Una madre alimentando a sus hijos, en una imagen de archivo.

Una madre alimentando a sus hijos, en una imagen de archivo. iStock

Sociedad

Ya está en vigor: las familias con hijos ya pueden sumar hasta 10.000 euros anuales en ayudas que desconocen

Miles de hogares españoles dejan escapar cada año un dinero que les corresponde por ley.

Más información: Casi 1.000 euros al mes por hijo: la ayuda universal por crianza será compatible con otras estatales y autonómicas.

M. Ibáñez
Publicada

Las claves

Las familias con hijos pueden acceder a ayudas públicas que suman hasta 10.000 euros anuales, muchas de las cuales son desconocidas y acumulables.

Existen deducciones como la ayuda por maternidad de 1.200 euros al año y el cheque guardería de hasta 1.000 euros, además de complementos para la infancia y pagos únicos por nacimiento o adopción.

Algunas ayudas no dependen de la renta, como las dirigidas a hijos con discapacidad, que pueden alcanzar hasta 5.900 euros anuales según el grado.

Comunidades autónomas y ayuntamientos ofrecen ayudas adicionales, pero es imprescindible que las familias se informen y soliciten estas prestaciones, ya que no se otorgan automáticamente.

Tener hijos cuesta un desembolso económico importante. Eso no lo discute nadie. Lo que muy pocos saben es que el entramado de ayudas públicas disponibles para las familias es mucho más amplio de lo que la mayoría cree, y que la suma de todas ellas puede alcanzar e incluso superar los 10.000 euros anuales.

El problema es que una parte significativa de los hogares con hijos no solicita estas prestaciones, sencillamente porque desconoce que existen o porque asume erróneamente que no cumple los requisitos para acceder a ellas.

Tanto la Administración central como las comunidades autónomas y los ayuntamientos ponen a disposición de las familias un abanico de programas económicos que abarcan desde pagos únicos por nacimiento hasta deducciones fiscales, pasando por complementos mensuales ligados a la crianza, la educación infantil o la discapacidad.

Y lo más relevante: en la inmensa mayoría de los casos, percibir una ayuda no excluye el derecho a cobrar las demás. Es decir, son acumulables.

Eso sí, conviene tener presente que buena parte de estas prestaciones están condicionadas a no superar determinados umbrales de renta, y que prácticamente todas exigen que el solicitante se encuentre al corriente de sus obligaciones con la Agencia Tributaria y con la Seguridad Social.

Los 100 euros al mes por maternidad

La deducción por maternidad sigue siendo la piedra angular del sistema de ayudas familiares en nuestro país. Se trata de 1.200 euros anuales, abonados a razón de 100 euros mensuales, a los que pueden acceder madres trabajadoras, tanto asalariadas como autónomas, así como mujeres en situación de desempleo.

También pueden solicitarla los padres o tutores legales cuando ostenten la custodia exclusiva del menor o en caso de fallecimiento de la madre.

Hasta 1.000 euros adicionales

A esa deducción base se le puede añadir el conocido como cheque guardería, una prestación de hasta 1.000 euros destinada a cubrir gastos de custodia en centros de educación infantil autorizados. El requisito fundamental es que el hijo sea menor de tres años.

A diferencia de la deducción por maternidad, esta cantidad no se percibe de forma mensual, sino que se aplica directamente en la declaración de la renta correspondiente al ejercicio en que se genera el derecho.

El complemento para la infancia que casi nadie pide

Quizá una de las prestaciones más desconocidas del catálogo es el Complemento de Ayuda para la Infancia. Muchas familias creen que solo pueden acceder a él quienes perciben el Ingreso Mínimo Vital, pero no es así.

Cualquier hogar que no rebase ciertos límites de renta y patrimonio puede solicitarlo, con independencia de si cobra o no el IMV. Para hijos menores de tres años, la cuantía asciende en 2026 a 115 euros al mes, lo que representa 1.380 euros anuales.

La cantidad desciende a 966 euros al año para menores de entre tres y seis años, y a 690 euros para hijos con edades comprendidas entre los seis y los dieciocho.

Pagos únicos que muchos dejan escapar

Existen además prestaciones de pago único que pueden suponer un importante alivio para determinadas familias. La Seguridad Social contempla un abono de 1.000 euros por nacimiento o adopción dirigido a familias numerosas, hogares monoparentales y progenitores con un grado de discapacidad igual o superior al 65 %, siempre que no se superen ciertos ingresos.

Pero donde la cifra se dispara es en los partos o adopciones múltiples. Esta prestación, que resulta prácticamente desconocida, no exige cumplir requisitos de renta: basta con haber tenido dos o más hijos de forma simultánea.

Su importe se calcula a partir del Salario Mínimo Interprofesional multiplicado por un coeficiente, y con las cifras vigentes puede rondar los 4.884 euros en caso de gemelos y alcanzar los 9.768 euros si se trata de trillizos.

Ayudas sin límite de ingresos

Las familias con hijos que presentan algún tipo de discapacidad reconocida cuentan con prestaciones específicas que no están sujetas a topes de renta. El importe varía en función del grado de discapacidad y la edad del menor: para un grado igual o superior al 33 %, la ayuda es de 1.000 euros anuales, mientras que si la discapacidad alcanza el 65 %, la cuantía sube hasta los 5.900 euros al año.

Ayudas autonómicas y municipales

A todo lo anterior hay que sumar las prestaciones que ofrecen comunidades autónomas y ayuntamientos, y que varían enormemente en función del lugar de empadronamiento. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, dispone de ayudas de hasta 500 euros mensuales para madres menores de 30 años, además de un pago directo del consistorio capitalino de 500 euros por el primer hijo y 750 por el segundo.

El denominador común de todas estas ayudas es que ninguna se concede de oficio. Es el ciudadano quien debe informarse, comprobar si cumple los requisitos y presentar la solicitud correspondiente ante el organismo competente.

Y es precisamente ahí donde se produce la gran fuga de dinero público que nunca llega a quienes está destinado. Miles de familias en España están dejando pasar cada mes un dinero que les pertenece por el simple hecho de no saber que pueden pedirlo.

En un momento en el que el coste de la crianza no deja de crecer, conocer y reclamar cada una de estas prestaciones ha dejado de ser opcional para convertirse en una necesidad.