Luis García, director del colegio Areteia.
Luis García, director del colegio más ultrapersonalizado de Madrid: "Somos el centro de las segundas oportunidades"
Este centro se ubica desde 1990 en una de las zonas más exclusivas de Alcobendas y tiene alumnos de perfiles muy diversos.
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Una de las clases del colegio Areteia, ubicado en el municipio de Alcobendas, hay una frase escrita: "Cada quien florece a su tiempo". En el patio, hay un grafiti que pone "en Areteia cabemos todos".
Estas dos frases definen una parte importante de este colegio madrileño con más de 450 alumnos. Este centro, perteneciente al grupo OFG Education, ofrece desde Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato, Formación Profesional Básica y ciclos de FP de grado medio y superior.
A él acuden estudiantes muy diversos, algunos con dificultades de aprendizaje, TDA, TDAH, dislexia, TEA de alto funcionamiento, Asperger, altas capacidades, dificultades socioemocionales, etc.
Luis García en la puerta del colegio Aretia.
Se trata de una escuela inclusiva que busca integrar alumnado y, como dice su director, Luis García, "un lugar de segundas oportunidades".
El director de Areteia recibe a Madrid Total en las instalaciones del centro para hablar del origen de esta metodología, su evolución y sus retos para el futuro.
"Areteia es una escuela que fundan entre tres maestros en los años 80. Ellos ven que algunos niños por sus dificultades cognitivas o capacidades intelectuales bajas suspenden en la escuela ordinaria o tienen que ser derivados a centros de educación especial donde no se desarrollan todas sus capacidades de aprendizaje", explica Luis García en una de las aulas del centro.
De este modo, comenzó un proyecto educativo centrado en este perfil de alumno. "Poco a poco, otros niños de otros perfiles pero que también necesitaban ese acompañamiento empezaron a acercarse al colegio", cuenta Luis García.
El colegio Areteia llegó a Alcobendas en 1990 ya que, en origen, se situaba "en un chalecito de El Viso". El director del centro relata que "a principios de los 90 el diagnóstico de TDAH no estaba definido y se hablaba de disfunción cerebral mínima para explicar el comportamiento de niños con atención diferente".
Así, a las aulas de Areteia comenzaron a llegar niños con "TDAH y otros con dificultades en la lectoescritura, es decir, niños del ámbito de la dislexia. A partir de aquí, Areteia se convierte en un colegio que quiere atender bien a cualquier niño de manera 'personalizadora'".
- ¿Personalizadora o personalizada?
- Personalizadora. Significa tres cosas. Una persona no es una realidad estática sino dinámica en constante proceso de aprendizaje. En segundo lugar, centramos la acción educativa en la persona, entendiendo esto como el conjunto de cosas que en niño o adolescente vive y es. Y en tercer lugar, porque adaptamos las dinámicas a las posibilidades de aprendizaje de cada niño.
Una de las clases del colegio Arateia.
Pero ojo, los alumnos de Areteia son de perfiles muy variados: "Nuestro centro siempre ha dado respuestas donde otros colegios han tenido dificultades para darlas".
"Cabe preguntarse, esos niños de 'fracaso escolar', ¿Quién fracasa, el niño o la escuela?. Yo soy profesor y tengo claro que si un niño suspende, hay muchas cosas a tener en cuenta. Quizás su actitud no ha sido buena, pero debo preguntarme ¿Por qué su actitud no fue buena?", explica el director de Aretia.
Las casuísticas son variadas. "A veces el alumno suspende por falta de capacidad y a veces por falta de motivación. Si una persona está motivada, no se le pone nada por delante, excepto sus propias limitaciones", añade Luis García.
No obstante, este educador plantea que "todas las personas son diferentes", pero a la vez "tienen debilidades y fortalezas" y por eso, "el proyecto educativo se debe cimentar sobre sus fortalezas".
"Tratamos de transmitir una idea clara: no todos valemos para todo, pero todos valemos para algo. Y cuando uno descubre para qué vale, se debe esforzar mucho para tener una vida plena", cuenta Luis.
Un sistema de "tres pilares"
¿Cómo se ejecuta en Areteia un proyecto educativo de estas características? "Como lo complejo es lo que antes se deteriora, en Aretia tratamos de tener una estructura simple cimentada sobre tres pilares: el primero son los grupos pequeños", detalla este educador.
La segunda pieza clave de este centro es "el equipo de nuestro departamento de orientación y de psicólogos": "Esta 'legión' de personas están todas cerca de la realidad de los niños. De este modo, ayudan al niño a entenderse a sí mismo y también a las familias a encajar sus peculiaridades y sus realidades".
Una de las aulas de Aretia.
