Carlos Alsina, Pedro J. Ramírez y Cruz Sánchez de Lara han acudido a la capilla ardiente de Raúl del Pozo junto a otros amigos y compañeros de profesión, este miércoles.

Carlos Alsina, Pedro J. Ramírez y Cruz Sánchez de Lara han acudido a la capilla ardiente de Raúl del Pozo junto a otros amigos y compañeros de profesión, este miércoles. Sara Fernández El Español

Sociedad

Compañeros y amigos despiden a Raúl del Pozo: "Tenía el veneno del periodismo en la sangre como forma de vida"

"El más reportero de los columnistas y el más columnista de los reporteros", aseguraba Pedro J. Ramírez, que acudió a despedirlo a la capilla ardiente del periodista junto a familiares, compañeros de profesión y lectores.

Más información: Ana Rosa Quintana, entre lágrimas, despide a su "amigo y vecino" Raúl del Pozo: "Venía a verme cuando estaba mala".

M. L.
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Las claves

Familiares, compañeros y figuras públicas despiden a Raúl del Pozo en la capilla ardiente abierta en la Casa de la Villa, Madrid.

Raúl del Pozo es recordado como uno de los grandes referentes del periodismo y el columnismo español, sucesor de Francisco Umbral y cronista político destacado.

Personalidades como Pedro J. Ramírez, Isabel Díaz Ayuso, Yolanda Díaz y Arturo Pérez-Reverte resaltan su legado, vitalismo y amor por Madrid.

Compañeros y amigos destacan su carácter libre, generoso y su capacidad para convertir la política y la vida en literatura.

Madrid llora la muerte del reconocido periodista Raúl del Pozo. La capilla ardiente del escritor se ha abierto este miércoles en la Casa de la Villa, en Madrid, donde desde primeras horas de la mañana familiares, compañeros de profesión y lectores se acercan para despedir a una de las firmas más emblemáticas del periodismo político.

Poco antes de las nueve y media ha abierto la capilla ardiente en el Patio de Cristales del edificio que fue sede del Ayuntamiento de Madrid y hasta allí ya se han acercado, entre otros, el director de EL ESPAÑOL, Pedro J. Ramírez.

"Raúl ha sido más grande que la vida. Es un personaje en el que cabía todo. Alguien tendrá que hacer una biografía de mil páginas porque son siete décadas de historia de España y del periodismo, desde la bohemia canalla del tardofranquismo hasta esta etapa de la inteligencia artificial. Todo ha pasado por Raúl", recordaba a las puertas de la Casa de la Villa, donde también contó que la primera vez que escuchó hablar de Raúl del Pozo fue en los años 70, cuando alguien del mundo obrero firmó un artículo vitriólico contra él.

Aunque usó un seudónimo, la pluma era de Raúl del Pozo: "Me ponía a caldo, pero estaba tan bien escrito, que tuve la obsesión de contratarlo. Y en los años 90 lo conseguí".

Como recuerda el director de periódico, Raúl ha significado mucho para el columnismo español. Para muchos ha sido el sucesor de Francisco Umbral por su escritura sentimentalista y su capacidad para reinventar el idioma. "Tenía el veneno del periodismo en la sangre como forma de vida. El más reportero de los columnistas y el más columnista de los reporteros", concluía Pedro J.

A su llegada a la capilla ardiente, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, definió a Raúl del Pozo como "un gran profesional y una gran persona": "Era muy buena gente y muy buen amigo. Hoy venimos a despedirle".

Margarita Robles, la ministra de Defensa, destacó el "sentido del humor" del periodista. "Fue una persona muy libre y yo aprendí mucho de él".

A la salida de la capilla ardiente, Yolanda Díaz, la vicepresidenta segunda del Gobierno de España, manifestó que España tiene "la suerte de tener personas como Raúl del Pozo".

"Era un hombre apasionado de la vida y esto nos debería hacer reflexionar. He tenido la suerte de compartir con él muchos momentos y le quería muchísimo. Fue un cronista político como pocos, también un gran novelista y relataba nuestra época y sus complejidades con una gran lucidez", apostilló Yolanda Díaz.

También han asistido el presidente del Senado, Pedro Rollán; el periodista de Onda Cero, Carlos Alsina; el exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán; la empresaria Paloma Segrelles; y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que resumía ese vínculo casi carnal entre Raúl y la ciudad.

Para él, insistía, era "una persona irrepetible, pero irrepetible en mayúsculas", una figura "muy difícil de asumir" en su ausencia, que hizo "grande esta ciudad" con una trayectoria periodística y literaria "sin parangón".

