Adrián y Mario tras bajarse de su coche patrulla en Galapagar.

Adrián y Mario tras bajarse de su coche patrulla en Galapagar. Rodrigo Mínguez EL ESPAÑOL

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De patrulla con Mario y Adrián, los militares reconvertidos en policías locales: "El Ejército te jubila con 45 años y 725 €"

Tras estar en Irak o en el Líbano, los dos decidieron opositar para ser agentes en Galapagar (Madrid). Es uno de los pocos municipios que reserva plazas para personal del Ejército.

Más información: Adrián y Mario, los militares que dejan el Ejército para ser policías locales después de estar destinados en Irak o Líbano

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Las claves

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Mario y Adrián, exmilitares de la Escala de Tropa y Marinería, se han convertido en policías locales en Galapagar tras dejar el Ejército, que les obliga a jubilarse a los 45 años.

Galapagar reserva el 20% de las plazas de policía local para militares, facilitando la transición profesional y aprovechando su experiencia y formación.

Ambos destacan la dificultad de encontrar alternativas laborales y la importancia de ofrecer salidas a quienes deben dejar el Ejército a una edad temprana.

Consideran que el trabajo policial es diferente, más expuesto al trato ciudadano e imprevisible, pero valoran poder aportar su experiencia a la seguridad local.

Mario y Adrián arrancan el coche e inician la patrulla. Son las 19:00 horas. Cae la tarde, pero no el calor. En Galapagar, el termómetro supera los 35 grados. Aunque poco les importa a ellos. Están acostumbrados a sudar la gota gorda. Lo han hecho durante muchos años en el Ejército, por vocación, devoción y convicción. “Volveríamos a ser militares otra vez. Es una experiencia irrepetible por todo lo que vives, pero también por los compañeros que haces, que son de por vida”, cuentan mientras conducen por el municipio madrileño junto a EL ESPAÑOL.

Ahora su vida es completamente diferente. Han dejado las Fuerzas Armadas para ser policías locales. La razón es que el Ejército obliga a los militares que forman parte de la Escala de Tropa y Marinería a jubilarse a los 45 años. “Y entonces muchos compañeros se quedan con una mano delante y otra detrás. Con sólo dos opciones por delante. O buscarse un trabajo o quedarse en la reserva con una pensión de 725 euros brutos que no te da para vivir. Además, en una parte complicada de tu vida, cuando ya tienes familia, hijos, una hipoteca...”, explican.

Por eso, ellos, en la treintena, decidieron estudiar para convertirse en policías locales en Galapagar. El municipio madrileño fue uno de los primeros junto a Madrid capital en reservar plazas específicas para personal procedente del Ejército dentro de su Policía Local, facilitando así nuevas oportunidades profesionales para los militares de la Escala de Tropa y Marinería.

De militares a policías en prácticas: "A los 45 años te echan de la tropa"

La iniciativa partió de Carla Greciano, alcaldesa de Galapagar, en marzo de 2024. Entonces, anunció que el 20% de las plazas de policía local del municipio se reservarían para los militares. “Con esto tratamos de incorporar a personal altamente preparado, acostumbrado a trabajar en situaciones de responsabilidad y comprometidos con el servicio a los ciudadanos”, explican desde el propio ayuntamiento.

Dos años antes lo había hecho también Madrid, pero con una diferencia. En la capital, los militares compiten con cualquiera que se quiera presentar, con independencia de si pertenecen a las Fuerzas Armadas o no. En Galapagar, en cambio, sólo se disputan las plazas con compañeros del Ejército. “No queremos facilidades. Nos presentamos a las oposiciones como los demás, pero sí nos gustaría que otros municipios siguieran el ejemplo de Galapagar. Al final, pasamos los mejores años de nuestras vidas luchando por España y luego cuando tienes los 45 años te quedas sin nada”, piden.

De Irak a Galapagar

Mario cumplió los 18 años y no se planteó otra cosa que no fuera la de entrar en el Ejército. “Me gustaba la acción y además tenía el ejemplo de mi hermano, que también fue militar. Me llamaba mucho la atención. Así que me metí en Tropa y Marinería, que es lo más normal”, cuenta sentado en el asiento de copiloto del coche patrulla.

