Pilar Bueno en su casa.

Pilar Bueno en su casa. Cristina Villarino

Sociedad

Pilar Bueno se hizo abogada de Atocha después de que fusilaran a su padre por "fascista": "Con Franco no se vivía mejor"

La abogada nació en la República, vivió la Guerra Civil, la dictadura y la democracia.

Más información: Paca, Manuela y Cristina, 'Las Abogadas' que cambiaron España: "No sabíamos qué era el miedo hasta Atocha 55"

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Las claves

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Pilar Bueno, de 94 años, vivió la República, la Guerra Civil, la dictadura y la democracia, marcando su vida la muerte de su padre fusilado en 1936.

Se convirtió en abogada laboralista en los despachos de Atocha, donde defendía gratuitamente a trabajadores y colaboró activamente en movimientos sociales y políticos.

Sobrevivió a la matanza de Atocha en 1977, en la que cinco compañeros abogados fueron asesinados por un grupo de ultraderecha.

Recuerda el franquismo como una época de miedo y destaca el esfuerzo de su generación por construir derechos y ayudar a los más desfavorecidos.

Pilar Bueno tiene 94 años y una vida que atraviesa casi un siglo de la historia de España. República, Guerra Civil, dictadura y democracia. Se manifestó cuando no era legal y estuvo en la primera manifestación en democracia, de la que se cumplen ya 50 años.

Cuando habla de su infancia no empieza por los juegos ni los recuerdos familiares habituales, sino por el silencio, el miedo y la ausencia.

Tenía sólo tres años cuando fusilaron a su padre en 1936, y desde entonces su casa quedó marcada por el luto. "Toda mi familia la recuerdo de negro siempre", comenta. En su memoria siguen presentes las celebraciones de Reyes sin juguetes porque la familia estaba de duelo y una infancia que, según reconoce, estuvo marcada por la pobreza y la tristeza.

La muerte de su padre obligó a la familia a abandonar su pueblo, Villarejo de Salvanés en la Comunidad de Madrid. Habían matado a su padre y también habían amenazado a su madre, así que salieron con lo puesto y terminaron en Guadalajara, donde tenían algunos familiares.

Pilar Bueno en su casa.

Pilar Bueno en su casa. Cristina Villarino

"Amanecimos en un coche y nos fuimos. No teníamos casa, no teníamos para comer. Mi madre hacía bollos y mi hermano los vendía por las esquinas", explica.

Durante mucho tiempo escuchó una explicación sobre la muerte de su padre que no correspondía con la realidad. Algunos le decían que lo habían matado por ser religioso, pero años después su madre le contó la verdad.

"A mi padre lo mataron por ser fascista, estaba vinculado a la política y lo mataron por su ideología", explica. Esta historia familiar, sin embargo, no marcó el camino que Pilar tomaría después.

Pudo estudiar gracias a una beca para hijos de "caídos". Tuvo que hacer un examen entre muchas niñas de toda España y fue una de las 40 elegidas para poder estudiar. Quería estudiar algo de letras pero se dio cuenta de que en esa época la única salida profesional para las mujeres de esas carreras era ser profesora.

Pilar Bueno en su casa.

Pilar Bueno en su casa. Cristina Villarino

Finalmente eligió Derecho porque veía en esa carrera una herramienta para ayudar a quienes no tenían recursos. "Pensé que así podía ayudar a la gente, defender los derechos de quienes no podían permitirse pagar un abogado".

P.- ¿Cómo se vivía la carrera siendo mujer?

R.- Cuando llegué a la universidad, estudiar Derecho siendo mujer todavía era algo poco habitual. Recuerdo que en total en toda la carrera éramos 20 mujeres.

P.- ¿Y cómo era el ambiente en la facultad?

R.-Era un lugar en el que convivían estudiantes de diferentes ideologías y, aunque la situación política impedía hablar abiertamente, los debates estaban presentes en los pasillos.

Fue durante esos años de facultad cuando conoció a quien sería su marido. Se conocieron en primero de Derecho y unieron su vida personal con su compromiso social y profesional.

Pilar Bueno en su casa.

Pilar Bueno en su casa. Cristina Villarino

"Nos hicimos novios y empezamos a ir juntos al Pozo del Tío Raimundo. Después empezamos a trabajar en el mismo despacho y estuvimos 65 años juntos", explica.

El Pozo del Tío Raimundo fue un punto de inflexión para Pilar. Allí llegó junto al padre Llanos, el sacerdote que fue confesor de Franco y que acabó vinculado a los movimientos obreros.

En ese barrio conoció una realidad que hasta entonces no había visto de cerca: familias llegadas a Madrid desde los pueblos, personas viviendo en chabolas, trabajadores sin estabilidad y vecinos que tenían que organizarse para salir adelante.

Junto a su marido empezó a colaborar con los vecinos del barrio, entre otras cosas alfabetizando a personas adultas que no habían tenido la oportunidad de aprender a leer y escribir. "Había gente que llegaba de los latifundios a Madrid y, como tenían que trabajar, querían ir a la escuela nocturna. Nosotros estábamos ahí para enseñarles a leer y escribir", recuerda.

Fue una realidad que le marcó la vida. "Yo llegaba a mi casa después de estar en el Pozo y me quitaba las botas en la puerta porque en invierno era barro y en verano polvo".

Recuerda que entraba y tenía que decidir cómo quería cenar el huevo, si en tortilla francesa o pasado por agua, "y a mí me parecía un horror tener que elegir eso después de haber visto una cazuela de judías donde todos metían la cuchara porque no había más".

Fue ahí donde empezó a colaborar con los vecinos y a llevar sus primeros casos. Después llegó a Atocha 49 y 55; los despachos de abogados que formaban parte de una red creada por el Partido Comunista para defender el movimiento obrero e impulsar la lucha por la democracia.