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, saliendo de la capilla ardiente.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, saliendo de la capilla ardiente. Sara Fernández El Español

El alcalde recordaba, casi como un mandamiento laico, una de sus frases favoritas: "Siempre es un error salir de Madrid". Y subrayaba que, en una sola vida, Raúl fue capaz de vivir muchas: "Estoy convencido de que tendrá el homenaje que merece en esta ciudad, porque estaba enamorado de Madrid y nosotros le queremos corresponder".

A su vez, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, reivindicaba al cronista como uno de esos raros personajes que desbordan su oficio. Aseguraba que había sido "un periodista, un columnista excelente, un analista" capaz de convertir "una columna periodística en literatura" y confesaba que, aunque le hubiera gustado conocerle más, en los últimos años cada conversación con él dejaba "algo positivo, algo a favor".

Se quedaba, decía, con su grito de "¡Viva el vino!", síntesis de un carácter vitalista, educado, simpático, "vividor en el mejor sentido" y gran intérprete de lo ocurrido en España en las últimas décadas.

"Es muy difícil entender la Transición y el periodismo reciente sin Raúl del Pozo", añadía, ligando su nombre al de otros cronistas de la concordia como el recientemente fallecido Fernando Ónega.

Del mundo de la política madrileña también acudió Reyes Maroto, concejal y portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Madrid que dijo que se trataba "de un honor" que "Raúl del Pozo tuviera la capilla ardiente en la casa de todos los madrileños".

"Fue un gran periodista y convirtió la política en literatura y la columna en un género mayor. Su legado es imborrable", apostilló Maroto.

Carlos Alsina, Pedro J. Ramírez y Cruz Sánchez de Lara junto a otros amigos y compañeros de profesión en la entrada de la capilla ardiente, este miércoles.

Carlos Alsina, Pedro J. Ramírez y Cruz Sánchez de Lara junto a otros amigos y compañeros de profesión en la entrada de la capilla ardiente, este miércoles. Sara Fernández El Español

Entre los asistentes también estaba Angelines del Pozo, hermana del periodista, que agradecía que el adiós se produjera en la ciudad que él consideraba su única patria posible. "Hay que respetarlo hasta el último momento y dejarlo en Madrid, porque le gustaba mucho y era su vida, era devoción", explicaba, evocando aquella frase que repetía: salir de Madrid era un error.

Admitía que Cuenca y Castilla-La Mancha formaban parte de su geografía sentimental, que hablaba "infinitas maravillas" de su tierra, pero subrayaba que, al final, Raúl no quería irse de la capital.

El escritor Arturo Pérez-Reverte lo recordaba con una estampa muy precisa, casi cinematográfica: "Era un señor vestido como un señor, triunfador, coqueto, elegante, guapo y querido". Subrayaba que su mayor orgullo, ya en la recta final, era sentirse respetado y admirado por generaciones jóvenes "que no habían sufrido nada" de lo que vivió él, pero que lo leían con devoción.

En esa mezcla de bonhomía, ingenuidad encantadora y coquetería había, según Reverte, parte del secreto de su magnetismo. "Estaba encantado de terminar su vida profesional y personal entre el cariño de la gente", apuntaba, antes de recordar cómo seguía firmando en primera página y celebraba, con esa "ingenuidad maravillosa", cada una de sus apariciones.

El escritor Arturo Pérez-Reverte declarando ante los medios.

El escritor Arturo Pérez-Reverte declarando ante los medios. Sara Fernández El Español

El veterano periodista José María García tiraba de memoria para dibujar al amigo más que al personaje. Aseguraba que era "diferente, grande, libre", alguien cuya profesión era un "auténtico mundo de anécdotas" y excesos felices.

Volvía al Café Gijón, más de medio siglo atrás, para narrar la escena en la que un Raúl jovencísimo se le acercó decidido: "Yo quiero ser como tú". De aquella conversación salió su primer gran reportaje, que el diario Pueblo colocó en la noble tercera página.

Para García, que reconocía la dificultad de ser objetivo por la amistad y el cariño, Del Pozo ha sido "uno de los grandes, grandes, grandes" de la profesión: un periodista libre, democrático, generoso, de los que ya no se repiten.

La periodista Ana Rosa Quintana también acudió a la capilla ardiente para despedir a Raúl del Pozo: "Se ha ido alguien irrepetible. Fue una persona que vivió mucho y muy intensamente. Para mí era alguien de mi familia, un vecino".