas de ellas sus propias parejas, a continuadas agresiones sexuales entre 2012 y 2022 en Escocia.
🚩Detenido uno de los criminales más buscados por las autoridades británicas por varias agresiones sexuales
— Policía Nacional (@policia) August 5, 2026
➡️Figuraba en la campaña The UK´s most wanted fugitives
🗓️ Los hechos se cometieron entre 2012 y 2022
📍Inicialmente se le situaba en #Benidorm, pero las… pic.twitter.com/gg7GhcSUQk
Tras cuatro años eludiendo a la justicia e itinerando por el territorio español, los agentes de la Policía Nacional le han cazado en pleno centro de la capital.
La pista sobre la presencia de Rocks en España saltó en 2024, cuando la policía británica puso en alerta a los investigadores de la Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM) Central de la Policía Nacional.
Los informes advertían del perfil de un sujeto altamente peligroso que podría estar escondiéndose en la costa levantina. En un primer momento, los agentes lograron ubicarlo en Benidorm (Alicante), territorio habitual de la comunidad británica en la Costa Blanca.
Sin embargo, el objetivo no puso las cosas fáciles. Rocks aplicó un férreo protocolo de encubrimiento: cambió de domicilio de forma constante, utilizó identidades falsas y contó con el apoyo de una red de contactos que le facilitaban cobijo y sustento.
El cerco judicial y policial terminó de cerrarse en febrero de 2026, fecha en la que las autoridades del Reino Unido formalizaron la Orden Internacional de Detención con fines de extradición.
Tras ese paso, el rostro y la descripción física de John Rocks pasaron a formar parte prioritaria de la campaña The UK’s Most Wanted, coordinada por la organización independiente CrimeStoppers y la NCA, una iniciativa a la que el Ministerio del Interior español terminó de sumarse de forma directa el pasado mes de mayo.
A pesar de los múltiples desplazamientos y vigilancias in situ realizados por los investigadores en el feudo de Benidorm, el británico decidió dar el salto a la capital para diluirse entre el bullicio urbano y perder a sus perseguidores.
Pero no lo consiguió. El pasado 1 de agosto, la UFAM Central obtuvo indicios sólidos de que Rocks había vuelto a cambiar de guarida para establecerse en Madrid.
La Policía Nacional desplegó de inmediato un dispositivo discreto de seguimiento en una céntrica calle de la capital. La espera dio sus frutos cuando los agentes interceptaron a un hombre de casi dos metros que intentaba pasar desapercibido cubriendo su rostro con gorra y gafas.
Durante el arresto, el prófugo mantuvo una actitud poco colaborativa: no portaba documentación alguna y dio hasta tres filiaciones distintas a los policías para entorpecer el atestado.
La treta cayó por su propio peso en la misma vía pública. Un primer examen visual de sus tatuajes característicos confirmó la sospecha de los agentes; horas más tarde, el cotejo de sus huellas dactilares en comisaría ratificaba que tenían ante sí al escurridizo abusador escocés.
John Rocks ya ha sido puesto a disposición de la Sección de Instrucción del Tribunal Central de Instancia de Madrid (Plaza 3), donde permanecerá en prisión provisional a la espera de que se concrete su extradición al Reino Unido para rendir cuentas ante los tribunales británicos.