Coincidió con otros abogados como Manuela Carmena, Paca Sauquillo o Cristina Almeida. Empezaron en Atocha 49 pero el espacio se quedó pequeño y se movieron también al 55. La filosofía del despacho era clara: ayudar a quienes no podían pagar una defensa.

P.- ¿Cómo funcionaba el despacho?

R.- Todas las consultas eran gratuitas. Sólo cobrábamos cuando cuando conseguíamos dinero en un despido, y solo era el 10%.

P.- ¿Y el ambiente?

R.- El despacho funcionaba casi como un sindicato. Llegaban trabajadores con problemas laborales, despidos o situaciones de injusticia.

Pilar estaba implicada en política y era militante de Comisiones Obreras y de Izquierda Unida, formación en la que continúa participando hoy en día.

Foto de Paca Sauquillo, Cristina Almeida y Pilar Bueno.

Foto de Paca Sauquillo, Cristina Almeida y Pilar Bueno. Cristina Villarino

La matanza de Atocha 55

El 24 de enero de 1977 Pilar no estaba en el despacho cuando un grupo de ultraderecha entró en Atocha 55 y asesinó a cinco abogados laboralistas. Había terminado su jornada y se marchó a casa pero poco después recibió una llamada de su marido.

"Cuando me llamó escuché que en el fondo alguien decía: 'Recoged todos los casquillos', ahí fue cuando me asusté de verdad y me di cuenta de que algo estaba pasando".

Su marido le explicó que habían entrado en el despacho y habían disparado. Había compañeros muertos y otros heridos. A partir de ese momento comenzó una de las tareas más duras que recuerda: visitar a las familias de las víctimas para comunicarles lo que había pasado.

"Nos fuimos mi marido, un policía y yo a decirles a los familiares que sus hijos estaban en el depósito de cadáveres".

Pilar Bueno en su casa.

Pilar Bueno en su casa. Cristina Villarino

P.- ¿Qué significó esta tragedia?

R.- Fue un impulso para no abandonar la lucha, sino todo lo contrario. Los cinco abogados asesinados tenían una vida por delante y dejar de trabajar por lo que pasó, habría sido permitir que su muerte quedara sin sentido.

P.- ¿Qué cambió en España?

R.- Cambiaron muchas cosas. Salió mucho en televisión y el entierro fue impresionante. El decano del Colegio de Abogados nos pidió hacer la capilla ardiente allí y cuando salieron los cadáveres había una multitud enorme. Nadie se movía, nadie hablaba. Era un silencio absoluto, parecía un cuadro.

P.- ¿Se sentía tensión antes de que ocurriera?

R.- Había muchas manifestaciones y movilizaciones entre estudiantes y trabajadores. La situación estaba muy tensa, pero matar a cinco abogados en su lugar de trabajo fue algo que nadie esperaba. No estaba en una protesta ni en la calle, estaban simplemente trabajando.

Dictadura a democracia

Pilar recuerda la llegada de la democracia como un momento de enorme ilusión, pero también como algo que parecía imposible después de tantos años de miedo. Durante el franquismo salir a manifestarse significaba asumir un riesgo: "Cada vez que salíamos a una manifestación pensábamos que sería la última vez".

Fue a la primera manifestación en democracia que fue por la enseñanza pública. Recuerda que estaba justo detrás de la histórica foto de un niño sobre los hombros, una imagen que para ella representaba el cambio de un época.

Foto de Pilar cuando era joven.

Foto de Pilar cuando era joven. Cristina Villarino

"Yo llevé a mis hijos a la escuela pública y en ese entonces no era algo normal. Se pensaba que era la única opción para quien no podía pagar pero no se veía como la mejor opción nunca", recuerda.

Pilar ha vivido tres etapas políticas completamente distintas y al ser preguntada por quienes defienden que durante el franquismo se vivía mejor responde con claridad.

P.- ¿Qué piensa de quienes dicen que con Franco se vivía mejor?

R.- No es verdad. Yo recuerdo con terror todo cuando estaba Franco. Había muchísimo miedo en todo. Nadie puede decir que con Franco se vivía mejor.

Un caso que la marcó

Entre todos los casos que llevó como abogada hay uno que todavía recuerda especialmente. Era un joven con discapacidad intelectual que fue detenido por la policía por no parar en un control, se asustó y siguió andando.

Fue acusado de haberles agredido y Pilar preparó su defensa convencida de que la versión de los policías no encajaba con la realidad. Los policías decían que él los había mordido y pateado pero ella demostró que era imposible. Perdió el juicio pero logró ganar el recurso.

Lo que más le marcó fue la desigualdad entre las partes. "Me llegaba mucho porque eran tres policías que ya de por sí están en un nivel superior contra una sola persona que encima tenía una discapacidad".

Hoy Pilar mira hacia atrás y no habla de su vida como una carrera profesional, sino como una forma de estar al lado de quienes necesitaban ayuda.

Pilar Bueno.

Pilar Bueno. Cristina Villarino

P.- ¿Cómo le gustaría que su generación fuese recordada?

R.- Me gustaría que nos recordaran por el esfuerzo de una época en la que muchas personas dedicaron su tiempo y seguridad en construir derechos.

P.- ¿Cómo explicaría lo que fue esa época?

R.- Salíamos hasta las once de la noche atendiendo a la gente, defendiendo sus derechos y sus problemas. Yo llegaba a casa cansada, pero completamente satisfecha porque había ayudado a alguien.

La niña que creció viendo a su familia vestida de negro terminó dedicando su vida a defender a otros. Una historia que, como ella misma dice, atraviesa la República, la guerra, la dictadura y la democracia.