Primero, estuvo destinado durante 14 años en el Regimiento de Infantería Asturias 31 de El Goloso. Después, pasó otros ocho en la Compañía de Fusiles y trabajó también como mecánico de Armas. Estuvo, además, destinado en Irak en 2017. “Allí apoyamos al Ejército iraquí para luchar contra el DAESH”, explica a este periódico.

Mario ha cambiado el uniforme de militar por el de policía local.

Mario ha cambiado el uniforme de militar por el de policía local. Rodrigo Mínguez EL ESPAÑOL

Al entrar, ya sabía que a los 45 años tendría que jubilarse, pero entonces no le dio importancia. “Una vez dentro es cuando te das cuenta de que tienes que labrarte un futuro”. Por eso, mientras ejercía como militar se preparaba en una academia para ser policía local. “Me dio el gusanillo por un amigo que tenía que lo había hecho. En tres años conseguí aprobar la oposición y aquí estoy”, celebra.

De la Guardia Real a Galapagar

La historia de Adrián no dista mucho de la de su compañero. A él le gustaba el deporte y con 21 años entró al Ejército. Lo hizo en el Regimiento de Infantería Cazadores de Montaña América 66 en Navarra, donde estuvo durante seis años.

Más tarde, pasó a formar parte de la Guardia Real, estuvo destinado en el Líbano y en 2025 entró en el Instituto de Formación Integrada en Seguridad y Emergencias. “Yo quería quedarme en Madrid, tenía compañeros que habían hecho esto y me puse a estudiar para ser parte de la policía local. Y aquí estoy ahora”, cuenta.

Como Mario, tardó tres años en prepararse para sacarse la plaza de policía local. Ahora, conseguido el puesto, respira tranquilo después de pasar muchos años dándole a la cabeza sin saber qué sería de su vida si antes de los 45 años no encontraba alternativa.

Adrián, durante la tarde de patrulla con este periódico.

Adrián, durante la tarde de patrulla con este periódico. Rodrigo Mínguez EL ESPAÑOL

“Se pierden años de experiencia”

Ambos coinciden en que hay compañeros que “lo pasan realmente mal” y, a su vez, le piden a las administraciones que den alternativas a los militares que se tienen que retirar a los 45 años. “Es una pena porque se pierde a gente con mucha experiencia y que puede desarrollar muchas tareas”, reconocen.

Ellos son el ejemplo. Recién incorporados a la policía local de Galapagar, han cambiado sus funciones, pero mantienen intactas las ganas. “El ámbito militar es más cerrado, es como una pequeña sociedad. Aquí necesitas tener un trato más cercano con la ciudadanía y es totalmente diferente”, cuentan.

Mario conduce el coche patrulla por Galapagar acompañado de su compañero Adrián.

Mario conduce el coche patrulla por Galapagar acompañado de su compañero Adrián. Rodrigo Mínguez EL ESPAÑOL

De hecho, ambos confirman que es más fácil entrar en el Ejército que en la Policía Local y, pese a lo que se pueda pensar, no siempre el trabajo es más peligroso. “Cuando vas a una misión a zonas como Irak vas con la mentalidad de a lo que te expones, pero aquí en la calle nunca sabes lo que te puede pasar. A lo mejor vas a una intervención porque hay ruido y acabas haciendo algo mucho más peligroso. Estás más expuesto a cosas que desconoces”, finiquita mientras aparca el coche patrulla.

Son las 20:00 horas, pero su jornada aún no ha acabado. “Nos ha llegado un aviso”, les avisa el oficial de la policía local. Sin tregua, les toca volver a subir al coche patrulla. Mario y Adrián se despiden. Después de muchos años, han encontrado una alternativa al Ejército, su sueño, lo que siempre quisieron ser, pero también la profesión que los mantuvo en alerta de cara a buscar alternativa antes de los 45 años.