El general Javier Areta y la ministra de Defensa, Margarita Robles

El general Javier Areta y la ministra de Defensa, Margarita Robles Europa Press

Sociedad

Javier Artea, el general elegido por Margarita Robles que acoge en el Gómez Ulla a los españoles del crucero con hantavirus

El hospital dirigido por el traumatólogo militar Areta es uno de los pocos en España que dispone de áreas de aislamiento de alta seguridad.

Más información: El crucero del hantavirus llegará a Tenerife y los españoles guardarán cuarentena en el Gómez Ulla de Madrid

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Las claves

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Javier Areta, general de brigada y director del Hospital Gómez Ulla, lidera la atención a los españoles del crucero afectado por hantavirus.

Areta cuenta con más de 20 años de experiencia en el hospital y ha participado en misiones internacionales en Bosnia y Afganistán.

El hospital Gómez Ulla es clave en gestión de emergencias sanitarias, con ocho de las quince plazas de aislamiento de alto nivel que hay en España.

En los últimos meses, Areta ha gestionado un conflicto interno con sindicatos por el proceso de promoción de personal, optando por suspenderlo para revisión jurídica.

La persona que está al frente del hospital militar de referencia en Madrid no es un perfil improvisado ni recién llegado.

Javier Areta lleva más de dos décadas vinculado al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, el centro que ahora tendrá un papel clave en al atención a los españoles procedentes del barco afectado por hantavirus.

Areta sumió la dirección tras una larga trayectoria interna: desde 2002 ha trabajado en el Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología, que llegó a liderar en 2016.

Su nombramiento como director vino acompañado de su ascenso a general de brigada del Cuerpo Militar de Sanidad, culminando una carrera que comenzó en 1989 tras licenciarse en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid.

Su perfil combina gestión hospitalaria y experiencia sobre el terreno. Como traumatólogo ha participado en misiones internacionales en escenarios complejos como Bosnia-Hezergovina y Afganistán, dentro de operaciones como IFOR, Athea, ISAF o Resolute Support.

Esa trayectoria le ha valido varias condecoraciones militares (al mérito militar, aeronáutico y naval) y refuerza una imagen de mando acostumbrado a trabajar en contextos de presión.

El general ha tenido un papel destacado en la atención a heridos de guerra. El hospital acogió a militares ucranianos con lesiones graves, en una visita institucional en la que la ministra de Defensa y su homólogo ucraniano agradecieron la labor del personal sanitario. En ese acto, Areta recibió una de las condecoraciones entregadas.

Al tomar posesión, Areta dejó claro que es consciente del peso del cargo: habló de una "responsabilidad enorme" y de un reto que asume con "pasión, esfuerzo y dedicación".

También reivindicó el carácter singular del Gómez Ulla, un hospital que no sólo da servicio a las Fuerzas Armadas, sino también a la población civil madrileña, integrado en la red pública desde 2011.

Esa doble función es clave para entender por qué este centro es protagonista ante situaciones sanitarias sensibles. El hospital cuenta, por ejemplo, con una unidad de aislamiento para enfermedades altamente infecciosas, reforzada tras la crisis del ébola y utilizada durante la pandemia de COVID-19.

Esa infraestructura, sumada a la experiencia acumulada, sitúa a Areta al frente de un dispositivo preparado para gestionar casos complejos como los derivados del hantavirus.

Su nombramiento contó con el respaldo explícito de la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien subrayó durante el acto de toma de dirección, que el Gómez Ulla debe "seguir siendo un centro de referencia" y definió la sanidad militar como "puntera".

Un mensaje que marca también la hoja de ruta del nuevo director: mantener el nivel de exigencia y reforzar el papel estratégico del hospital en situaciones de emergencia sanitaria.

El hospital

El Gómez Ulla está en la Glorieta del Ejército, 1, en Carabanchel. En 2007 se suscribió el convenio de colaboración entre el Ministerio de Defensa y la Comunidad de Madrid en materia de asistencia sanitaria y para la realización de actuaciones en formación, de la participación de la sociedad civil en la defensa nacional y de la optimización de los recursos sanitarios.

Se trata de uno de los pocos hospitales en España que dispone de áreas de aislamiento de alta seguridad, equipos especializados en crisis biológicas y la capacidad de poner en marcha protocolos excepcionales sin afectar al funcionamiento habitual de la asistencia sanitaria.

Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital Gómez Ulla de Madrid.

Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del Hospital Gómez Ulla de Madrid. Ministerio de Defensa

Su importancia estratégica se apoya en un elemento específico: las unidades de aislamiento de alto nivel, concebidas para tratar a pacientes con riesgo de contagio sin poner en peligro ni al personal sanitario ni al resto del hospital.

En toda España hay sólo 15 plazas de estas características y ocho de ellas están en el Hospital Gómez Ulla.

Meses movidos

Este perfil técnico y de mando no ha estado exento de tensiones internas. En los últimos meses, Javier Arieta ha tenido que gestionar un conflicto con los sindicatos del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla tras decidir frenar un proceso de promoción interna que ya estaba en marcha.

La dirección había pactado previamente con los representantes de los trabajadores para cubrir varias vacantes, pero el procedimiento quedó bloqueado cuando surgieron discrepancias sobre cómo interpretar los criterios de valoración de los candidatos.

El punto de fricción se centró en qué méritos debían computar: mientras los sindicatos defendían limitar la baremación a la experiencia en instituciones sanitarias públicas y a la formación específica, desde la dirección se planteaba ampliar ese criterio a otros periodos, como el servicio militar.

Ante la falta de acuerdo, Areta optó por suspender temporalmente el proceso y elevar una consulta a los servicios jurídicos del Ministerio de Defensa, con el objetivo de fijar un criterio común antes de publicar los listados definitivos.

La decisión generó una respuesta conjunta de organizaciones como CSIF, UGT y CCOO, que advirtieron de posibles acciones si la resolución final no se ajusta a su interpretación de las bases.

Desde la dirección del hospital, en cambio, se defendió la paralización como una medida para revisar reclamaciones recibidas y garantizar la seguridad jurídica del procedimiento, evitando posibles impugnaciones posteriores.