Y por último, esa tercera pata del sistema es el "equipo docente". "Absolutamente todos los trabajadores de Areteia contribuyen a que los niños salgan adelante y además, trabajan con los mismos criterios".
"Son estos tres pilares los que hacen de Areteia un colegio diferente que atiende a niños que por sus características no han recibido la respuesta adecuada en los colegios de origen. Tenemos niños con capacidades intelectuales bajas pero otros con altísimas capacidades que tienen problemas emocionales de algún tipo o incluso niños adoptados", detalla este educador.
Pero lo cierto es que no hay dos niños iguales. "Aunque tengan diagnósticos muy dispares, comparten ciertas necesidades y se ven beneficiados de diseños propios del colegio. Luego se harán matices, depende de cada caso".
Sin embargo, Luis García señala de manera clara cómo él y su equipo hacen frente a los alumnos con capacidades intelectuales mermadas o con rendimiento académico bajo.
"Debe haber una conexión entre el que enseña y el que aprende. Esa conexión pasa por crear un vínculo, que no debe ser de amistad. Pero debe ser un compromiso. Es necesario que el grado de exigencia sea acorde al grado evolutivo del alumno", cuenta el director de Areteia.
Define esta dinámica como "motivadora": "Se debe convencer al alumno de que el orden y el trabajo son claves para conseguir el éxito. Es casi como conseguir que trabajen sin que se den cuenta de que están trabajando".
Por ejemplo, para un alumno con hiperactividad, se necesita "muchísima planificación" ya que sus "funciones ejecutivas están dañadas a nivel neurológico".
"El docente debe articular la clase para que sea provechosa, cosa nada fácil, ya que estos alumnos son impulsivos. Ahí está el arte del profesor para captar la atención del alumno a través de gestos, palabras, dibujos o una actividad novedosa", señala Luis García.
Luis García en una de las aulas de Areteia.
Es ahí, cuando se engancha "la atención del alumno" tras mucho "trabajo diario", cuando se consigue "un equilibrio razonable" para que el alumno aprenda.
"El alumno tiene que detectar que le importas. No todos los profesores logran eso, pero cada uno tiene su arte y su estilo y, al menos uno, conseguirá conectar con cada alumno para que nuestra misión salga bien", explica el director de este centro.
Talleres motivacionales
Todos los viernes, después de las 15.00 hay talleres en Areteia para los niños de primaria y secundaria. "Hay taller, de rock, de cómic, de teatro, de deporte, de animación, de costura...Los hay de todo tipo. Buscamos que lo que no es escolar sirva para la motivación del alumno".
"A estos talleres vienen alumnos con timidez, que no hablan y aquí pueden sentir su momento de éxito y de aplauso. La escuela no puede ser una fiesta, pero sí deben combinar los ratos de celebración con los académicos", explica Luis García.
Uno de los pasillos del centro.
Pero lo cierto es que detrás de cada alumno, hay unos padres que, en ocasiones, han atravesado situaciones delicadas: "Los padres suelen venir a nuestro centro con mucho sufrimiento y con historias muy duras. La verdad es que el compromiso y el entendimiento de los que hablaba antes encajan bien con muchos de los padres que vienen a visitarnos".
"Les gusta confiar en un proyecto educativo que acompaña a los niños durante muchos años. En el corto plazo, los padres quieren que sus hijos se despierten con ganas de ir a clase y no rechacen el mundo escolar, ya que se han sentido incapaces", explica Luis García.
- Llevas vinculado a Areteia muchos años. ¿Algún alumno que haya pasado por aquí cuya historia ponga de manifiesto el proyecto del colegio?
- Muchísimas. Tenemos una gran responsabilidad de cambiar la vida de los chicos. Recuerdo a Rodrigo, un chico muy disléxico y muy hiperactivo, y se insultaba a sí mismo. Pero vio que si seguía las pautas de un profesor podía llegar lejos. Suspendió selectividad, pero hizo un grado superior de Comunicación y Marketing y luego el grado universitario. Trabajaba para una multinacional de la moda, pero lo dejó y terminó trabajando en una ONG. En una mesa redonda aquí en el colegio decía "me he caído tantas veces, que he aprendido a levantarme con estilo".
Luis García apunta a que los alumnos de Areteia no son "los Ceos de las grandes empresas" ni van "a las mejores universidades del mundo", pero tienen "vidas plenas."
Así, antes de terminar su entrevista con EL ESPAÑOL, Luis García despide a este periodista con una frase: "El arte es crear las oportunidades ajustadas a las características de cada alumno. No son oportunidades en el vacío, sino mirarse con lupa, al espejo y descubrir qué es lo que puedes hacer bien en la vida".