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Sociedad

El polémico asiento verde del Metro que algunos ceden y otros "tienen que pedir": viaje en muletas por la L1 en hora punta

Metro de Madrid roza el 90% de implantación del sistema de asientos verdes, con unos 7.000 asientos prioritarios.

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Las claves

Las claves

El Metro de Madrid ha implantado asientos verdes para recordar la prioridad de uso a mayores, embarazadas, personas con movilidad reducida o con niños pequeños.

La experiencia demuestra que, aunque muchos madrileños ceden el asiento cuando es necesario, no todos respetan siempre la prioridad de los asientos verdes y a veces hay que pedirlos.

El comportamiento de los pasajeros varía según la hora y la cantidad de gente, influyendo más el civismo que el distintivo de color en la cesión de los asientos.

Actualmente, el 90% de los asientos prioritarios en la red de Metro ya son verdes, y se espera completar la implantación en pocas semanas.

Viajar en metro es una de las rutinas de miles de madrileños cada día. Y dentro de ese ritual, coger un asiento libre es una de las principales metas del viajero, más si tiene que realizar un trayecto largo.

Desde 2022 se puso en marcha lo que fue una prueba piloto. Los asientos reservados empezaron a estar marcados en verde flúor. Así, en la práctica, los viajeros los distinguirían con mayor facilidad.

Los asientos verdes del Metro de Madrid están pensados para recordar que hay viajeros con prioridad: mayores, embarazadas, personas con movilidad reducida o quienes viajan con niños pequeños. Pero la norma no prohíbe sentarse en ellos.

¿Ceden el asiento prioritario los madrileños?

Para tomar la temperatura de la cortesía madrileña, EL ESPAÑOL recorrió la Línea 1 de norte a sur, desde Pinar de Chamartín hasta Valdecarros, en dos días distintos: durante los días previos de Semana Santa y al regreso de vacaciones.

Día 1

El viaje comienza en Pinar de Chamartín y apenas hay viajeros en el vagón. Ya en Bambú, dos señores suben y se sientan juntos; miran el asiento verde y lo dejan libre.

En Chamartín suben tres jóvenes extranjeras. No parecen reparar en el color distinto de algunos asientos. El metro empieza a llenarse y los viajeros ocupan el primer sitio que encuentran, del color que sea. Félix (46, Madrid) cuenta que "no tiene problema en usarlo", pero que, si alguien lo necesita, se levanta.

En Alvarado sube una señora mayor. Le ceden el asiento, pero no uno verde. En Gran Vía hay relevo de pasajeros. Las conversaciones en inglés, alemán, árabe y español se entremezclan en el vagón mientras los turistas entran y salen. No hay sitios libres, de ningún color.

Ya en Atocha, el vagón se vacía un poco y uno de los asientos verdes aparece, por fin, libre. En Portazgo, un padre sienta a su hija pequeña en uno de ellos. Para la niña es de color "rana".

—¿Se lo dejan siempre? —pregunta este periódico.
—No, hay días que lo tengo que pedir —cuenta Ismael.

Los asientos verdes libres en días y horarios de baja afluencia de pasajeros

Los asientos verdes libres en días y horarios de baja afluencia de pasajeros Fernanda Villavicencio

Unas estaciones más y estamos en Villa de Vallecas. Dos amigas suben al vagón. Hay espacio y deciden no ocupar los asientos prioritarios.

Desde Metro de Madrid explican que la implantación está prácticamente terminada: "En torno al 90% de los asientos reservados ya son verdes. En las próximas semanas se completará la instalación y la red cuenta, a día de hoy, con unos 7.000 asientos prioritarios".

El regreso

En Valdecarros, una familia andaluza de ocho personas, que está de vacaciones en Madrid, se sube al vagón y dejan libre el asiento verde. "Es lo que hay que hacer", dice uno de ellos, con mucho salero, cuando este medio les pregunta si sabían de la existencia del cambio de color.

Más tarde, como hay sitio de sobra, terminan ocupándolo. Pero al llegar a Villa de Vallecas sube un hombre con bastón y se lo ceden al instante. Entre ellos siguen hablando de procesiones y de Domingo de Ramos.

Pasajero utilizando el asiento prioritario

Pasajero utilizando el asiento prioritario Fernanda Villavicencio

El trayecto hacia Pinar de Chamartín se vuelve más denso. Por momentos, no cabe ni un alfiler y los asientos verdes se pierden entre la multitud o se ignoran.

Jovana, personal de seguridad del metro, recuerda una situación incómoda que vivió hace años cuando no llevaba uniforme: un viajero de la línea 3 ocupaba con maletas un asiento reservado y, pese a que le pidió que las quitara, no lo hizo. Aun así, asegura que "no es lo habitual".

En Cuatro Caminos, una guitarrista ameniza el trayecto hasta Tetuán con Hijo de la Luna, de Mecano. Algunos escuchan. Pocos aplauden, pero nadie da propina, tampoco el asiento.

Día 2

El escenario cambia cuando la línea se satura en hora punta un jueves sobre las 17:30 horas, y los madrileños emprenden el regreso a sus hogares tras los días de Semana Santa.

Asiento prioritario libre

Asiento prioritario libre Fernanda Villavicencio

Desde la misma estación donde días atrás no costaba encontrar el verde dentro del vagón, hoy hay que entrar a la carrera o esperar el próximo tren, en 4 minutos. La primera reacción es ceder el asiento al ver a una persona en muletas, aunque no sea el verde, que estaba ocupado por alguien que, en principio, no parecía necesitarlo.

La segunda escena llega en Chamartín, con el tren lleno y la puerta cerrándose a la espalda: no hay asiento verde, naranja ni de ningún color. No hay posibilidad de que nos vean y, cuando alguien lo hace desde un asiento reservado, simplemente baja la mirada.

Es curioso observar que el verde que da prioridad en el vagón, no está marcado en el andén y, aun así, los pasajeros suelen ceder un asiento mientras dura la espera del próximo tren si ven que alguien lo necesita.

Buenos modales

La utilización de los asientos reservados, no depende solo del horario, sino también del comportamiento y la predisposición de los pasajeros, a menudo más atentos al móvil o al cansancio, que a lo que ocurre alrededor.

El recorrido por las 33 estaciones termina en Pinar de Chamartín. La cortesía madrileña no es perfecta, pero tampoco desaparece. La mayoría de los pasajeros se levanta cuando hace falta.

Otra cosa es que el asiento verde, por sí solo, logre mejorar un diagnóstico que tiene poco que ver con el color y mucho con el civismo.