Dos jóvenes se toman un refresco en una terraza.
Ya está listo para entrar en vigor: se prohíbe fumar y vapear en los conciertos, marquesinas, terrazas, teatros y piscinas
El anteproyecto equipara las restricciones del tabaco a los vapeadores. Se prohíbe el consumo de productos del tabaco por parte de menores de edad.
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El Gobierno aprobó este martes el proyecto de reforma de la Ley del Tabaco, una de las mayores modificaciones de la normativa antitabaco en más de una década. Y que afecta también, obviamente, a los madrileños.
La principal novedad es la ampliación de los espacios donde estará prohibido fumar, entre ellos las terrazas de bares y restaurantes, las playas y otros recintos al aire libre.
La ley inicia ahora su tramitación parlamentaria en las Cortes Generales, por lo que las medidas todavía no han entrado en vigor.
Más espacios
La futura norma incorpora nuevos espacios libres de humo. Además de las terrazas y las playas, también se extenderá la prohibición a las piscinas de uso colectivo, instalaciones deportivas, parques nacionales, marquesinas, vehículos de trabajo y recintos donde se celebren espectáculos al aire libre, incluidos teatros, conciertos, cines y otros eventos.
Otro de los cambios relevantes es que los cigarrillos electrónicos, vapeadores, bolsas de nicotina y otros productos similares pasarán a tener la misma regulación que el tabaco convencional en los lugares donde esté prohibido fumar.
La reforma también endurece la normativa para proteger a los menores. Por primera vez se prohíbe expresamente el consumo de productos del tabaco por parte de menores de edad, además de mantenerse la prohibición de venta y suministro.
Además, la venta de vapeadores y otros productos relacionados con el tabaco quedará restringida a establecimientos especializados.
Reacciones
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido que la reforma busca “ampliar el derecho a respirar aire limpio” y adaptar la legislación a los nuevos hábitos de consumo, recordando que el tabaquismo provoca alrededor de 50.000 muertes al año en España.
La aprobación del proyecto también ha generado críticas por parte del sector hostelero, que advierte de un posible impacto negativo sobre bares, restaurantes y turismo.
La patronal recuerda, no obstante, que la prohibición aún no es efectiva, ya que la norma deberá superar su tramitación en el Congreso antes de entrar en vigor.