Jorge Calvo, director de Innovación del Colegio Europeo de Madrid, dando clase con gafas de realidad virtual a los alumnos de 4º de ESO.
Jorge Calvo, el profesor "pionero en España" que usa gafas de realidad virtual para dar clase: "Es algo fuera de lo normal"
El Colegio Europeo de Madrid ha iniciado este curso un proyecto piloto para integrar las gafas de realidad virtual en el aprendizaje.
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Parece una clase común de cualquier colegio. Pupitres, una pizarra digital al fondo, el profesor dando pautas para la sesión... "Si tenéis cualquier duda, preguntadme", exclama. Sin embargo, encima de las mesas no hay libros, cuadernos ni lápices para tomar apuntes. En su lugar, hay unas gafas de realidad virtual de la empresa Meta.
Listos para empezar la sesión de este proyecto piloto del centro están los alumnos del curso de 4.º de la ESO del Colegio Europeo de Madrid (CEM), ubicado en el municipio de Las Rozas. Frente a ellos, Jorge Calvo, el director de Innovación y Analítica de Datos del CEM, es el encargado de dar estas clases a estudiantes a partir de 6.º de Primaria.
Es ingeniero informático y, sobre todo, está centrado en la aplicación de la inteligencia artificial a la educación. Además, colabora con el Ministerio de Educación y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) en proyectos de integración de la IA en este sector, como su participación en la elaboración y defensa del Informe de Ciencia y Tecnología sobre Inteligencia Artificial y Educación, presentado y debatido ante el Congreso de los Diputados.
Y es que se trata de una iniciativa impulsada por él mismo que surgió en octubre —aunque ya habían hecho otras pruebas con otro tipo de gafas "más simples", que solo servían para mirar y donde no se podía interactuar—.
"Este proyecto es pionero en España. Y a nivel de Europa habrá como mucho tres colegios más", explica Calvo a Madrid Total desde el aula donde la clase recién ha terminado.
Jorge Calvo dando la clase de realidad virtual a los alumnos de 4º de la ESO.
Y es que el CEM es un centro internacional privado de 0 a 18 años "referente en innovación y tecnología en el aula". Por ello, Calvo explica que la idea surge de dicha iniciativa de "innovar educativamente y metodológicamente". "Cada año intentamos tener un proyecto nuevo para el curso siguiente".
En este caso, "cuando estudié para mi maestría, hice uno de los trabajos de investigación sobre realidad virtual. Eso me incentivó a ver qué aportaba esta tecnología".
Clases de 50 minutos
Hasta ahora, llevan unos cinco meses realizando clases de unos 50 minutos una vez cada dos semanas por grupo. A través de una plataforma, los estudiantes eligen diferentes sesiones que tienen que completar para que el profesor pueda realizar la evaluación y, así, valorar los beneficios que aporta esta iniciativa.
Por medio de mandos para moverse dentro de esta 'realidad' sin necesidad de levantarse físicamente de la silla, eligen respuestas y exploran lo que ven con las gafas. La dinámica es hacer entre una y tres sesiones por alumno para, posteriormente, tener un rato de debate con toda la clase sobre lo aprendido o realizado.
Jorge Calvo, director de Innovación del Colegio Europeo de Madrid.
Como cuentan Paula y Clara, alumnas de 4.º de la ESO, algunas de estas experiencias son mantener conversaciones en inglés con pasajeras de tren, hacer una entrevista de trabajo o identificar las mejores formas de comunicarse en un simulacro.
Al ser ahora un proyecto piloto, Calvo explica que se está implementando por medio de estas clases que sirven como prueba. La idea de futuro es que pueda acabar integrándose de forma orgánica como un recurso más de cada asignatura.
Por ahora, se han hecho algunas pruebas puntuales con asignaturas como la de Historia, donde los alumnos de 6.º de Primaria pudieron conocer e incluso hablar con personajes reconocidos como Marie Curie o Kennedy.
"A mí me parece muy guay. Es algo fuera de lo normal y tienes más ganas de hacerlo. Es mejor que estudiar un tema del libro de texto", opina Paula.
"Me pareció raro al principio. Pensé que haciendo actividades como estas, cómo íbamos a aprender. Pero al final practicamos el inglés, por ejemplo", añade Clara. "Hay actividades para algunas asignaturas que podrían hacerse de esta manera", argumenta su compañera sobre esta cuestión.
Dos alumnos del CEM en la clase de realidad virtual.
Calvo señala casos como el de aprender el cuerpo humano por medio de estas gafas para asignaturas de ciencias. "Pudiendo meterte desde dentro. Viendo cómo es cada músculo, hueso, órgano...".
"Yo tengo unas en casa que utilizo para jugar", cuenta Bosco, otro estudiante de este grupo que, a pesar de describirse como "un poco friki" de este tipo de herramientas, tiene la intención de dedicarse a la biotecnología.
Así, comenta que no se había replanteado que podían usarse de forma didáctica. "Te permiten ponerte mejor en la situación que cuando lo ves en una pantalla. Es más intuitivo y fácil. Una forma más amena de aprender".
"Hemos visto mejoras importantes", confirma su profesor. "Sobre todo en el aspecto de que te permite entrenar situaciones que de otra manera no veríamos. O a lo mejor tendríamos que traer a una persona de fuera. Esto nos da mucha autonomía".
Paula durante la clase de realidad virtual.
Asegura que es una inversión que "merece la pena" —pues, en términos de precios, se sitúan en torno a los 300 y 600 euros por gafa—. "No solo es económica. También de recursos humanos. Necesitamos un perfil de docentes que puedan integrar esta tecnología". De esta manera, comenta también la importancia de dar formaciones de este tipo al personal del centro, cosa que ya han puesto en marcha.
"Hay que tener una logística muy bien preparada y pautada. Las actividades al principio son muy motivacionales, pero esa motivación se acaba. Hay que mantener una guía de aprendizaje". Por eso, su dedicación durante este curso será medir si se cumplen los objetivos marcados, para poder extrapolarlo a las clases normales a partir del próximo curso. "Por ahora, lo estamos consiguiendo. Los resultados son positivos".