Antonio, Roberto, Celemente y Alicia.

Antonio, Roberto, Celemente y Alicia. Cristina Villarino

Sociedad

Clemente "perdió su trabajo" y Antonio fue "detenido": España 'castiga' a los venezolanos al no reconocer su carnet de conducir

España mantiene suspendido desde 2021 el convenio que permitía convalidar los permisos de conducir venezolanos por dudas sobre su sistema de validación.

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Las claves

Las claves

España suspendió en 2021 el convenio para convalidar el carnet de conducir venezolano, afectando a cientos de miles de migrantes.

La medida impacta directamente en la integración, el empleo y la movilidad de los venezolanos residentes en España, como muestran los casos de Antonio, Clemente y Alicia.

Muchos venezolanos pierden empleos, enfrentan dificultades logísticas y ven obstaculizada su vida diaria por no poder validar su experiencia al volante.

El proceso para obtener un carnet español es costoso y lento, lo que agrava la situación de quienes necesitan conducir para trabajar o integrarse plenamente.

"Cientos de miles de personas se ven afectadas. No es un simple trámite administrativo, es un problema de integración, de trabajo y de movilidad".

Con estas palabras, el abogado Roberto León Parilli, presidente de Anauco Europa (una plataforma que trabaja en defensa colectiva), resume el impacto de la suspensión del convenio para convalidar el permiso de conducir venezolano en España, una medida vigente desde 2021.

La convalidación del carnet depende de convenios bilaterales entre Estados, en este caso entre España y Venezuela, que permiten reconocer licencias extranjeras bajo condiciones de verificación. En el caso venezolano, ese mecanismo quedó suspendido tras detectarse irregularidades.

Antonio Escalante

Antonio Escalante.

Antonio Escalante. Cristina Villarino

Antonio Escalante Barona tiene 35 años y llegó a España en 2025 bajo protección internacional. En Venezuela trabajaba como penitenciario y su vida aquí cambió tras un control rutinario de tráfico en Madrid.

"Me pidieron la licencia y me dijeron que era falsa sin comprobar nada", explica. Antonio asegura que mostró su permiso de moto, coche, camiones y hasta una licencia internacional, pero nada fue tenido en cuenta.

"Sentí un trato xenófobo. Me dijeron que todos los venezolanos tienen documentación falsa", recuerda. El caso terminó en juicio rápido y con antecedentes policiales mientras se investiga la autenticidad de su carnet.

"Estoy en proceso de regularización y esto me perjudica muchísimo. Perdí el trabajo y dejé de conducir", explica. Antonio asegura haber trabajado durante 18 años sin incidentes previos.

Alicia Keller

Alicia con su carnet de conducir venezolano.

Alicia con su carnet de conducir venezolano. Cristina Villarino

Alicia Keller llegó a España en 2022 para cursar un máster en musicoterapia y decidió quedarse. Hoy trabaja en un conversatorio de Torrejón de Ardoz como profesora de estimulación musical temprana.

Su rutina laboral depende por completo del transporte público. "En el mejor de los casos tardo una hora de ida y otra de vuelta, pero hay días en los que paso cuatro o cinco horas en transporte", explica.

A eso se suma el traslado constante con instrumentos musicales. "Voy con guitarras, percusión, maletas... Se me han golpeado instrumentos en el transporte. A veces ni siquiera puedo llevarlos todos", señala.

La falta del carnet le ha reducido ingresos y le ha complicado la logística diaria. "Podría trabajar más, pero el tiempo que pierdo desplazándome es enorme. Afecta directamente a mi integración y a mi salud".

El documento que reciben los conductores que una vez plastificado es el carnet de conducir.

El documento que reciben los conductores que una vez plastificado es el carnet de conducir. Cristina Villarino

Para el abogado Parilli, la situación es especialmente frustrante para quienes cumulan años de experiencia al volante.

"No se trata de que las personas no quieran aprender a conducir o cumplir las normas, muchos llevan años conduciendo y esa experiencia debería poder reconocerse con un sistema menos rígido y más adaptado a la realidad de los migrantes", argumenta.

Clemente Marrero

Clemente.

Clemente. Cristina Villarino

Clemente Marrero llegó a España en 2024 buscando una mejor calidad de vida. Es licenciado en riesgos y seguros y hoy su vida está marcada por la espera. "Estoy intentando sacar el carnet desde septiembre. Aprobé el teórico, pero el práctico no tiene fecha hasta dentro de cinco meses", explica.

El coste del proceso también es un obstáculo: matrícula de autoescuela, cursos intensivos y solo dos oportunidades de examen. Mientras tanto, su día a día depende del transporte público.

Antes trabajaba trasladando coches entre empresas, un empleo que perdió por la suspensión del convenio. "Llevo 40 años conduciendo, pero ahora estoy parado por el sistema", lamenta.

Manuel Castro

Manuel Castro.

Manuel Castro. Cristina Villarino

Manuel Castro llegó a España en 2025 con visa de residencia. En Venezuela trabajaba en un organismo de fuerza de seguridad del Estado y conduce desde hace años.

Cuando llegó trabajaba como conductor de un hostal pero perdió su empleo tras superar el límite de seis meses de validez de su licencia venezolana en España. "Estábamos en plena actividad en un hostal en remodelación y yo conducía en la mudanza, estaba bien pagado".

A sus 58 años y sin infracciones en su historial, considera que la situación supone una barrera directa a su integración laboral. "No tiene sentido. Son más obstáculos para quienes queremos trabajar legalmente y aportar".

El caso del canje del carnet venezolano en España toca directamente la seguridad vial, la verificación documental y la integración migratoria.

Roberto León Parilli.

Roberto León Parilli. Cristina Villarino

Mientras tanto, cientos de venezolanos continúan esperando una solución. Según el abogado, tanto las autoridades españolas como las venezolanas han mostrado interés en abordar el problema, aunque todavía no han materializado una respuesta concreta.

"Esto parecía un asunto meramente administrativo, pero cuando escuchas a las personas entiendes que va mucho más allá", comenta.

Añade que "estamos hablando de empleo, de integración y de calidad de vida. Merece la pena encontrar una solución para todos ellos", concluye.